La imprevista irrupción del yuan

por Arturo Frei
08 octubre 2020

Estamos acostumbrados a relacionar el crecimiento de China con una mayor demanda de cobre, razón aparentemente obvia para entender el alza de las materias primas. Sin embargo, el motivo que encontramos actualmente es inédito y de vasta importancia.

La condición de moneda de reserva del dólar estadounidense cada día se ve más discutida, dado el sostenido mayor crecimiento relativo de China, y las respuestas fiscales del Gobierno Central y monetarias de la Reserva Federal. Estas últimas, que comenzaron con el fallido camino de vuelta a la normalización de las tasas de interés, han culminado con un arsenal monetario y fiscal sin precedentes en respuesta a la crisis sanitaria de este año 2020.

Y mientras la mayoría de los grandes bancos centrales inundan las economías y todos buscan algún refugio, China parece estar aprovechando la situación para posicionar su moneda. Las demás potencias monetarias, al emitir dinero, no hacen otra cosa que perder su condición de moneda de reserva. En paralelo, parece existir consenso en que la moneda china será parte de la canasta cuyas divisas son reserva mundial, lo que ocurriría más rápido que lo que muchos esperan. El yuan, de hecho, ya lo estaría descontando.

En la actualidad, de todos modos, el dólar mantiene sus niveles estables como reserva mundial, mientras que el yuan gana silenciosamente terreno, aunque de manera muy desproporcionada en relación a los niveles de intercambio en China y su ponderación actual en el PIB mundial. Esto, principalmente debido a las restricciones que aún imperan para la libre flotación de su moneda.

En este nuevo escenario, la diversificación en divisas a nivel global, tanto de países como de inversionistas privados, se ha vuelto un tema de suma importancia.

Los aspectos fundamentales que han llevado a los inversionistas a intentar satisfacer esta nueva necesidad son el nuevo orden mundial y el rol de Estados Unidos, el cual se ha visto minimizado en medio del conocido crecimiento económico en China. La guerra de divisas, del tipo económico-financiero, y la guerra comercial, de corte más político, han provocado un lastre en el proceso de globalización y crecimiento económico a nivel mundial.

Algunos cambios ya son visibles. En el entorno comentado, donde las distorsiones monetarias son la nueva normalidad, las materias primas parecen actuar como seguros contra la inflación y sustitutos de las monedas. Esto también lo hemos visto el último tiempo en el oro y su condición de refugio. Un síntoma que confirma esta tendencia es la perdida de correlación entre materias primas como el cobre y el índice mundial del dólar.

Es posible vaticinar cambios. Aparentemente, la campaña del banco central chino es ir a contracorriente y fomentar que el yuan aumente su participación como reserva mundial.

Así, un cambio en la influencia de la canasta de monedas dominantes podría materializarse antes de lo que muchos en occidente esperan.

 

Puedes leer la columna de opinion también en El Mercurio Inversiones


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