De Rusia a China

por Jesús Sánchez Quiñones
12 agosto 2022

 

El ejército chino ha anunciado el fin de las maniobras militares alrededor de Taiwán. Los ejercicios militares desarrollados se consideran un "ensayo de la operación de reunificación". El anuncio supone un respiro, pero la crisis creada tras la visita de Pelosi a la isla el dos de agosto debe servir de aviso sobre lo que está por venir en un futuro indeterminado.

Poco tiempo antes de la invasión de Ucrania por parte de Rusia, la dependencia energética europea de los combustibles rusos parecía no preocupar a nadie. Adicionalmente, al imponer sanciones a Rusia, que afectan directa o indirectamente al suministro energético, tampoco se midieron adecuadamente las consecuencias que empieza a padecer Europa.

De igual modo, ante una eventual invasión de Taiwán por parte de China, sería previsible una reacción similar en término de sanciones por parte de los países occidentales. Las economías europeas y estadounidenses no están preparadas para una eventualidad de este tipo.

Las exportaciones chinas (incluyendo Hong Kong) de bienes tienen una cuota de mercado global del 18%, nueve veces más que Rusia. Del total de las importaciones de EE. UU. de bienes manufacturados, el 19% proceden de China. La aplicación de sanciones, como las impuestas a Rusia, supondría una pesadilla en las cadenas de producción globales, el crecimiento se resentiría severamente y la inflación se dispararía.

 

 

Adicionalmente, la taiwanesa TSMC es responsable de la fabricación del 53% de los chips a nivel globalOtra compañía taiwanesa tiene una cuota de mercado global del 10% adicional. Un informe de la administración Biden reconoce que "EE. UU. es muy dependiente de una sola compañía -TMSC - por sus chips más avanzados. El hecho que sólo TSMC y la surcoreana SAMSUNG puedan hacer los más avanzados semiconductores, de 5 nanómetros de tamaño, pone en riesgo el presente y el futuro de la seguridad nacional estadounidense y de su infraestructura crítica".

EE. UU. está en trámites de aprobar una ley (Chips and Science Act) para subvencionar la fabricación de semiconductores en su territorio. Aun así, la primera fábrica de TSMC en suelo americano no estará funcionando hasta 2024.

Tras décadas de globalización de las cadenas de producción y de la implantación de fábricas en terceros países para que allí se hicieran las manufacturas, la economía mundial no está preparada para vivir en dos bloques comercialmente incomunicados: uno formado por los países considerados occidentales: Europa, EE. UU., Canadá, Reino Unido, Japón, Australia y Nueva Zelada; otro formado por Rusia, China, gran parte de Asia, India, todo Latinoamérica y África.

Afortunadamente la tensión en Taiwán amaina, al menos de momento. Sin embargo, la crisis entre EE. UU. y China de este verano pone de manifiesto las demoledoras consecuencias económicas globales de un conflicto en la zona. Sirva de aviso a los países occidentales.

 

Artículo escrito por Jesús Sánchez-Quiñones, director general de Renta 4 Banco.


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