Ideas de inversión

Las bolsas ponen precio al futuro de forma extraña, pero no desordenada

 

 

A la vista de los convulsos movimientos que han sacudido a muchos segmentos del mercado, podría parecer una frivolidad decir que las bolsas han estado tranquilas esta primera semana de febrero y, más aún, decir que se han comportado más o menos bien. Lo cierto es (por extraño que pueda parecer) que, a pesar de las turbulencias en áreas importantes del mercado, los mercados financieros siguen disfrutando, en su conjunto, de un tono básicamente positivo. Igual que pasó en el 2025 e igual que pasó en el recién acabado enero, esta primera semana de febrero los índices han seguido avanzando en medio de las dificultades, como esos salmones que, según la famosa greguería de don Ramón Gómez de la Serna, remontan la corriente fingiendo facilidad. 

Empezando por las turbulencias, esta semana les ha tocado, en primer lugar, a las grandes empresas de software que, al grito de “AI kill software” (la inteligencia artificial va a matar al software), se desplomaban el martes, el miércoles y el jueves, para recuperarse de forma vertical el viernes, en la sesión de cierre semanal. También ha sido movida la semana para valores más tradicionales, como Stellantis, que cayó un 25% en la sesión del viernes tras presentar resultados, o como Novo Nordisk, que ha caído, también por los resultados, casi un 20% en la semana, incluso tras subir en la sesión de cierre del viernes más de un 5%. En la misma línea, Amazon, que empezó la sesión del viernes cayendo casi un 10%, de nuevo tras presentar sus resultados, y la hasta hace poco empresa más valiosa del mundo, Microsoft, que se ha dejado un 7% en la semana y acumula ya una caída superior al 20% desde finales de octubre. En Europa hemos visto, por ejemplo, la caída semanal del 10% en Rheinmetall, y en España hemos visto al Santander caer casi un 5% tras dar los mayores beneficios de su historia, aunque luego se recuperó y ha finalizado cayendo solo un 1,1% en la semana. Igualmente hemos visto al BBVA caer un 5,9% en la semana, también tras unos magníficos resultados. Los bandazos han sido aún más extremos en el bitcoin, como corresponde al activo volátil por excelencia. En tres sesiones, de martes a jueves, se desplomó casi un 25%, hasta los 60 mil dólares, para recuperar luego los 70 mil dólares en la sesión del viernes, subiendo un 15%. Por terminar la relación de turbulencias, que en todo caso no es exhaustiva, el oro y la plata han tenido sesiones muy movidas, después del desplome del pasado viernes, 30 de enero.

Sin embargo, como decíamos, un repaso a los índices podría darnos la sensación de que las bolsas han sido un oasis de tranquilidad esta primera semana de febrero. 

El Dow Jones cerró el pasado viernes por encima de 50.000 puntos por primera vez en su historia cumpliéndose, así, la predicción de Trump en Davos (ahora falta que se cumpla su segunda predicción, la de que alcanzará en breve los 100.000 puntos), y ha subido nada más y nada menos que un 2,5% en la semana. Mayor aún ha sido la subida del índice de pequeños valores, el Russell 2000, que ha ganado un 2,7% en la semana y lleva ya una subida desde el uno de enero del 7,6%. El S&P, por su lado, ha estado plano (-0,1% en la semana) y la peor parte ha sido para el Nasdaq que, a pesar de subir un 2,2% en la sesión del viernes, se ha dejado un 1,8% en la semana, arrastrado, como decíamos, por las empresas de software, y cae un 0,9% en lo que va de año.

En Europa, el Eurostoxx ha subido un 0,9% en la semana, el Dax un 0,7%, el Cac francés un 1,8%, pese al desplome de Stellantis, y el Mib italiano un 0,8%, siendo en esta ocasión nuestro Ibex el que menos ha subido, un 0,3%, pero ha dejado un nuevo récord para la historia, al superar por primera vez los 18.000 puntos el pasado lunes. En Asia, el Nikkei ha subido un 1,7% en la semana y avanza ya un 7,8% en el año.

¿Cómo leer las bolsas, cómo interpretar este inicio de febrero y este inicio de 2025?

La primera lectura, a nuestro juicio, es la de una sorprendente, pero no carente de fundamento, fortaleza de las bolsas. Que los índices estén resistiendo en niveles de máximos históricos o cercanos es algo muy espectacular en una atmósfera general de preocupación y de profunda transformación como la que se vive hoy en el mundo. Lo que está detrás de esa fortaleza, en nuestra opinión, son los dos factores que han venido moviendo el ciclo económico y el ciclo bursátil desde hace una década y media y que siguen ahí, a saber, la abundante liquidez y la innovación disruptiva continua permanente. Esa combinación es muy potente y la apuesta de los mercados es que esa combinación va a dar lugar a un nuevo ciclo global de crecimiento una vez se corrijan los profundos desequilibrios generados por el modelo que el economista de Harvard Dani Rodrik llama “hiperglobalización no armoniosa”. La idea sería que vamos a un nuevo modelo de crecimiento global más equilibrado (equilibrado del todo nunca lo va a ser).

La segunda lectura es que los mercados están teniendo la virtud de autocorregirse, desinflando de forma sucesiva en el tiempo las “burbujas” o excesos que se van produciendo al calor de la abundante liquidez. La dinámica siempre es la misma y se ha repetido varias veces. Por ejemplo, en las empresas de IA (los Nvidia, Broadcom, Palantir…), en la plata y en el oro, en el bitcoin o en las MAG7. Sobre la base de una realidad de fondo, por ejemplo, en la plata sobre la base de que la demanda industrial de plata supera con creces a la oferta y de que la capacidad de producción de la plata es limitada, se genera un apalancamiento brutal en los mercados financieros, y la plata (o el activo de turno) sube de forma acelerada, en una fiebre especulativa sin límites, llegando a precios irracionales en muy poco tiempo.

Esos precios descuentan un futuro ultraoptimista, de muchos años de crecimiento (por ejemplo, el PER de Palantir de 400 veces beneficios), y provocan un “clímax” o éxtasis especulativo minorista, lo que podríamos llamar un “meme trading”, movido, además, por las redes sociales y la opinión mediática en general. En un momento determinado viene la corrección brusca, igual de brusca que la subida, pero como había un fundamento último en la subida de precio de ese activo, la caída tiene un soporte y, a partir de ese soporte, el mercado se estabiliza y sube de nuevo, pero ya de forma más pausada, aunque a veces de nuevo la subida coge aceleración y el mercado vuelve a corregir de forma brusca. Lo que pasó con el cobre el 31 de julio de 2025 y lo que ha hecho el precio del cobre desde esa fecha hasta hoy es un buen ejemplo de lo que estamos diciendo. Otro ejemplo sería Nvidia, cuya cotización ha ido dando saltos, seguidos luego de correcciones más o menos bruscas.

Esta dinámica crea un auténtico reto para los inversores y para los gestores, y más en un momento como el actual en el que los índices probablemente tiendan a aplanarse tras las fuertes subidas de los tres últimos años, lo cual elimina en buena medida la gestión pasiva como fórmula de éxito futuro. La solución probablemente va a ser una gestión activa de momentos y de activos, en la cual un manejo adecuado de instrumentos como las opciones puede ser bastante interesante. Pero el lado bueno es que el sentimiento de los mercados es positivo, es decir, no se ve ningún problema de fondo a medio plazo, y eso hace que podamos esperar otro año positivo en los mercados, aunque no vaya ser un año fácil, y hay que dar por sentado que en algún momento veremos correcciones como las que vimos el año pasado en abril.

Esta semana continúan las publicaciones de beneficios del cuarto trimestre que, por ahora, están siendo buenos, pero están teniendo un impacto en el mercado muy desigual y bastante más débil que en ocasiones anteriores, como hemos visto en Stellantis, con su caída del 25% tras publicar sus cifras; o en Novo Nordisk, con un 19% de caída tras resultados; o en BBVA, con un 8,8% de caída semanal tras publicar resultados; o en Amazon, que cayó el viernes un 5,5% tras publicar sus números, y que en la semana ha bajado un 12%. En los próximos días publican, entre otras muchas compañías, L'Oréal, Mercedes Benz, EssilorLuxottica, Airbnb, Robin Hood, Coca Cola o McDonald’s. En el plano macro se publican el informe de empleo norteamericano y la inflación, ambos de enero.

Con el trasfondo de la buena noticia, en el plano geopolítico, del triunfo en Japón de la primera ministra Sanae Takaichi, apostaríamos por una nueva semana tranquila, más aún con el bitcoin recuperando los setenta mil dólares, con las siete magnificas habiendo recortado ya mucho (incluso Meta, que cayó un 7,7% la semana pasada, o Alphabet, que cayó un 4,5%) y con el oro y la plata recuperándose, esperaríamos otra semana tranquila a nivel de índices, pero con mucho movimiento interno.