El cliente y las Fusiones Bancarias

por Jesús Sánchez Quiñones
11 septiembre 2020

El anuncio de las negociaciones de fusión entre Bankia y Caixabank da el pistoletazo de salida para la próxima ronda de operaciones de concentración bancaria en España. Cuando tanto el supervisor europeo, el BCE, como el propio Banco de España manifiestan la necesidad de fusiones entre los bancos españoles para aumentar rentabilidad, es difícil que no se acaben produciendo.

La principal justificación de estas operaciones de fusión es la búsqueda de rentabilidad en un entorno de tipos de interés muy nocivo para la cuenta de resultados de los bancos, situación que se mantendrá durante un prolongadísimo periodo de tiempo. La esencia del negocio bancario tradicional siempre ha sido tomar depósitos a corto plazo, y prestar a medio y largo plazo a un tipo de interés superior al que se remuneran los depósitos. Actualmente, los tipos de interés negativos que el BCE cobra a los bancos por los depósitos, hace que los bancos no deseen que sus clientes mantengan grandes saldos en cuenta corriente, porque la entidad difícilmente podrá repercutir el coste de la liquidez a los clientes.

 

Fuente: Elaboración Propia

La concentración del sector financiero en España desde 2008 ha sido muy intensa. Sesenta y dos entidades existentes entre cajas de ahorro y bancos, se convertirán en apenas diez, si la fusión entre Bankia y Caixabank llega a buen término. Es previsible que a finales de 2021 acaben siendo apenas siete u ocho entidades tras la previsible ronda de fusiones que ahora se inicia. Es lógico que tanto accionistas, empleados y clientes se pregunten cómo les afecta a cada uno de ellos estas operaciones.

Los accionistas de los bancos comerciales españoles han sufrido un fuerte deterioro de las cotizaciones este ejercicio, que se suma al acumulado en los últimos años. Estas operaciones de fusión pueden provocar ciertos repuntes en las cotizaciones, principalmente en las entidades más susceptibles de ser absorbidas, pero difícilmente se volverá a los máximos de años pasados. El futuro de la cuenta de resultados de las entidades resultantes seguirá penalizado por el sombrío escenario de tipos de interés cero o negativos.

Empleados. Cuando se habla de sinergias y reducciones de costes en las fusiones bancarias actuales, inevitablemente implica una reducción de la capacidad conjunta de las entidades fusionadas. Ello implica cierre de oficinas y una reducción sustancial de la fuerza laboral de la entidad resultante. Aunque se realice de una forma ordenada, progresiva y con bajas incentivadas, el resultado final es una disminución del número de empleados. Cada operación es distinta y las duplicidades de red de oficinas y servicios centrales es diferente.

Desde la perspectiva de los clientes personas físicas, al margen de la incomodidad del posible cierre de la oficina habitual y cambio de dirección de la sucursal y persona de referencia, la oferta de servicios bancarios sigue teniendo suficiente competencia. Sea cual sea el número de entidades, la rentabilidad de los depósitos seguirá siendo inexistente.

Además de los 10 bancos comerciales principales (ver gráficos), existe un número de bancos especialistas en distintos servicios que complementan la oferta disponible para los clientes personas físicas.

Las empresas son las grandes perjudicadas de la concentración bancaria. Cada banco tiene su propio control de concentración de riesgos. Así, si una empresa dispone de tres líneas de crédito con tres bancos distintos por un millón de euros cada una, y los tres bancos acaban fusionados, la entidad resultante difícilmente le mantendrá la línea de crédito por los tres millones de euros. La excesiva concentración bancaria perjudica la capacidad de las empresas de lograr financiación bancaria de forma diversificada. Por el contrario, la concentración bancaria llevará consigo un aumento de la financiación de las medianas empresas a través de los mercados financieros.

La concentración bancaria adicional parece inevitable. El resultado será un puñado de entidades de banca comercial de tal tamaño que se consideran "sistémicas", junto con un reducido número bancos de menor dimensión. Empieza el baile.


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