La exuberancia racional y las guerras de Wall Street

por Juan Carlos Ureta
01 febrero 2021

Aunque al terminar nuestro anterior comentario decíamos que en la última semana de enero podía pasar de todo, difícilmente podíamos sospechar que íbamos a vivir movimientos tan extraordinarios como los que hemos visto estos días. Movimientos que, unidos a los de las semanas anteriores, van a hacer recordar este mes de enero de 2021 como uno de los más interesantes de la historia de las Bolsas.

Al final, la semana se ha saldado con pérdidas superiores al 3% en todas las Bolsas importantes, que sitúan a casi todas en territorio negativo al finalizar enero. Entre las Bolsas grandes solo el Nasdaq, el Nikkei y el Shanghai Composite se han librado de los números rojos, si bien las Bolsas emergentes se han comportado mejor, y el índice MSCI Emerging Markets en dólares ha logrado terminar el mes con un avance del 2,9%.

Pero lo relevante del mes y de la semana no es que al final hayamos visto recortes tras un inicio de año muy fuerte. Lo realmente relevante de enero, y especialmente de esta última semana, es que se ha confirmado que los mercados financieros han cambiado de forma sustancial su manera de funcionar en este inicio del siglo XXI. Los resultados empresariales, las noticias económicas, los eventos políticos, ceden protagonismo a otros factores que mueven las cotizaciones con una potencia y a una velocidad hasta ahora desconocidas.

Así, aunque enero ha sido testigo de muchos acontecimientos, como el recrudecimiento de la tercera ola del virus, el inicio de las vacunaciones, el Brexit, el asalto al Capitolio inducido por el propio inquilino de la Casa Blanca, el segundo "impeachment" de Trump, la demostración de fuerza de Putin encarcelando sin miramientos al líder opositor Navalny, o la vuelta a la escena de Xi Jinping autoproclamándose líder del mundo libre en la apertura del Foro virtual de Davos, por lo que realmente será recordado enero de 2021 es por los extraordinarios movimientos que hemos visto en algunos valores y, sobre todo, por la forma en la que se han producido y por la velocidad de los mismos.

Estos cambios en realidad se han venido incubando a lo largo de la última década y empezaron con el creciente impacto en los movimientos de las Bolsas de las decisiones de los Bancos Centrales. Hace ya varios años que, para predecir con acierto la dirección futura de las Bolsas es mucho más eficaz tratar de adivinar lo que van a hacer los Bancos Centrales que analizar los resultados futuros de las empresas o el curso del PIB. De forma progresiva a lo largo de la última década, la correlación entre cotizaciones y tamaño del balance de los Bancos Centrales (es decir, liquidez inyectada al sistema) ha sido mucho más importante que la tradicional correlación entre cotizaciones y beneficios empresariales.

Pero la gran novedad del 2020, confirmada en enero de 2021, es la entrada en juego de nuevos factores, las redes sociales y las nuevas plataformas de ejecución, que ofrecen una gran agilidad operativa y además apalancamiento financiero. No es ya solo que haya mucha liquidez (el estímulo monetario tras la pandemia ha más que cuadruplicado al que se hizo tras Lehman) sino que esa liquidez se mueve de otra forma mucho más acelerada, por redes y plataformas. La fuerte subida de las acciones tecnológicas a partir de abril y sobre todo en agosto pasado habría sido imposible sin la legión de "day traders" aglutinados en torno a la plataforma Robin Hood y guiados por personajes como David Portnoy.

Es el mismo modelo que hemos visto esta última semana con los foreros de WSB (wallstreetbets) aglutinados en torno a la red social Reddit. Un elevado número de minoristas actuando en la misma dirección, en este caso comprando acciones y opciones "call" de Gamestop y de otras compañías atacadas, a su juicio injustamente, por las posiciones cortas vendedoras de poderosos "hedge funds" de Wall Street. La narrativa oficial es la del triunfo de los inversores minoristas frente a los institucionales, "el pueblo contra los poderosos".

Pero lamentablemente hay elementos para pensar que la historia real no es así. Más bien, por detrás de los movimientos de los pequeños inversores, asoman otros "players" muy poderosos. En agosto pasado supimos, a posteriori, que junto a los "day traders" de Robin Hood estaba también actuando el macro fondo japonés SoftBank, que compró enormes cantidades de opciones sobre las grandes tecnológicas, catapultando al alza sus cotizaciones, con la inestimable ayuda de los minoristas de Robin Hood. Softbank era la "ballena" y los traders de Robin Hood los peces de acompañamiento.

Esta vez la mano que mece la cuna no es SoftBank, pero hay muchos motivos para pensar que hay un gran "player" que mueve los hilos, con el objetivo de obligar a los hedge funds a recomprar las acciones vendidas en descubierto (el llamado "squeeze") realizando importantes pérdidas. Y el objetivo se ha conseguido, ya que varios "hedge funds" han sufrido quebrantos importantes.

