La ilusión óptica de los precios

por Jesús Sánchez Quiñones
17 diciembre 2021

 

Cuando un adolescente crece 10 cm un año y 8 cm el año siguiente, lo normal es constatar cómo gana envergadura el chaval. A nadie se le ocurre decir que el chico está menguando, al reducir el número de centímetros de aumento de su altura de un año respecto al año anterior (8 cm frente a 10 cm el año anterior). Algo tan obvio parece no serlo cuando se trata de indicadores económicos.

En los análisis y noticias económicas es frecuente confundir una reducción de la tasa de crecimiento, con la disminución de la variable que se mide. A modo de ejemplo, cada vez que los bancos centrales anuncian una reducción del volumen de compra de nuevos activos, la conclusión que se transmite es una disminución del apoyo del banco central. En realidad, el balance de los bancos centrales sigue aumentando, aunque lo haga a menor ritmo. Se confunde la tasa de crecimiento de las compras de activos (línea), con la evolución del tamaño total del balance de los bancos centrales (parte sombreada).

 

 

 

Con el análisis de la evolución de los precios los mensajes suelen ser igualmente confusos. Se mezcla la evolución de la tasa de inflación, con la evolución de los precios en sí. La inflación se mide a través del Índice de Precios al Consumo (IPC), que refleja la variación de precios del mes de una "cesta de la compra predefinida" respecto al mismo mes del año anterior. La inflación actual, a fin de noviembre, es del 5,6%. El mensaje oficial que se transmite es de tranquilidad, al considerar que estos niveles de inflación son transitorios, esperando que la tasa de inflación se reduzca a entornos incluso inferiores al 3% en el próximo año. Al caer el nivel de la inflación se suele decir que caen los precios. ERRÓNEO.

La realidad para una familia es que una inflación del 5% un año y del 3% al siguiente año, supone una pérdida de poder adquisitivo acumulada en dos ejercicios del 8,15%. Aunque la tasa de inflación baje en el segundo año respecto al año precedente, los precios siguen subiendo.

Los responsables de la política monetaria europea siempre han lanzado mensajes de lo dañino de la deflación (inflación en tasas negativas) para la economía en general. Discrepo. Cuando la Eurozona ha tenido tasas de inflación negativa en los últimos años se ha debido, por un lado, a "efectos base" en la comparación de precios y, por otro lado, a una reducción de los precios de productos importados, fundamentalmente energéticos. ¿Qué problema hay en que los productos importados bajen de precio?

 

Evolución de precios de los distintos componentes de la inflación en España

 

 

Fuente: BCE (Measuring inflation - the Harmonised Index of Consumer Prices (HICP) (europa.eu))

Como la inflación es la variación de los precios de un mes respecto al mismo mes del año anterior, la base de comparación es determinante. Si la factura de la electricidad ha subido un 20%, para los hogares, un mantenimiento del precio en el próximo año implica una consolidación del mayor coste de la luz. Para recuperar poder adquisitivo es imprescindible que la inflación pase a ser negativa.

El gran beneficiado de la elevada inflación con tipos nulos o negativos es principalmente el Estado. Por un lado, ve cómo se diluye el valor de su deuda, sin tener que pagar mayores tipos de interés. Por otro lado, los ingresos de impuestos como el IRPF están basados en una escala progresiva. Por lo tanto, en caso de subidas de sueldos para compensar al menos parcialmente la inflación, los ingresos tributarios aumentan.

Al seguir noticias o análisis económicos conviene no confundir datos absolutos y relativos.


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