Ideas de inversión

La Estrategia de Seguridad Nacional de Estados Unidos marca el camino (II)

Trump ya ha cumplido un año como presidente de Estados Unidos en su segundo mandato de cuatro años. Para saber qué es lo que pretende hacer durante el periodo que le queda en la Casa Blanca, hay que seguir analizando la Estrategia de Seguridad Nacional (NSS) publicada.

Uno de los puntos esenciales recogidos en la NSS es seguir manteniendo el estatus del dólar como moneda de reserva global, apoyado por un sistema financiero y unos mercados de capitales que, a día de hoy y por un largo periodo de tiempo, no tienen sustituto viable. Ni Europa ni China tienen el tamaño y la profundidad de los mercados financieros estadounidenses.

De acuerdo con lo anterior, se entiende el motivo de las amenazas de la administración Trump a los países que dejen de utilizar el dólar en el comercio internacional. Adicionalmente, el impulso a las finanzas digitales y la migración de los mercados financieros actuales a mercados digitales son una prioridad para seguir manteniendo el liderazgo actual en los mercados financieros y en las finanzas globales. En este sentido, hay que entender el impulso de EE. UU. a las stablecoins en dólares como otra forma de intentar mantener en el tiempo la preeminencia del dólar frente al resto de divisas.

En la agenda interna, el documento deja claro que Estados Unidos erradicará todas las políticas “DEI” (Diversidad, Equidad, Inclusión), al calificarlas como discriminatorias, y todas aquellas políticas consideradas anticompetitivas: léase, las políticas medioambientales aplicadas principalmente en Europa.

Se establece como prioridad estratégica la liberación de la capacidad de producción energética de Estados Unidos, tanto en petróleo, gas, carbón y energía nuclear. Conseguir energía barata y abundante ayudará a conseguir puestos de trabajo bien pagados en Estados Unidos, reducirá los costes para los ciudadanos y las empresas, ayudará a la reindustrialización y será fundamental para mantener una ventaja competitiva en el desarrollo de la inteligencia artificial y en todas las tecnologías asociadas a la IA.

Adicionalmente, al aumentar la producción y la exportación de energía a otros países se estrechan los lazos con dichos países aliados, minorando la influencia de adversarios, haciendo a dichos países más dependientes de EE. UU. Esto es exactamente lo que ha ocurrido con Europa al sustituir el gas ruso por gas estadounidense con motivo de la guerra de Ucrania.

El documento da por muertas las llamadas “ideologías del cambio climático y del Net Zero”. Menciona explícitamente el daño que dichas políticas han hecho a la economía europea y que, además, favorecen a los adversarios de EE. UU. Aunque no lo mencione, se refiere a China. La agenda verde como la conocemos en Europa ha muerto en EE. UU. y tendrá una enorme incidencia en la competitividad de las industrias europeas en comparación con la producción realizada en EE. UU.

La NSS pretende una reindustrialización de la economía estadounidense, con un control de las cadenas de suministro y con capacidad de producción propia. Después de décadas de globalización, habiendo externalizado la producción a países donde el coste de fabricación es sensiblemente menor, repatriar dichas producciones llevará años y supondrá, inevitablemente, un aumento de los costes de producción finales. Ello se traducirá en: un incremento de los precios de dichos productos, en una reducción de los márgenes de las empresas que los fabrican y venden o en ambas cosas a la vez. En cualquier caso, este proceso solo puede ser gradual y limitado. La autarquía es cosa del pasado y prácticamente imposible a día de hoy.

Adicionalmente, la NSS establece como un objetivo el reducir el déficit comercial americano. Para ello, se opondrá a cualquier barrera a sus exportaciones y pretenderá acabar con el dumping y las prácticas comerciales anticompetitivas. La primera medida se puede aplicar a las limitaciones de la UE a las ventas de servicios de las grandes tecnológicas americanas, y el resto de las medidas mencionadas claramente van dirigidas contra la actuación de China. La utilización de los aranceles como arma por parte de EE. UU. seguirá siendo una constante.

Como objetivo adicional de seguridad económica, se enfatiza que EE. UU. no debe ser nunca dependiente de otras potencias para componentes considerados esenciales que sean necesarios para la defensa o para la economía. Teniendo en cuenta que EE. UU. no dispone en su territorio de todos los minerales y materiales críticos necesarios, se ve en la obligación de acceder a dichos materiales en otros territorios para preservar su propia seguridad. Esto tiene especial incidencia en la visión prioritaria sobre el hemisferio occidental (entendiendo por tal todo el continente americano, incluyendo Groenlandia).

Las consecuencias geopolíticas, económicas y de mercados de todo lo mencionado en la NSS son enormes. De momento, aunque sea solo una anécdota, un fondo de pensiones danés ha decidido vender toda su posición en bonos del Tesoro norteamericano de 100 millones de dólares, por considerar que ya no se le puede tratar como un activo sin riesgo. Aunque la incidencia de esta decisión sea testimonial, teniendo en cuenta que los europeos tienen invertidos en bonos y acciones estadounidenses unos 8 billones de dólares, pone de manifiesto lo difícil que es mantener el equilibrio entre todos los objetivos planteados por la NSS.

La incertidumbre continuará, aunque los mercados financieros siguen anestesiados por la abundante liquidez.