Ideas de inversión

Europa financia a Ucrania con dinero que no tiene

 

La peor consecuencia de cualquier guerra son los muertos que ocasiona y las familias que destroza. El caso de la guerra de Ucrania no es una excepción. Aun así, es inevitable realizar análisis económicos de lo que supone dicha guerra para Europa.

La guerra de Ucrania ha cambiado las importaciones de energía de Europa, básicamente, sustituyendo Rusia como primer suministrador de gas por Estados Unidos. Ucrania necesita recursos y ayuda militar exterior para poder financiar la guerra. Desde el año pasado, EE. UU. ha suspendido su ayuda económica directa y, parcialmente, la ayuda militar.

Ucrania necesita al menos 60.000 millones de dólares al año para destinarlos a su defensa. Dicha cantidad va destinada a mantener su ejército de casi un millón de personas y a importar armas occidentales para resistir en esta guerra.

Ninguna de las dos partidas anteriores es una inversión productiva, sino que sirve únicamente para poder hacer frente a la agresión rusa. El problema radica en que Ucrania mantiene un déficit fiscal del 20%. Teniendo en cuenta que su deuda pública asciende al 107% del PIB y que le es imposible acudir a los mercados internacionales, su única tabla de salvación es la financiación de la UE.

Así, la Unión Europea ha anunciado recientemente un préstamo de 90.000 millones de euros a desembolsar en dos años. Dos tercios de dicha cantidad se destinarán a gastos de defensa. Ante el rechazo de la utilización de los activos congelados como garantía de un préstamo por dicho importe, la UE ha decidido emitir bonos por por esta cantidad. 

Inicialmente no tendrá impacto en el déficit de los países de la UE. Sí lo tendría si Ucrania no pudiera devolver dicho préstamo. El acuerdo entre la Unión Europea y Ucrania incluye una cláusula por la que Ucrania solo está obligada a devolver el préstamo cuando Rusia pague reparaciones de guerra, reservándose la UE el derecho a utilizar los activos rusos congelados en Europa como forma de repago del préstamo.

Recientemente se ha descartado la utilización de dichos activos rusos congelados como garantía de un préstamo, por las represalias que podría tomar Rusia sobre todos los activos occidentales en suelo ruso. Es poco realista pensar que dentro de un par de años la situación cambiará. Por lo tanto, el impago de Ucrania en la devolución de dicho préstamo es altamente probable. Si esta eventualidad se produce, afectará a los déficits y a la deuda de los distintos países de la UE.

Adicionalmente, Ucrania ha incrementado significativamente su déficit comercial desde el inicio de la guerra. Por un lado, ha tenido que aumentar significativamente la importación de armas, que inicialmente eran proporcionadas sin coste. Por otro lado, se ha visto obligada a aumentar sus importaciones de gas y, además, ha perdido gran parte de la producción doméstica de carbón cuyas minas se encuentran en el Donbás, en zonas ahora controladas por Rusia.

Europa desea que Ucrania mantenga un ejército de 800.000 efectivos una vez acabada la guerra. Dada la falta de inversión exterior en Ucrania, y su elevado déficit comercial, Ucrania necesitará la financiación exterior para poder mantener dicho ejército. 

Sin la financiación de EE. UU., Ucrania depende totalmente de la UE para financiar el coste de la guerra. De acuerdo con el instituto Kiel de Alemania, esta financiación europea de la guerra de Ucrania llevará a más deuda y a un incremento de los impuestos en Europa.

Para cuando acabe la guerra, ya se habla de un Plan de Reconstrucción a Largo Plazo (a diez años) financiado por Estados Unidos y la Unión Europea de 800.000 millones de dólares. Dicho plan implicará, necesariamente, un esfuerzo adicional de financiación por parte de la UE. La Comisión Europea planea aportar unos 100.000 millones de euros de su próximo presupuesto, a partir de 2028.

Estados Unidos ha manifestado en su Estrategia de Seguridad Nacional (NSS) que su interés es “negociar un rápido cese de las hostilidades en Ucrania, con el fin de estabilizar las economías europeas, evitar una escalada o expansión involuntaria de la guerra, y restablecer la estabilidad estratégica con Rusia.”

De acuerdo con dicho documento, la guerra de Ucrania tiene un efecto perverso al aumentar las dependencias externas de Europa, especialmente de Alemania. Pone como ejemplo que algunas empresas químicas alemanas están construyendo en China algunas de las plantas más grandes del mundo, utilizando el gas ruso que no pueden utilizar en su país. Sobre Ucrania, concluye diciendo que “los funcionarios europeos tienen expectativas poco realistas sobre la guerra”.

Al margen de la catástrofe en términos de vidas humanas que supone la guerra, el efecto del conflicto bélico en Ucrania está siendo actualmente financiado con recursos europeos que Europa no tiene, sino que tiene que pedir prestados para dárselos a Ucrania con una alta probabilidad de que sea a fondo perdido.

Dios quiera que acabe pronto la guerra.