Curso Nuevo, Mismas Dudas

por Jesús Sánchez Quiñones
01 septiembre 2017

Un año más agosto ha sido un mes de considerables oscilaciones en los mercados financieros, con caídas en el conjunto del mes, aunque mitigadas al final del mismo. El Ibex se ha llevado la peor parte con descensos del 2%.  Lo más reseñable ha sido la debilidad del dólar, que llegó a sobrepasar el nivel de 1,20 dólares por euro, y el descenso de los tipos de interés de los bonos.

Acabado el mes de menor actividad bursátil del año, el panorama al que se enfrentan los inversores es similar al existente al fin de julio, aunque con matices significativos: las tensiones geopolíticas con Corea del Norte siguen latentes; la debilidad interna del presidente Trump cada vez es más evidente; los banqueros centrales siguen encantados con sus políticas.

La tensión geopolítica en torno a Corea del Norte aparece y desaparece con enorme facilidad. A pesar del aumento de la volatilidad cuando la tensión crece tras cada ensayo de misiles coreanos y las consiguientes declaraciones del presidente americano pronosticando "fuego y furia" como no ha visto antes la humanidad, o anunciando que "todas las opciones están sobre la mesa", incluido el de un ataque preventivo por parte de EE.UU., lo cierto es que los mercados financieros no han dado ninguna probabilidad al estallido de un conflicto bélico. Las consecuencias de un eventual conflicto son imprevisibles e indeseables. Las caídas de las cotizaciones apenas han durado 48 horas para recuperarse, en gran parte, posteriormente.

La pérdida de apoyos por parte del presidente Trump cada vez es más palpable. Las dificultades para aprobar la reforma sanitaria, el presupuesto federal e incluso para elevar el techo de gasto y evitar el impago del gobierno de EE.UU. a fin de septiembre así lo demuestran. La dimisión de numerosos consejeros delegados de grandes compañías (Blackstone, JP Morgan, GE, Pepsico, 3M y Jonhson & Johnson, entre otros) del comité ejecutivo de asesoramiento creado por Trump es una prueba manifiesta de la pérdida de apoyos de Trump.

Ante la dificultad de aprobar las medidas anunciadas por Trump, es cada vez más difícil que el impulso de la economía estadounidense esperado por la entrada en vigor de estas medidas se produzca. De ahí, la debilidad del dólar y la caída de los tipos de los bonos americanos a diez años.

Los banqueros centrales no han aportado ninguna luz en su reunión anual de Jackson Hole. Intentan vender las bondades de sus actuales políticas. La Reserva Federal tendrá difícil llevar a cabo las subidas de tipos anunciadas dada la situación interna de la economía americana y la dificultad de aprobación de medidas anunciadas que fomenten el crecimiento. Por su parte, el BCE tendrá difícil endurecer su política en un entorno de fortaleza del euro frente al dólar que puede acabar teniendo un impacto negativo sobre el crecimiento.

Con las elecciones alemanas a la vuelta de la esquina, el BCE tendrá que anunciar en breve cuál será su ritmo de compra de bonos a partir de 2018.  La escasez de bonos alemanes disponibles para la compra dificulta mantener los ritmos iniciales.

Al inicio del año se ponía especial énfasis en la relevancia de las próximas elecciones alemanas. La gran diferencia en las encuestas entre Merkel, 38% de intención de voto, y Schulz, 24% de intención de voto, hace que de momento haya dejado de ser una preocupación para los inversores.

En definitiva, comienza un nuevo curso con una situación muy similar a la existente al final de julio. 

Fuente: El Blog de JSQ en Expansión


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