¿Va a recuperar todo el terreno el S&P?

por Arturo Frei
23 junio 2020

Hemos mencionado lo mucho que nos han sorprendido las fuertes alzas de las bolsas americanas, referentes de las bolsas mundiales, dado el contexto actual y la falta de visibilidad respecto de los resultados empresariales, debido a las medidas de confinamiento a raíz del COVID 19.

Sin embargo, además de sorpresa, sin duda que un concepto que también se ha vuelto redundante entre respetados columnistas, es el de preocupación. No solamente por la crisis sanitaria, y los efectos que provoca tanto en la oferta y la demanda agregada, empresas y empleos, sino también por las respuestas que se han venido dando a la crisis, monetaria y fiscal, y en el contexto en el que llegan.

Para realizar cualquier plan que busque ser efectivo, antes es necesario realizar un diagnóstico lo más completo posible, y si aplicamos esta simple máxima al evaluar la situación económica mundial, no podemos omitir bajo ninguna circunstancia que las medidas de shock que se utilizaron para salir de la crisis anterior, nunca se pudieron dejar de lado, y por lo tanto, la economía vivió esta última década con un respirador artificial monetario muy potente, pero no tanto si lo comparamos con la cuantía y velocidad de las medidas actuales en respuesta al Covid 19.

Este último punto, realmente preocupa si entendemos que los recursos son limitados por excelencia y por ende es vital asignarlos bien, es decir donde son más valorados por su carácter de prioritarios. En este sentido, el mercado a través del sistema de precios, ha sido decisivo para los productores y ha significado la consecución de historias empresariales de éxito, que han rentabilizado el capital mediante la satisfacción de necesidades de los consumidores. Justamente, la preocupación se manifiesta, porque las expansiones monetarias dañan la piedra angular del sistema de creación de valor antes mencionado, el sistema de precios y la credibilidad de las instituciones, sobre todo cuando aparece como una amenaza creciente, la anticipada crisis de deuda.

Al haber dinero abundante disponible, y desde luego sin ahorro previo, se realizan proyectos de inversión que no necesariamente son los más demandados, pero eso el inversor no lo sabe porque su señal principal, que es el precio, está distorsionado por las medidas monetarias no convencionales.

Más allá de las consecuencias que puedan tener los QE en las economías, a primera vista mucho dinero barato es esperable, y ante inyecciones monetarias inéditas y también con la promesa de ser ilimitadas, las bolsas de aquellos países suban como la espuma, en busca de obtener alguna rentabilidad, sobre todo considerando la falta de alternativas de inversión en el sector real o en activos sin riesgo, porque también estas emisiones aseguran alterar las tasas a lo largo de toda la curva, dejando sin espacio a la tradicional renta fija, como la entendíamos en tiempos de menor intervención monetaria.

Lamentablemente la solución no es tan simple y no se encuentra basada en aumentar la masa monetaria, ya que los bienes y servicios que existen en la sociedad son los mismos, y más deuda como hemos dicho es anticipar crecimiento futuro,con lo que se consigue con estas medidas, entre muchos otros efectos colaterales, es que más papeles persigan la misma cantidad de bienes, servicios o propiedades, inmobiliarias o de empresas, lo que redundará con una alta probabilidad en inflación o en burbujas de activos.

Si el dinero fluye hacia la economía real, en forma de consumo o de inversión, lo que veremos será inflación. No solamente es un problema que suban los precios, ya que si lo hicieran uniformemente y de la mano de los salarios, no sería un problema mayor. Sin embargo, lo es porque distorsiona los poderes adquisitivos relativos, conforme a la capacidad económica de cada agente. No hemos visto inflación, porque como hemos dicho el dinero no ha fluido hacía proyectos en el sector real por factores estructurales, que son los que se han demorado en aplicar los gobiernos y han podido descansar con más deuda, sin embargo las reformas a los sistemas impositivos, ligados al tamaño y rol del estado en la economía, se han cambiado por la omnipotencia de los bancos centrales.Tampoco hemos visto inflación, tanto porque el crecimiento y el consumo no logran repuntar a pesar del creciente endeudamiento, como también porque buena parte del dinero emitido ha ido a parar a los activos inmobiliarios y financieros.

Aquí entramos en la segunda alternativa de riesgo y destrucción de riqueza, donde los estímulos monetarios llevan a las conocidas burbujas. Las altas valoraciones y a la vez cotizaciones en las bolsas de USA, casi en máximos históricos con una situación macro y empresarial de la cual tampoco existe parangón, y las consecuencias y nuevas medidas siguen siendo inciertas, tanto en su magnitud como en su dirección.

Es por estas razones de fondo, que nos cuesta convencernos que las subidas actuales de las bolsas mundiales, o bien las fuertes recuperaciones en V que hemos visto en los índices, más no en muchas empresas y sectores, se encuentren fundamentadas en los resultados empresariales y proyecciones económicas de los países, y más bien lo hemos atribuido desde un principio a las tasas de interés ultra laxas y a los diferentes tipos de QE con los que se ha experimentado a la fecha, los cuales han demostrado siempre poder llegar más lejos y ser más efectivos para activar los mercados que el crecimiento económico.

En términos de bolsa, nos encontramos cerca de un nivel técnico importante, los 3200 puntos, el cual hemos mencionado en anteriores comentarios puede actuar como parte alta de un rango lateral, que tendría su parte baja en los 2900 puntos, zona que ha demostrado también ser relevante, tanto en las subidas como en las bajadas. De superar los 3.200 puntos, tan sólo quedaría el último pequeño tramo para volver a los máximos históricos, sobre los 3.400 puntos, lo cual sería todo un hito y todo como si nada hubiera pasado en estos últimos 100 días.


Compartir en: