Cadena invisible

por Jesús Sánchez Quiñones
14 enero 2022

 

Muchos actos de nuestra vida diaria están tan interiorizados y automatizados que se consideran totalmente naturales: se aprieta el interruptor y se enciende la luz; se abre el grifo y sale agua; en el supermercado se espera encontrar cualquier artículo, incluso frescos repuestos en el mismo día.

La inmensa mayoría de la población no es consciente de las complejas cadenas de suministro que permiten que estos servicios y productos estén disponibles cuando se necesitan. Cuando las cosas funcionan regularmente nadie se preocupa en conocer los mecanismos y las cadenas de suministros que permiten el funcionamiento de los servicios y la disponibilidad de los distintos productos. Todos los productos y servicios que se consumen o se utilizan tienen detrás complejas cadenas de suministros que son invisibles y minusvaloradas hasta que fallan. Los sistemas están diseñados para que todo funcione "perfectamente", sin opción a que algo falle.

Cualquier producto que se adquiere en un supermercado algún empleado lo ha colocado en el estante correspondiente. En el caso del pan, un transportista lo ha llevado esa misma mañana desde la panadería donde se ha elaborado hasta el supermercado. Aunque esta sucinta cadena de suministro es fácil de entender, la complejidad de la interrelación de todas las cadenas de suministros intermedias implicadas es mayúscula.

Para elaborar el pan el panadero ha necesitado disponer de los ingredientes: harina, levadura, sal y agua. Cada uno de estos ingredientes tiene aparejado su propia cadena de suministro. Así, la harina se elabora en una fábrica a partir del trigo. A su vez, para obtener el trigo ha habido que plantarlo, cultivarlo y recolectarlo. Además de los ingredientes, el panadero necesita un horno para hacer el pan. La fabricación del horno, a su vez, tiene su propia cadena de suministro con numerosos materiales necesarios para su fabricación. En cada eslabón de la cadena de suministro interviene a su vez el transporte de materias primas, de bienes intermedios o del producto final.

 

 

Adicionalmente, todas las partes intervinientes en cada eslabón de la cadena de suministro (minas, fábricas, plantaciones, almacenes, tiendas, transportistasnecesitan un suministro permanente de energía, sin la cual no funcionarían. A su vez, el suministro de energía tiene su propia cadena de suministro, tanto si es energía nuclear, procedente de combustibles fósiles, energía solar o fotovoltaica. La energía tiene que alimentar las redes de alta tensiónser transportada, pasar por subestaciones y finalmente pasar por transformadores y conexiones locales hasta que la energía está disponible para el usuario final.

Un elemento imprescindible y esencial en todos los eslabones de la cadena es el componente humano. La falta repentina de trabajadores en algún eslabón de la cadena puede hacer pararse toda la cadena. Problema muy actual con las miles de bajas laborales por Ómicron.

Es necesario que todas las cadenas de suministros mencionadas funcionen a la perfección para que a primera hora de la mañana el pan esté disponible en el estante correspondiente del supermercado. Esta complejidad se aplica a la práctica totalidad de productos y servicios que consumimos y utilizamos.

Tras décadas de globalización, la práctica totalidad de las cadenas de suministro son globales, no locales. Adicionalmente, ha primado la eficiencia, reduciendo posibles duplicidades, minimizando los inventarios y los tiempos de esperaEllo ha hecho que, ante eventos imprevistos en cualquier eslabón, las cadenas de suministro sean mucho más frágiles. Así, problemas en eslabones de la cadena situados en países muy lejanos, acaban afectando a todo el mundo. Sirvan de ejemplo los cuellos de botella en la fabricación de semiconductores, el atasco en el desembarco de contenedores en la costa oeste de Estados Unidos, o la falta de suministro suficiente de carbón en China que se produjo durante el segundo trimestre del pasado año.

Un gran riesgo para las cadenas de suministros en 2022 es la actual política de COVID CERO seguida por el Gobierno chino. Con sólo 100 casos se confina a una ciudad de 13 millones de habitantes interrumpiendo la actividad económica y rompiendo infinidad de cadenas de suministro. Este asunto merece su propio artículo.

Estamos rodeados de cadenas invisibles. La fortaleza de cualquier cadena es la de su eslabón más débil.


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