Sanciones: objetivo no cumplido

por Jesús Sánchez Quiñones
27 mayo 2022

 

¿Cómo es posible que, a pesar de las sanciones, la balanza por cuenta corriente rusa sea siete veces superior a la media de los últimos veinte años?

La balanza por cuenta corriente recoge las exportaciones e importaciones de bienes y servicios de un país con el resto del mundo. Los ingresos por petróleo y gas de Rusia han crecido mes a mes, alcanzando máximos históricos en abril, 1,8 billones de rublos, un 50% de los ingresos del mes de marzo. Esta situación se produce a pesar del veto estadounidense a las importaciones energéticas de Rusia y de las sanciones y presiones europeas.

 

 

Fuente:  www.ceicdata.com

El mundo sigue siendo muy dependiente del petróleo y del gas. La llamada transición energética consiste en sustituir fuentes energéticas contaminantes por otras no contaminantes, no es cuestión de años, sino de décadas. La dependencia de la economía mundial de las energías fósiles seguirá siendo elevada durante un muy largo periodo de tiempo, aunque se consigan avances en su sustitución por fuentes no contaminantes.

Expulsar completamente el petróleo y el gas ruso del mercado supondría un considerable incremento del precio del petróleo que algunos expertos (oilprice.com) estiman incluso a $200 el barril. De producirse, el impacto en los países importadores de petróleo y gas puede llegar a ser dramático. Para la industria europea intensiva en consumo energético y totalmente dependiente de las importaciones sustitutivas de las rusas sufriría una pérdida de competitividad significativa, abocando a muchas empresas a su cierre.

Adicionalmente, el respaldo de Arabia Saudita y de la OPEP+ a Rusia impide contar con un aumento de la producción relevante por parte del cártel petrolero que permitiera suplir en gran medida la oferta energética rusa. El apoyo de Arabia Saudita a Rusia es explícito.

Así, el intento de penalizar a Rusia expulsando a su gas y su petróleo del mercado, ha provocado un aumento de los precios de dichos productos y ha permitido a Rusia aumentar sus ingresos, pese a disminuir el volumen físico de exportaciones.

 

 

 

Más de 140 países del mundo, incluyendo China, India, todo África y Latinoamérica al completo, no se han sumado a la aplicación de sanciones a Rusia. Es fácil prever que muchos productos rusos, incluyendo el petróleo y el gas, acabarán en países que sí han impuesto sanciones a dichos productos. Lo que ocurrirá es que las operaciones se triangularán. Primero se venderán a países que no aplican sanciones y estos se los venderán a países sancionadores. Llama la atención que, durante el mes de abril, la cantidad de petróleo exportada sin conocer el puerto de destino iguala la cantidad máxima enviada al principal destino tradicional, Países Bajos.

 

 

 

Rusia vende alrededor del 80% de sus exportaciones de materias primas a través de traders suizosDos tercios del volumen corresponden a metales como aluminio, cobre y zinc, y un tercio a exportaciones de gas y petróleo. En Suiza hay casi un millar de firmas especializadas en materias primas (commodities). Estos traders pueden adquirir las mercancías y venderlas de forma instantánea sin que, por supuesto, la mercancía rusa toque suelo suizo.

Los datos reflejan que las sanciones a Rusia no están consiguiendo el objetivo pretendido. Para que las sanciones tuvieran éxito sería imprescindible que fueran aplicadas por toda la comunidad internacional. Eso no va a ocurrir. Tampoco parece viable la imposición de sanciones secundarias a terceros países que comercian con Rusia, como China e India. De hacerlo, el comercio mundial se dividiría completamente en dos bloques y el caos en la economía global estaría garantizado.

Un objetivo puede ser loable en su planteamiento, pero conviene contrastar si las medidas adoptadas logran el objetivo deseado, o si, por el contrario, generan más efectos secundarios negativos a quien impone las medidas que a quien se intenta penalizar.


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