El dólar como arma de guerra

por Jesús Sánchez Quiñones
11 marzo 2022

Incluso en el mejor escenario en el que la guerra en Ucrania acabase de forma rápidaDios lo quieraeste conflicto tendrá enormes consecuencias estructurales a medio y largo plazo. El mundo no volverá a ser igual. Las medidas financieras adoptadas contra Rusia llevarán a los países no occidentales, especialmente China, a mitigar los riesgos de sanciones similares en el futuro.

EE.UU. y Europa han decidido utilizar sus divisas como arma de guerra: se han congelado los activos en divisas del Banco Central de Rusia depositados en sus países; se ha realizado la exclusión de algunos bancos rusos del sistema SWIFT; y las tres principales empresas emisoras de tarjetas de crédito (Visa, Mastercard y American Express) han inutilizado  el uso de sus tarjetas emitidas por entidades rusas fuera de Rusia. Estas tres medidas tendrán efecto que va mucho más allá del impacto a corto plazo sobre la economía rusa. 

A partir de ahora, las reservas de un banco central en divisas extranjeras, aunque estén materializadas en bonos del Estado, ya no son una garantía de "reserva de valor"China y el resto de países habrán tomado nota e, indudablemente, mitigarán este riesgo gradualmente minorando el peso de sus reservas en bonos del Tesoro estadounidenses y europeos.

Desde hace años China ha llevado a cabo una estrategia para reducir paulatinamente su dependencia del dólar en sus transacciones exteriores. Hace ya una década anunció el inicio de su estrategia de desarrollar una nueva "ruta de la seda" marítima y por carretera y ferrocarril que conecte China con hasta 60 países asiáticos, africanos y europeos. Mediante este plan, denominado One Belt, One Road (OBOR), China financia grandes infraestructuras en los países involucrados a cambio de acuerdos comerciales preferentes.

 

 

Simultáneamente, China está desplegando la "ruta digital" de miles de kilómetros de cable de comunicación de alta velocidad submarino que abarca parte de los países involucrados en la iniciativa OBOR. Con esta iniciativa, desarrollada con tecnología y proveedores chinos, el gigante asiático pretende dominar también las comunicaciones digitales con sus socios comerciales. Esta ruta de la seda digital habilita la infraestructura de comunicaciones adecuada para la utilización progresiva del "yuan digital".

 

 

La expulsión de Irán de SWIFT entre 2012 y 2015 dio la oportunidad a China de internacionalizar el yuan, al adquirir petróleo iraní pagando en la moneda china, sin utilizar SWIFT. Otros países, como India y Turquía, comerciaron con Irán a través de trueques de productos.

Hace ahora un año, ante las amenazas del Parlamento Europeo de desconectar a Rusia de SWIFT, si continuaba el hostigamiento a Ucrania, el ministro de exteriores ruso se atrevió a augurar que Rusia estaba preparada para desconectarse de SWIFT, recalcando además "el entendimiento de que el dinero digital puede convertirse en el futuro en la base del sistema financiero internacional actualizado y operaciones de liquidación transfronterizas". Existe una alternativa china a SWIFT denominada CIP y un sistema ruso denominado SPFS. Rusia ya tiene acuerdos con China, India y los países integrantes de la Unión Económica Euroasiática para utilizar el sistema ruso alternativo a SWIFT.

EE.UU. ha disfrutado durante décadas del "privilegio exorbitante" de ser el emisor del dólar, la divisa de reserva mundial sobre la que se realiza la mayor parte del comercio global, además de controlar los pagos internacionales en dicha divisa. Con la utilización del dólar como arma de guerra, al bloquear las reservas de un banco central en dólares, e impedir las transacciones bancarias con un determinado país a través del sistema SWIFT, invita a los países no occidentales a buscar de forma acelerada alternativas al dólar y al euro como moneda de reserva. No es de extrañar la fuerte subida del oro desde el anuncio de las sanciones.

Ojalá acabe pronto la guerra. En cualquier caso, el mundo ya no será igual. Las derivadas de la nueva situación son múltiples y con enormes ramificaciones. Entre ellas, la inversión en bonos del Tesoro estadounidenses puede dejar de ser considerado un activo seguro para los bancos centrales menos "amigables" del mundo occidental.

 


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