La FED y el BCE

por Arturo Frei
11 octubre 2017

La FED ha iniciado el camino de vuelta de las políticas de apoyo monetario antes que el BCE pero con demasiada cautela a pesar de un escenario de bolsas en máximos históricos, crecimiento al alza tanto de la macro como de la empresa y los salarios, y un dólar débil a nivel mundial que favorece al sector exportador estadounidense.

Junto a estos notables mejores resultados y también a la demora mencionada de los bancos centrales, es que el precio de los activos ha ido creciendo, viviendo en una hipótesis como que la masa monetaria seguirá siempre en condiciones excepcionales o que simplemente el recorte de balance y subida de tasas tardará mucho en llegar. Hasta el momento la realidad ha estado del lado de esta hipótesis, mientras quienes pensaban que venían riesgos han  visto pasar excelentes oportunidades en renta variable y renta fija desde el comienzo de las expansiones cuantitativas en 2008. Sin embargo, la gran amenaza es que los mercados de renta fija no están preparados para un alza de tasas, lo que podría llevar a estallar la tan temida burbuja de crédito, mientras que la renta variable no lograría escapar tampoco a esa crisis por los problemas sistémicos que se producirían.

En este momento los banqueros centrales han prometido ir aumentando el ritmo de salida, es decir el retiro de los estímulos artificiales, pero como mencione recientemente y a juzgar por los hechos, los inversionistas no parecen creer dicha promesa. Así lo han hecho todo este tiempo y les ha dado excelentes resultados durante casi 10 años.

El mar de fondo de la realidad, más allá de las rentabilidades de las bolsas, nos muestra todavía en el mundo occidental casi completo, salvo honrosas excepciones, gran deuda respecto del producto y creciente en muchos casos, lo que nos lleva a pensar fundadamente que los estímulos monetarios no solucionarán el problema en ningún caso. La raíz del asunto se encuentra asociada a la productividad de las economías, que a su vez vienen determinadas por las tasas de capitalización, que no son otra cosa que el ahorro transformado en inversiones, bienes de capital y tecnología, que permite satisfacer necesidades con menos recursos. Para mejorar la mencionada productividad y de esta forma lograr mayores tasas de crecimiento que respalden altas valoraciones en bolsa, es necesario que los capitales fluyan a las economías y dentro de estas, generando condiciones que permitan proyectos rentables en el tiempo. Aquí se encuentra el gran desafío de nuevos líderes como Trump y la pareja Merkel-Macron, el cual tendrá mucha oposición social y de grupos de interés para realizar cambios estructurales y abrir la competencia en los mercados comenzando un camino similar al de los banqueros centrales, donde el tamaño del sector público no restrinja la iniciativa privada en sectores claves de la economía ni a través de impuestos. De esta forma permitirá que crezca la economía del país y todos los beneficios que esto conlleva.


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