Bolsas firmes ante la pésima inflación, el desplome de China y la rebaja del FMI

por Juan Carlos Ureta
18 julio 2022

 

Aunque las principales Bolsas hayan cerrado finalmente semana con pérdidas (Eurostoxx -0,8%, Dow Jones -0,16%, S&P -0,9%, Nasdaq -1,5%) las caídas semanales se han visto finalmente muy suavizadas por la fuerte subida de los índices en la sesión de cierre del viernes, en la que el Eurostoxx subió un 2,4%, el Dow Jones un 2,1%, el S&P un 1,9% y el Nasdaq un 1,8%.

Ese buen tono al final de la semana fue propiciado por algunas noticias que animaron a los inversores, como la buena cifra de ventas minoristas americanas de junio, que superaron las expectativas y el bueno dato de sentimiento del consumidor americano, que indica que, pese a la inflación, el ánimo de los consumidores sigue siendo positivo. Además, pese a que tras los malísimos datos de inflación de junio el presidente de la Fed de San Luis James Bullard dijo que la Fed debería apuntar a una tasa de política monetaria en el rango de 3,75% a 4% para fines de este año, lo cierto es que, por razones no muy claras, el viernes se difuminó bastante el temor a que la Fed opte por subir los tipos un 1% en la reunión del 26 de julio.

También ayudaron el viernes los resultados ya que, tras un mal inicio de la temporada el jueves, con cifras de JP Morgan y Morgan Stanley que quedaron por debajo de las estimaciones y no gustaron a los inversores, el viernes Citigroup dio buenos números y subió un 13,2% tras publicar sus resultados. También gustaron al mercado los resultados de Wells Fargo, pese a tener una fuerte caída de casi un 50%. En las tecnológicas destacó Pinterest, que subió un 16% al publicarse que el inversor activista Elliot Management ha tomado una posición de un 9% en la red social, pero también Meta Platform, Amazon o Salesforce subieron con fuerza.

Todo eso, como decíamos, ayudó sin duda a la remontada del viernes, tras cuatro días consecutivos a la baja en las Bolsas americanas, pero lo realmente notable es que las Bolsas hayan sido capaces de mostrar fortaleza ante las muy malas noticias que ha habido esta semana tanto en el frente de la inflación como en el del crecimiento.

La inflación americana de junio se publicó el miércoles y fue peor de lo esperado, al subir los precios un 9,1%, superando el 8,6% de mayo, y situando el IPC en el nivel máximo en 41 años. La inflación subyacente también subió en junio más de lo previsto, al 5,9%.

Por el lado del crecimiento, el Fondo Monetario Internacional (FMI) volvió a rebajar sus estimaciones para el PIB estadounidense dejando de manifiesto que "evitar una recesión en Estados Unidos es cada vez más difícil". Al retoque en la proyección para este ejercicio desde el 2,9% al 2,3% se une el ajuste a la baja para el 2023, donde el nuevo pronóstico queda muy por debajo de las cifras que manejan los economistas (1% vs 1,8%) y del potencial de crecimiento de la economía a largo plazo. Igualmente, el FMI ha recortado estimaciones para el PIB global.

El recorte de las estimaciones del FMI posiblemente tiene que ver con el muy mal PIB de China en el segundo trimestre del año. Con un crecimiento casi simbólico del 0,4% en el segundo trimestre, China está ya rozando la contracción económica. Hay que recordar que China ha contribuido durante muchos años en más de un 30% al crecimiento del PIB global y que tras el Covid China fue la primera economía en recuperarse, creciendo un 18,5% en el primer trimestre de 2021. El desplome es evidente y no hay que conectarlo solo a los confinamientos por la política “cero Covid” sino también a la alarmante situación del sector inmobiliario, en el que puede haber nuevas quiebras, y a la política “anti business” de Xi Jinping. La perspectiva de que Xi Jinping sea reelegido en el Congreso de noviembre del Partido Comunista chino es bastante poco alentadora, en términos de crecimiento económico.

La combinación “crecimiento/inflación” ha evolucionado por tanto en la peor dirección y por ello sorprende la reacción tan contenida de las Bolsas ante esos malos datos. Sobre todo si añadimos, en el caso de las europeas, la dimisión de Draghi en Italia y el impuesto extraordinario a banca y eléctricas anunciado por el Gobierno en España.

Una posible lectura es que el mercado empieza a pensar que la FED deberá limitar las subidas de tipos a la vista de lo que parece va a ser una fuerte contracción de la economía. La nueva caída de las materias primas la semana pasada, con el cobre bajando un 8,2% en la semana, el petróleo WTI ya claramente instalado por debajo de los 100 dólares e incluso el trigo bajando un 12,8% parecería apuntar en esa misma dirección de una economía que de momento está fuerte pero a la que le espera una brusca desaceleración tras el verano.

El mercado de bonos del Tesoro americano descuenta implícitamente una inflación solo ligeramente superior al 2% tanto a cinco como a diez años. La inversión de la curva de tipos a dos y diez años anuncia también esa caída de la inflación a medio plazo y por tanto rebaja mucho el paradigma de tipos de interés altos en el largo plazo. Esto mueve a rotar más hacia valores de crecimiento y es lo que puede estar detrás de que las tecnológicas parezcan querer hacer suelo.

Esta semana entramos ya de lleno en la presentación de los resultados empresariales del segundo trimestre, con numerosas e importantes compañías publicando sus cifras. Pero además se reúnen tanto el Banco Central de China (PBoC) como el BCE. En China, tras el decepcionante dato de crecimiento del segundo trimestre, antes comentado, se esperan estímulos y se espera también un cierto “rescate” del sector inmobiliario, que está muy tocado. En cuanto al BCE, se da por descontada la subida de un cuarto de punto del tipo de interés, pero la atención se centrará en conocer los detalles de la anunciada herramienta anti fragmentación,

Salvo sorpresas muy negativas en los resultados, esperaríamos una continuidad en el movimiento de consolidación de las Bolsas, a pesar del entorno macro tan negativo.


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