Vacuna Psicológica

por Jesús Sánchez Quiñones
13 noviembre 2020

El efecto del anuncio de la vacuna de Pfizer contra el Covid-19 ha provocado un brusco movimiento alcista en las bolsas mundiales que puede llevar a pensar erróneamente que la economía pronto volverá a donde estaba antes del inicio de la pandemia. Compañías del sector aerolíneas o relacionadas con el turismo han recuperado más de un 25% de su valor en bolsa en apenas un par de días.  

Es cierto que el anuncio de Pfizer de la previsible aprobación de una vacuna antes de fin año, junto con la aprobación de otros tratamientos para casos leves, permiten vislumbrar luz al final del túnel y acotar temporalmente la duración de la actual crisis sanitaria. Aunque quede por conocer los resultados definitivos de la efectividad de la vacuna y existan retos logísticos para la distribución global de la misma, estos anuncios otorgan algo de visibilidad al inicio de la recuperación económica.

No obstante, conviene recordar que las previsiones económicas de los distintos organismos nacionales e internacionales ya preveían un control de la pandemia durante 2021. En cualquier caso, la situación económica global empeorará antes de mejorar. Los datos oficiales sobre la evolución de la pandemia y las nuevas limitaciones de la actividad, incluidos confinamientos, en gran parte de Europa, auguran una nueva caída del crecimiento económico en el cuarto trimestre del año y un retraso en el inicio de la recuperación.

 

La economía no funciona como un interruptor que se apaga y se enciende a discreción. Cuanto más tiempo transcurra con la economía semi hibernada, mayor será la cantidad de empresas que la crisis se llevará por delante y no volverán a abrir. Cuantas más empresas cierren, mayor será el nivel de desempleo. Empresa que quiebra no vuelve a abrir. Recomponer el tejido empresarial y laboral de una economía lleva tiempo.

El propio comisario de Economía de la Unión Europea, Paolo Gentiloni, advertía esta semana que "la recuperación en V es una ilusión". De hecho, la UE previsiblemente volverá a permitir a los Estados saltarse las limitaciones de déficit público también en 2022. El mensaje a los gobiernos, ante un "nivel de actividad en 2021 que será muy, muy bajo", es que deben hacer (léase gastar) tanto como sea necesario para mantener la economía. Por su lado, Lagarde confirma que el BCE seguirá suministrando la liquidez que sea necesaria y continuando con la compra de bonos soberanos.

La recuperación de cada economía europea será distinta dependiendo, en gran medida, de a qué se dedique este mayor gasto asociado a la autorización de aumento "temporal" del déficit público. Cuanto más se destine a mantener vivas las empresas y mantener el empleo, más fácil e intensa será la recuperación. Si todo va según lo previsto, la reactivación de las reglas fiscales en la UE se producirá en 2023. De tal forma que para dicho año no se permitirán los excesos de déficits en los que incurrirán los Estados el próximo año y en menor medida en 2022.

Aunque 2023 está todavía a dos años y dos meses vista, crear partidas de gasto no productivas que crean "dependencia", no salvan ni empresas, ni empleos, acentuará más el problema del ajuste futuro, incluso antes de que la economía se haya recuperado.

En cualquier caso, la certeza de tipos de interés bajos por un larguísimo periodo de tiempo y de apoyo de los bancos centrales suministrando tanta liquidez como sea necesario, actúa de apoyo y soporte de las bolsas. El anuncio de Pfizer de momento tiene el efecto de vacuna psicológica sobre los inversores. Todavía no se conocen los efectos secundarios.


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