Ideas de inversión

La pérdida de 'momentum' de las tecnológicas no debería inquietar, más bien lo contrario

A falta de una semana para que termine febrero, el Nasdaq es, sin duda, el peor entre los grandes índices bursátiles, al acumular un descenso del 1,5% desde que empezó enero, mientras que el Dow Jones sube un 3,2%, el S&P un 1% y el Russell 2000 de pequeñas compañías un 7,3%. La diferencia es aún mayor si comparamos el Nasdaq con los índices europeos, con el Nikkei japonés o con las bolsas emergentes. El Eurostoxx avanza un 5,9% desde principios de año, el Ibex un 5,1%, el Dax un 3,5% y el Nikkei japonés un 12,9%, siendo aún mejor el comportamiento de algunos emergentes, como el Bovespa de Brasil, que sube un 17%, o la bolsa mexicana, que sube un 11%.

Ese peor comportamiento comparativo de las compañías tecnológicas es muy visible también en las “siete magníficas”, ya que solo dos de ellas, Nvidia y Alphabet, están en positivo en lo que va de año, y tiene causas muy variadas, entre ellas la propia disrupción que ha creado la inteligencia artificial, cuya primera víctima han sido las empresas de software, como comentábamos la semana pasadaLa pregunta es si la pérdida de ‘momentum’ de la tecnología, que ha sido y, a nuestro juicio, seguirá siendo el claro líder en la creación de valor y en las subidas de las bolsas, podría estar señalizando problemas más amplios en el conjunto de las bolsas. Es decir, podría estar anticipando unas caídas generalizadas y fuertes en la economía y en las bolsas.

No cabe duda de que quienes ven en la IA el mayor peligro y amenaza que hoy tiene la humanidad piensan también que, bajo la aparente calma actual de los mercados financieros, se está incubando una gigantesca tormenta, al ser insostenibles las dinámicas de inversión y financiación en torno a la IA, y al ser también insostenibles las políticas fiscales y monetarias ultraexpansivas. Los intentos de Trump de forzar aún más la expansión monetaria cambiando al presidente de la Fed o la sorprendente salida anticipada de Christine Lagarde del BCE para propiciar una sucesión que satisfaga al establishment político europeo actual no evitarían, según esta tesis, que llegue una crisis de deuda con fuertes implicaciones en los mercados y con impacto en las tecnológicas muy endeudadas, como es el caso de Oracle, entre otras.  

Esa lectura que ve la caída de las tecnológicas como preludio de una caída más amplia y profunda es muy inquietante, pero afortunadamente no es la única lectura posible de lo que está pasando. Hay otras formas menos alarmistas y, a nuestro juicio, más certeras de leer lo que pasa en los mercados financieros, y es precisamente la rotación y el relevo constantes que estamos viendo en las bolsas lo que nos puede ayudar a leer de forma más positiva el mensaje de los mercados.   

La idea es que la permanente “autocorrección” de los excesos que se van produciendo en algunos activos, como las empresas vinculadas a la IA, el oro, la plata, el bitcoin o las empresas de defensa europeas, por citar solo algunos casos recientes, es la mejor garantía de que no va a haber un colapso brusco y total, al ir limpiando continuamente el mercado eliminando las incipientes burbujas. 

Es algo parecido a lo que sucede a nivel geopolítico. Se producen situaciones de tensión aisladas (Ucrania, Gaza, Venezuela, Groenlandia, Irán…) y esas tensiones se van afrontando y solucionando de una u otra forma y con mayor o menor éxito, dando una estabilidad básica al conjunto del sistema, al ser situaciones muy descontadas. La decisión de la Corte Suprema de Estados Unidos de anular los aranceles impuestos por Trump o la indiferencia que genera en los mercados la posible intervención militar en Irán serían dos ejemplos actuales de cómo los mercados financieros responden con gran tranquilidad a situaciones que en otros momentos habrían provocado una intensa inquietud y volatilidad.

Lo mismo pasa en la economía y en los mercados financieros. Estamos viviendo tensiones diarias que se van resolviendo a través de correcciones bruscas en determinados activos y del desplazamiento y relevo de sectores y de compañías, y justamente esa dinámica es la que garantiza una evolución tranquila y positiva del conjunto de la economía y del conjunto de los mercados financieros.

Lo sucedido con Blue Owl, la empresa norteamericana dedicada al préstamo directo a empresas privadas que no cotizan en Bolsa, que ha debido suspender reembolsos y vender aceleradamente una parte de sus préstamos corporativos para devolver el dinero a los inversores que se lo solicitaban, es un buen ejemplo de cómo funciona la dinámica de limpieza continua del mercado para corregir los excesos y los errores. Blue Owl ha caído un 12% la semana pasada y cae más de un 50% en los últimos doce meses. Sus accionistas, como los del Silicon Valley Bank en su momento, se ven muy afectados, pero el conjunto del sistema no.

Esa dinámica de corrección y rotación la vemos también, aunque por otros motivos, dentro del sector tecnológico. Junto a empresas como Oracle y Palantir, que caen un 24% desde el uno de enero, o como Microsoft, que cae casi un 18%, o SAP, que cae un 16,6%, vemos otras compañías tecnológicas que se mantienen bien, como las ya mencionadas Nvidia y Alphabet, y vemos incluso algunas tecnológicas disparadas al alza, como Micron Technology, la compañía de memoria y almacenamiento de soluciones con sede en Boise, Idaho, que sube un 333% en los últimos doce meses y un 50% desde que empezó el año. Es decir, dentro de las tecnológicas se está produciendo también un “relevo “interno”, un desplazamiento del dinero y de las inversiones de unas a otras, corrigiendo excesos.

Vemos y seguiremos viendo muchos fuegos aislados, algunos pequeños y otros fuertes o muy fuertes, pero esos fuegos nos protegen de un incendio general. La dinámica de autocorrección continua no genera debilidad sino fortaleza.

Febrero finaliza con las bolsas con buen tono, pero con los índices aplanándose y dando algunas señales de fatiga. El Dow Jones no ha podido mantener los 50.000 puntos, el S&P tampoco ha podido situarse de forma estable por encima de los 7.000 puntos y el Nasdaq Composite es incapaz, por el momento, de recuperar los 23.000 puntos. No hay mal tono bursátil, pero tampoco se ven la vitalidad y la alegría de, por ejemplo, el pasado verano.

Tras una tercera semana de febrero de subidas generalizadas en las bolsas (el Eurostoxx ha subido un 2,4%, el Ibex un 2,9%, el Dax un 1,2%, el Dow Jones un 0,25%, el S&P un +1% y el Nasdaq un 1,5%) estos últimos días de febrero conoceremos datos de confianza del consumidor en Francia y en Estados Unidos, en este caso con la publicación el martes del informe de la Conference Board y la del informe IFO en Alemania. Cabe esperar estabilidad en el ánimo de los consumidores, como ya anticipó el pasado viernes la encuesta de sentimiento del consumidor de la Universidad de Michigan, cuyo índice ha estado básicamente estable en febrero con una simbólica subida de 0,2 puntos respecto a enero y sin ningún movimiento a resaltar en sus componentes.

Publican resultados muchas compañías pero, sin duda, la más importante es Nvidia, una de las siete grandes que, además, suele mover la Bolsa con sus cifras y sobre todo con los comentarios y mensajes de su fundador, Jensen Huang, sobre el futuro de la inteligencia artificial. Podría pasar como con Walmart, que la semana pasada publicó muy buenos resultados, pero ha caído más de un 8% en la semana por la fría previsión de su CEO respecto a las ventas este año. Pero si nos atenemos al ‘track record’, Huang casi siempre consigue infundir optimismo y hacer subir las cotizaciones del sector de alta tecnología.

Es un poco cansino repetir una semana más que vemos una semana tranquila en las bolsas, pero realmente no vemos elementos que nos hagan cambiar esa visión de fondo de estabilidad.