El crecimiento es la clave

por Jesús Sánchez Quiñones
21 diciembre 2018

El efecto anestésico de la actuación de los bancos centrales durante los últimos años ha dejado de tener efecto sobre los mercados financieros en este año 2018. Las primas de riesgo de los distintos activos, en estado de hibernación durante años por las compras de los bancos centrales, han despertado de su letargo, provocando caídas en las cotizaciones de bonos y acciones de forma global.

De cara al nuevo año, las expectativas de rentabilidad de los inversores más conservadores y de las inversiones en renta fija son poco halagüeñas. En el caso de la renta variable la clave para lograr rentabilidades atractivas radica en la continuidad del crecimiento económico.

 

 

 

El crecimiento global previsto para 2019 por los principales organismos oficiales (FMI, OCDE) alcanza el 3,5%. Sin embargo, los últimos datos macroeconómicos de las principales áreas geográficas y los riesgos geopolíticosactuales generan serias dudas de que dichos pronósticos se vayan a cumplir. Los mercados financieros, acostumbrados a exagerar los movimientos, comienzan a descontar una desaceleración brusca de la economía global e incluso una recesión en el horizonte.

Los datos más recientes de la economía china muestran una ralentización del crecimiento. EE.UU.pese a mantener un elevado crecimiento también se encamina a una desaceleración del mismo. En el caso de Europa, los indicadores adelantados (PMI) también reflejan una fuerte desaceleración del crecimiento en Alemania, Francia e Italia. Se puede argumentar que en el caso alemán ha pesado el efecto sobre el sector autos; Francia ha recogido el efecto de las movilizaciones de las "chalecos amarillos"; e Italia ha padecido el aumento de los costes de financiación por la falta de acuerdo con Bruselas. En cualquier caso, los datos de los próximos meses serán fundamentales para calibrar el grado de desaceleración de la economía.

Son numerosos los riesgos geopolíticos que pesan actualmente sobre el estado anímico de los inversores. En caso de materializarse alguno de ellos, tendría un efecto claro sobre el crecimiento económico y, por tanto, sobre los beneficios empresariales y la evolución de las bolsas.

- El riesgo italiano queda postergado después del visto bueno de Bruselas al presupuesto modificado. En algún momento volverá a crearse tensión en torno a Italia, pero se han logrado meses de relativa tranquilidad.

- Un Brexit sin acuerdo es el peor escenario para el Reino Unido y la Unión Europea, con un negativo efecto sobre el crecimiento en caso de materializarse. Aunque se tiende a pensar que al final se impondrá el sentido común, a día de hoy la evolución de los acontecimientos es poco previsible.

EE.UU. y China. De todos los riesgos existentes, el principal daño para la economía mundialvendría de un enconamiento de las disputas comerciales entre EE.UU. y China.  Las negociaciones comerciales de momento se han prorrogado hasta principios de marzo próximos. A pesar de las concesiones chinas de las últimas semanas, aumentando las compras de productos agrícolas estadounidenses y rebajando los aranceles sobre los autos, éstas no parecen suficientes para satisfacer las demandas de la administración Trump. Un aumento de las tensiones comerciales tendría un pésimo efecto sobre el crecimiento mundial.

La materialización de cualquiera de los riesgos mencionados generaría un impacto sobre el crecimiento global. En cualquier caso, desde el nivel de crecimiento actual tendría que ocurrir una catástrofe para que nos adentráramos en una recesión global. Los mercados financieros cada vez temen más la llegada de la próxima recesión ante la ausencia de margen de maniobra de los bancos centrales, con la excepción de la Fed estadounidense, y de las políticas fiscales dados los elevadísimos niveles de deuda pública existentes.

La clave en 2019 estará en las cifras de crecimiento. La volatilidad está asegurada.

Feliz Navidad


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