2021 de sorpresas

por Jesús Sánchez Quiñones
08 enero 2021

Apenas ha transcurrido una semana del recién estrenado 2021 y ya han acontecido dos eventos con considerables consecuencias de medio y largo plazo. Por un lado, un hecho insólito e inimaginable como el asalto al Capitolio tras la multitudinaria manifestación en favor de Trump. Por otro lado, el Partido Demócrata definitivamente controlará las dos cámaras legislativas de EE.UU., Congreso y Senado.

Las imágenes del asalto al Capitolio eran totalmente inimaginables que pudieran tener lugar en la primera democracia del mundo. Este acto demuestra que la estabilidad de la democracia estadounidense, y por extensión el resto, es mucho menos sólida de lo que aparenta. Adicionalmente, es evidente la fractura en la sociedad americana en prácticamente dos mitades. Con una sociedad tan polarizada, los antecedentes de violencia en 2020 en numerosas manifestaciones con excesiva complacencia de algunas autoridades y los millones de armas en poder de la población, no son en absoluto descartables episodios de violencia que nunca se sabe como acaban.

El asalto al Capitolio muestra que debemos estar preparados para lo impensable, porque cada vez sucede con más frecuencia. Desde la perspectiva de la bolsa, es sorprendente que, de nuevo, sucesos tan graves como los vividos en las cámaras legislativas no fueron suficientes como para provocar una mínima caída en las bolsas. El apoyo de la Reserva Federal con abundante liquidez y tipos casi cero de forma prolongada compensa con creces cualquier mala noticia, al menos de momento.

El segundo evento destacable de esta primera semana del año es el control definitivo de las dos cámaras legislativas estadounidenses por parte del Partido Demócrata. La victoria de los dos candidatos demócratas en la segunda vuelta electoral para el senado en Georgia, permite a los demócratas controlar el Senado gracias al voto de calidad del vicepresidente del Gobierno, que ejerce como presidente del Senado. Así, Biden podrá aplicar un mayor estímulo fiscal, al menos durante dos años y hasta las elecciones parciales de 2022, con el consiguiente impacto en crecimiento, inflación y mayor deuda.

Esta expectativa de mayor estímulo fiscal, ha llevado a un repunte de los tipos de interés de los bonos a diez años por encima del 1% por primera vez desde marzo. Se descuenta un mayor gasto público y una mayor inflación.

Ante la expectativa de una rápida aprobación de las medidas del programa electoral de Biden, algunos sectores se verán favorecidos: los relacionados con el plan de infraestructuras como cementaras o maquinaria y todos los relacionados con sectores "verdes" como renovables. Otros sectores como el petrolero o el farmacéutico, con la previsible reducción del precio de los medicamentos, se verán perjudicados. La mayor regulación sobre las tecnológicas debería tener un impacto negativo, aunque visto el poder que han adquirido será interesante ver en qué queda dicha regulación.

Por otro lado, las anunciadas subidas del impuesto de sociedades del 21% al 28%, o el aumento del salario mínimo por hora serán dañinas para los resultados de todas las empresas. Otras medidas como la "condonación de los préstamos de estudios" (forgiveness of student loans), "sanidad universal" (Medicare for All) o el "ingreso mínimo universal" supondrían un aumento incluso mayor del déficit que habrá que financiar.

Los eventos de esta semana han puesto de manifiesto lo inestable de la situación actual, sin poderse descartar ninguna deriva no deseable. A pesar de ello, mientras la Reserva Federal (Fed) siga con su política actual de ingente liquidez y tipos mínimos, las bolsas americanas cuentan con una gran protección. El mayor déficit fiscal por la aplicación del programa demócrata necesariamente será financiado en última instancia por la Fed.

Los grandes perjudicados, una vez más, serán los tenedores de liquidez. Aunque inicialmente no aparezca la inflación por el nivel de deuda, la demografía, la disrupción digital y la distorsión en numerosos productos por la crisis actual, a medio plazo el efecto será inflacionario, con caídas del valor del dólar. Los tipos de interés de los bonos deberían subir. No obstante, la Fed ya ha anunciado que en caso de que esto ocurriera, podría establecer objetivos de los tipos a largo plazo como ya hace el Banco de Japón. Respecto a la bolsa, la Fed seguirá siendo el gran apoyo, aun a costa de sacrificar la fortaleza del dólar.

El año ha comenzado con grandes sorpresas. No serán las únicas.


Compartir en: