Ideas de inversión

La importancia de lo que no se ve en la IA

Cuando una persona hace una consulta a un programa de inteligencia artificial (IA) y recibe la respuesta no es consciente de toda la inversión requerida, ni del consumo de energía y agua que han sido necesarias para poder recibir la contestación a dicha consulta.

Existe un consenso en considerar el desarrollo de la inteligencia artificial como el elemento clave para el aumento de la productividad en los próximos años. Su utilización se está extendiendo de forma rápida a todo tipo de empresas y de procesos. Lo mismo que hoy en día no se concibe una empresa que no utilice internet y tenga su propia página web, en breve será difícil encontrar una empresa que no utilice la inteligencia artificial en sus procesos.

Pero para el desarrollo de la inteligencia artificial y su posterior utilización hacen falta cuantiosas inversiones en semiconductores, en la construcción de costosísimos centros de datos, la disponibilidad de energía barata y abundante para alimentar los centros de datos y una red eléctrica adecuadamente dimensionada para poder incorporar estos centros de datos tan demandantes de energía.

A pesar de las buenas palabras de algunos planes europeos, no existe un plan concreto para que Europa sea autónoma en la inteligencia artificial. Lamentablemente, más del 80% de la financiación mundial a empresas de IA acaba en empresas estadounidenses, que lideran la IA y su evolución. Las empresas europeas apenas reciben el 10% de la inversión global. La dependencia europea de las grandes empresas de IA de Estados Unidos de momento es un hecho, pese a la existencia de empresas como la francesa Mistral AI.

Adicionalmente, Europa tiene varios inconvenientes adicionales para el desarrollo de la IA: el coste de la energía, la dependencia de China en el desarrollo de las energías renovables y la saturación de las redes eléctricas.

Europa es energéticamente dependiente del exterior. Esto hace que el coste de la electricidad para consumidores industriales sea sensiblemente más elevado para empresas europeas que para empresas estadounidenses. Con datos de 2023, las empresas alemanas pagaban la electricidad a más del triple del coste de las empresas norteamericanas y las empresas españolas a más del doble.

La apuesta por las energías renovables hace a Europa muy dependiente de China, que controla el 80% de la producción de módulos solares y cerca del 75% de las baterías de iones de litio.

Una de las grandes limitaciones del crecimiento económico en muchos países de Europa, y especialmente de España, es la saturación de la red eléctrica. En el caso español, el 88% de los nodos eléctricos de la red de distribución están saturados. Esto implica que la red no admite nuevas conexiones. Cualquier proyecto industrial, una nueva promoción inmobiliaria o una planta de energía renovable requiere acceso a la red eléctrica. Sin dicho acceso, ningún proyecto puede llegar a buen fin.

La falta de inversión en la red eléctrica, estando la misma en un nivel cercano a la saturación, ejerce de cuello de botella para las nuevas inversiones y para el crecimiento económico.

Recientemente se ha rechazado el proyecto de construcción de un megacentro de datos de 2.500 millones de euros de inversión en una localidad de Hesse, Alemania, por la oposición del ayuntamiento local tras las protestas de los residentes locales. Las principales preocupaciones de los vecinos eran el efecto en el coste de la electricidad, el consumo de agua y los pocos puestos de trabajo directos generados.

Esta resistencia a la construcción de grandes centros de datos también se está dando en otros proyectos en Alemania: en Brandeburgo, Wustermark y en Hanau. Estos proyectos son esenciales para el desarrollo digital de Alemania pero, de momento, las trabas para su construcción son elevadas.

Como en muchas otras ocasiones, Europa quiere disfrutar de los beneficios que la IA puede aportar al desarrollo económico y a la mejora de la productividad, pero sin realizar las inversiones necesarias para ser autónoma ni sufrir en suelo propio los inconvenientes del despliegue de los centros de datos necesarios para que la IA pueda funcionar.

El siguiente gran salto tecnológico será la computación cuántica, que también requiere grandes consumos de energía para sus sistemas de refrigeración. De nuevo, Europa no está a la cabeza. Las diez principales empresas del sector tienen su sede social fuera de la Unión Europea.

Sin energía barata y abundante e inversión en las redes eléctricas, el crecimiento europeo tendrá grandes limitaciones.


Artículo escrito por Jesús Sánchez-Quiñones, Consejero-Director General de Renta 4 Banco, en El Economista.