Larga Guerra Económica

por Jesús Sánchez Quiñones
25 marzo 2022

 

Aunque la guerra militar en Ucrania finalizara rápidamente, la guerra económica con Rusia continuará durante un largo tiempo tras el alto el fuego permanente o el eventual acuerdo de paz. A día de hoy, parece una quimera pensar que Rusia renunciará a los territorios del Donbass y de Crimea. Por lo tanto, aunque finalicen las hostilidades militares, las sanciones impuestas sobre Rusia no se levantarán y seguirán en vigor posiblemente durante años.

Aunque desde Occidente se tenga la percepción de que existe una unanimidad casi mundial sobre la imposición de sanciones a Rusia, la realidad es otra. Las sanciones sobre Rusia están respaldadas por 52 países, entre ellos toda la UE, Suiza, Reino Unido, EE.UU., Canadá, Japón y Australia. Pero países tan relevantes como China, India, Arabia Saudita, EAU, Brasil, México o incluso Israel, no se han unido a las sanciones. Un total de 143 no han impuesto sanciones a la Federación Rusa, aunque muchos de ellos hayan condenado la invasión de Ucrania.

La tentación de los países occidentales, principalmente Estados Unidos, de imponer sanciones "de segunda ronda" a aquellos países que comercien con Rusia saltándose las sanciones impuestas por los países sancionadores podría romper el mundo en dos bloques, y crear una profunda crisis económica global.

China, a través de su ministro de AAEE, ha advertido a Estados Unidos: "No dañe los legítimos derechos e intereses de China en sus relaciones con Rusia". Además, ha adelantado que tomarían represalias en caso de aplicarse sanciones a China. "China se opone a sanciones unilaterales que carecen de legalidad internacional".

Países como India están aprovechando los bajos precios del petróleo y de otras materias primas procedentes de Rusia para abastecerse realizando los pagos en rupias indias. Adicionalmente, teniendo en cuenta que India es el principal cliente de la industria de defensa rusa, su dependencia de Rusia va más a allá de las importaciones energéticas. 

 

 

 

Rusia es uno de los principales exportadores de materias primas del mundo. Su posición tan relevante en numerosas materias primas dificulta su sustitución en el corto plazo sin crear enormes distorsiones en cantidades y precios. Algunas de las posiciones de Rusia en distintas materias primas son las siguientes:

- Segundo mayor exportador de petróleo, siendo los principales importadores China, Alemania, Polonia y Países Bajos.

- Segundo exportador de gasolina y diésel, siendo los principales importadores Francia, Alemania, Turquía y Reino Unido.

- Mayor exportador de gas natural, siendo Alemania el principal comprador.

- Tercer exportador de carbón, siendo la UE y China los principales importadores.

- Responsable de casi el 20% de las exportaciones globales de fertilizantes, con destino Europa, Sudamérica y Asia.

- Segundo mayor exportador de platino y paladio, utilizado en la fabricación de catalizadores de los motores de los automóviles, siendo los principales clientes Estados Unidos, Reino Unido y Japón.

- Tercer exportador de acero.

 

 

Desde el punto de vista estrictamente económico, intentar aislar a Rusia del resto del mundo limitaría considerablemente el comercio mundial y supondría una presión considerable y prolongada en el tiempo sobre la inflación. Adicionalmente, implicaría imponer sanciones a terceros países por comerciar con Rusia, entre ellos a China, lo que agravaría considerablemente la situación económica global.

Por el contrario, si las sanciones sólo son aplicadas por los 52 países sancionadores y el resto del mundo sigue comerciando con Rusia, el principal perjudicado sería Europa, por su dependencia energética y de otras materias primas de Rusia.

Como esta misma semana decía el presidente de BlackRock, Larry Fink, "la invasión rusa de Ucrania ha puesto fin a tres décadas de globalización". Dios quiera que acabe pronto la cruenta guerra en Ucrania, aunque la guerra económica será larga.


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