Permanentemente temporal

por Jesús Sánchez Quiñones
23 abril 2021

Cuando una medida se aprueba con carácter "temporal y transitorio" pero permanece en el tiempo, acaba convirtiéndose en permanente. Además, si es una medida favorable para las empresas, las familias o incluso los Estados, no tarda en ser considerada un derecho adquirido que debe ser respetado y mantenido.

Lo mismo ocurre con la compra de bonos por parte de los bancos centrales. Algo que antes de 2008 era prácticamente impensable, se convirtió primero en una medida extraordinaria y temporal, para acabar siendo permanentemente temporal. Que el BCE compre bonos soberanos emitidos por los distintos Estados de la Eurozona implica que parte de la financiación que necesitan los Estados para poder hacer frente a su exceso de gastos sobre ingresos (déficit) y a la deuda acumulada, es facilitada por el BCE.

Aunque el nombre de los programas utilizados por el BCE para comprar bonos soberanos ha ido cambiando con el tiempo, lo cierto es que desde 2015 la compra de bonos ha ido aumentando paulatina y casi ininterrumpidamente.

 

 

Como consecuencia del gran temor a las consecuencias económicas de la pandemia, y para facilitar la financiación de los déficits públicos en una situación "tan extraordinaria", en marzo del año pasado se aprobó un nuevo plan (PEPP - Pandemic Emergency Purchase Programme) para adquirir 750.000 millones de euros en bonos. Apenas tres meses después, el plan se aumentó en otros 600.000 millones de euros. Sólo seis meses más tarde, en diciembre pasado, se volvió a incrementar en otros 500.000 millones de euros. En principio las compras se extenderán hasta marzo de 2022, aunque, de acuerdo con el propio BCE, se podrían extender en el tiempo y en volumen si la economía lo necesitara.

Cada Estado debe emitir cada año bonos para financiar el déficit de ese ejercicio (emisión neta) bonos para refinanciar los bonos que vencen. Como resultado de las compras anunciadas, el BCE comprará durante 2021 la totalidad de la emisión neta de bonos de prácticamente todos los países de la Eurozona. Esto es lo que explica que los tipos de interés de los bonos del Tesoro español hasta 7 años de vencimiento estén en negativo.

 

 

Para países como España, es una tentación considerar que esta política del BCE será permanente. Tener asegurada la compra de los nuevos bonos emitidos a tipos incluso negativos, pese al nivel históricamente alto de deuda pública, era un hecho inimaginable hace escasos años.

Es cierto que en el pasado reciente cada vez que el BCE se ha acercado al final de un programa de compra de bonos, ha sido para anunciar de forma casi consecutiva un nuevo programa para comprar más bonos. Como en anteriores ocasiones, vuelve a surgir la voz discordante del presidente del Bundesbank, Jens Weidmann, recordando que las medidas de política monetaria de emergencia no pueden ser permanentes.

Que el BCE lleve comprando de forma ininterrumpida y creciente bonos españoles, y de todos los demás países de la Eurozona, desde 2014, no quiere decir que España haya consolidado el derecho a que sus bonos sean comprados por el BCE.

Cuando en 2013 la Reserva Federal estadounidense anunció una futura reducción del volumen de compra de bonos ("taper tantrum") provocó una fuerte subida en los tipos de interés de los bonos y caídas significativas en las bolsas. El BCE es muy consciente de que el anuncio de medidas análogas tendrá un efecto similar al acontecido en 2013 en EE.UU.

Tras más siete años de medidas temporales de compras de bonos, existe la tentación de considerarlas permanentes. Ni son permanentes, ni son un derecho.


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