De Monedas Virtuales a Divisas Digitales

por Jesús Sánchez Quiñones
30 abril 2021

Cuando un activo se convierte en extremadamente popular, los volúmenes negociados del mismo adquieren un tamaño considerable y se producen fraudes de elevado importe que afectan a miles de personas, inevitablemente la regulación no tarda en aparecer.

En el caso de las criptomonedas se dan todas las circunstancias para que su negociación y custodia se conviertan en actividades reguladas. La capitalización del bitcoin, o valor de todos los bitcoins emitidos, supera el billón de dólares (trillón americano) a día de hoy. Las diez principales criptomonedas valen en conjunto 1,7 billones de dólares, un 25% más que el PIB de España. El volumen negociado en un solo día en estas diez criptomonedas se acerca a un cuarto de billón de dólares. Las cifras son suficientemente elevadas como para llamar la atención de los reguladores.

 

 

Fuente: https://www.coingecko.com/es

 

A todo lo anterior, hay que añadir el goteo de escándalos y fraudes en algunas plataformas de criptomonedas carentes de regulación. El último evento, este mismo mes, ha sido el cierre por presunto fraude de dos plataformas turcas de criptomonedas, Thodex y Vebitcoin, con pérdidas estimadas de más de US$2.000 millones y más de 390.000 afectados.

En la coyuntura turca actual, con nueve años consecutivos de depreciación de su moneda y con una inflación del 16,2% al mes de marzo, se dan todos los ingredientes para que miles personas sitúen sus ahorros en criptomonedas. El objetivo buscado es intentar huir de la pérdida de poder adquisitivo de los ahorros en liras turcas. Para muchos de ellos la pérdida ha sido total.

Las autoridades turcas han tomado cartas en el asunto prohibiendo a las entidades financieras realizar transacciones o transferencias con cualquier plataforma de criptomonedas. El propio banco central turco reconocía que la compra de criptomonedas se estaba utilizando para sacar dinero del país, desestabilizando su balanza de pagos.  

Europa no ha esperado demasiado para empezar a regular las criptomonedas, denominándolas "monedas virtuales". De hecho, España acaba de publicar un Real Decreto Ley que transpone una directiva europea recogiendo la primera regulación relevante sobre las "monedas virtuales", sobre el cambio entre monedas virtuales y monedas tradicionales (monedas fiduciarias) y sobre los depositarios de estos activos (monederos electrónicos).

Por primera vez se da una definición oficial a las criptomonedas, denominándolas monedas virtuales: "aquella representación digital de valor no emitida o garantizada por un banco central o autoridad pública, no necesariamente asociada a una moneda legalmente establecida y que no posee estatuto jurídico de moneda o dinero, pero que es aceptada como medio de cambio y puede ser transferida, almacenada o negociada electrónicamente".

Con esta definición queda claro que son activos "virtuales", sin respaldo real y que no se pueden considerar dinero. Por lo tanto, cualquier pago realizado con una moneda virtual (p.ej. bitcoin) llevará aparejado para el pagador una plusvalía si el valor del bitcoin cuando lo vende es superior a su valor de adquisición. Cuando Tesla anuncia que sus coches se podrán pagar con bitcoins, debería recordar al comprador que dicho pago implica a efectos fiscales vender los bitcoins y pagar impuestos por la plusvalía que se haya podido generar. Por lo tanto, para el comprador de un Tesla le da lo mismo vender los bitcoins y con los dólares (o euros) pagar el coche, que pagarlo directamente con bitcoins.

La regulación introducida en el cambio de monedas virtuales a monedas fiduciarias y viceversa, pretende taponar el riesgo de posible blanqueo de capitales en dichos movimientos y de evasión de impuestos en las posibles plusvalías generadas. En este sentido, los depositarios de este tipo de activos, conocidos como custodios de monederos electrónicos o digital wallets, a partir de ahora estarán regulados.

Aunque la inmensa mayoría pueda considerar que las criptomonedas, perdón, monedas virtuales, es algo que sólo interesa y afecta a una reducida minoría, son la antesala de una explosión de activos digitales en los próximos años. De hecho, China ya ha introducido de forma experimental su "divisa digital", el e-yuan. El Reino Unido ha anunciado el estudio del lanzamiento del "britcoin", su propia divisa digital. El resto de bancos centrales, entre ellos el BCE, irán detrás.

Las implicaciones de estas divisas digitales, que poco tienen que ver con las monedas virtuales, son enormes y hasta cierto punto preocupantes por el grado de control que se puede llegar a ejercer sobre los ciudadanos. Este análisis lo dejamos para futuras semanas.


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