Guerras Comerciales y Divisas

por Arturo Frei
07 mayo 2018

A propósito de las guerras comerciales y de divisas, y de las formas como los países buscan “hacerse competitivos” pero “no competir” buscando depreciar su moneda, lo que vemos como mar de fondo es la menor cooperación e intercambio agregado olvidando el principal objetivo que es aumentar la productividad y fomentar la creatividad para ir satisfaciendo las múltiples necesidades que existen en la humanidad. Este escenario pone en duda los objetivos de crecimiento a mediano plazo y los objetivos de muchas economías en volverse desarrolladas. No sólo el mundo se ve perjudicado como un todo sino que cada país en particular, auto engañándose creyendo que a través de una depreciación de su moneda podrá vender más en los mercados mundiales porque será más barato para los compradores por efecto cambiario. En teoría esto traerá crecimiento en la producción y los siempre deseables efectos en la disminución del desempleo. Al ser más barato no sólo venderían más los exportadores sino que además podría entrar mayor inversión extranjera por también hacerse más barata, pero ¿van a querer inversionistas de largo plazo entrar a un país en que nadie quiere su moneda? Claramente no, ya que este es el mejor termómetro para medir la salud de la economía de un país.

Por esto el análisis a favor de la intervención cambiaria es incompleto al no tomar en cuenta los problemas asociados a las monedas depreciadas como sus mayores costos de endeudamiento por peores ratings de calificadoras de riesgos ni los efectos sobre la deuda en moneda extranjera, que aumenta a medida que el tipo de cambio se deprecia. Tampoco toma en cuenta las bondades de tener una moneda fuerte o apreciada, lo que nos está indicando la confianza en cierto país. Esto económicamente se traduce en importaciones más baratas, manteniendo controlada la inflación y además posibilitando un mayor acceso a tecnología, lo que tiene directa relación con las mejoras en productividad y crecimiento económico.

Los países que tomen en cuenta los factores mencionados recién permitirán un crecimiento sustentable en el tiempo, con mercados no distorsionados y por ende asignando recurso de manera óptima lo que se transforma en la clave para el éxito y la mejora de la calidad de vida en los países.

(Fuente: El Mercurio Inversiones). Ver más


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