En pocos días hemos visto subidas de, por ejemplo, un 1,750% (mil setecientos cincuenta por cien) en Gamestop, o de un 300% el miércoles en AMC Entertainments, en una sola sesión. Los fundamentales de valor de esas compañías no han cambiado en absoluto y en varios casos, se trata de compañías en pérdidas y con un futuro dudoso, pero la fuerza de cientos de miles de inversores comprando al unísono teledirigidos por las mismas consignas es imparable.

Hay quienes piensan que esta vez la "ballena", es decir, el pez gordo, ha sido Elon Musk, el fundador de Tesla, que a principios de enero se convirtió en el hombre más rico del mundo. Musk es muy aficionado a mover el mercado con sus tuits. En diciembre un tuit suyo hizo subir un 25% a la criptomoneda "dogecoin" y esta última semana no ha parado de publicar tuits. El martes 26 por la noche publicó uno bajo el nombre "GameStonk", algo así como "bombardeo sobre Gamestop", y el miércoles la acción de Gamestop dobló su cotización. Más allá de que en esos mensajes de Musk haya o no alguna intencionalidad contra los fondos "hedge" bajistas a los que la acción los foreros perjudica (alguno de esos fondos ha tenido conflictos judiciales con Musk y otros han sido tradicionales vendedores en corto de Tesla) lo interesante es que las cotizaciones se disparen de forma tan vertical, sin mayor análisis ni reflexión, ante un determinado tuit.

Sin duda es un cambio radical en la forma de funcionar las Bolsas, un cambio que es posible por la confluencia de tecnología, redes sociales, facilidad operativa a través de plataformas online y facilidad financiera de apalancamiento. Lo que no vemos por ninguna parte, por mucho que se quiera presentar así, es que estemos ante una "democratización" de la inversión, ante una especie de lucha del pueblo llano contra los "fat cats" de Wall Street, de David contra Goliat. El simple hecho de que el guion de los foreros lo marquen los tuits de Elon Musk, el hombre más rico del mundo, deja claro que no es así.

En todo caso lo sucedido esta semana no es sino una versión extrema de cosas que ya venían sucediendo en las Bolsas (agosto fue un claro precedente) y la gran duda ante todos estos movimientos es si estamos ante una exuberancia "racional" que anticipa una época dorada para la economía global, unos nuevos "happy twenties", o si más bien estamos ante un gigantesco movimiento de distribución de acciones de manos fuertes a manos débiles, preludio de una caída posterior del mercado. El tiempo lo dirá, pero hoy el consenso dominante es que la exuberancia es "racional" porque la economía va a reactivarse con fuerza gracias a las vacunas y a los estímulos monetarios y fiscales. El consenso es que tenemos varios años por delante de mercado alcista y hay que comprar en las caídas.

Partiendo de ese consenso los recortes de esta última semana de enero serían un alto en el camino alcista, una corrección saludable tras las alzas de 2020 y de las primeras semanas de enero. Los excesos que se están produciendo en algunos activos como las criptomonedas (bitcoin y otras) o como las acciones objeto de compras por los foreros antisistema de WSB (Gamestop y otras) serían pequeñas burbujas aisladas sin mayor importancia en el conjunto del sistema.

Entramos en una semana importante de resultados, y tras una sesión de cierre semanal el pasado viernes que terminó con caídas del entorno del 2% en las principales Bolsas, vamos a ver hasta dónde llega el movimiento de los "squeezers" de Reddit y hasta dónde llega la corrección en curso de Wall Street.

En nuestra opinión, siempre sujeta a error, el movimiento de los foreros terminará más bien pronto, porque, una vez conocido lo que hay detrás, tiene poco recorrido. Gamestop y otras acciones volverán a su sitio y se acabará todo. Pero tenemos más dudas sobre si el recorte de esta cuarta semana de enero es solo un ajuste tras las fuertes subidas de la semana anterior (recordemos que en la semana previa Alphabet había subido un 9,5%, Apple un 9,4%, Facebook un 9,2%, Microsoft un 6,3%, Amazon un 6% y el Nasdaq en su conjunto un 4,2%) o si estamos al inicio de una corrección más seria que pueda llegar a niveles del 10% o incluso más.

De producirse esta corrección, sería la primera corrección de verdad desde que empezó el movimiento alcista liderado por las tecnológicas en abril del año pasado. Un movimiento alcista que ha ido cogiendo aceleración a golpe de estímulos y de vacunas, y que ha llegado a extremos como los de la tercera semana de enero, en la que como decíamos vimos subidas espectaculares de varias grandes tecnológicas. Esas subidas explican por qué pese a haber batido ampliamente las expectativas de los analistas, la cotización de Apple, Alphabet y Facebook ha caído con fuerza tras publicar sus cifras el pasado martes.

No nos gustan los movimientos que estamos viendo en las Bolsas estos días, que se apartan completamente de la función que las corresponde, que es la de canalizar recursos financieros hacia inversiones que sean productivas y útiles para la sociedad, generando así un retorno para los ahorradores e inversores.

Decía Orson Welles que si quieres un final feliz tienes que elegir bien el momento en el que paras la historia. Una reflexión interesante para todos los inversores, pero muy especialmente para tuiteros y "squeezers" que estos días agitan las Bolsas.


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