Las bolsas han cerrado enero con una semana que, por varios motivos, podríamos calificar como histórica, y que merece una lectura y una reflexión detenidas, porque encierra claves que, a nuestro juicio, son importantes para entender lo que está pasando en los mercados y, sobre todo, lo que podría pasar en los próximos meses.
Es especialmente interesante, y además necesario, analizar la sesión del viernes, protagonizada por el desplome de la plata y otras materias primas, por la subida del dólar y por el anuncio de que Kevin Warsh será el próximo presidente de la Reserva Federal. Pero, como decíamos, esa sesión no es sino la última de un mes y de una semana que han sido absolutamente fascinantes desde el punto de vista del seguimiento de los mercados financieros.
Empezando por los índices, lo que vemos es mucha disparidad. En Europa, nuestro Ibex sigue a la cabeza de las subidas, con un ascenso semanal del 1,9%, seguido por el Mib italiano, con una subida del 1,6% en la semana. Pero en el lado opuesto, el Dax ha caído un 1,5% en la semana, y el Cac francés y el Eurostoxx se han quedado casi planos. En Estados Unidos, el S&P, que superó por primera vez en su historia los 7.000 puntos el pasado miércoles, ha terminado la semana subiendo un 0,3%, pero el Dow Jones ha bajado un 0,4%, el Nasdaq ha caído un 0,17% y el Russell 2000 ha bajado aún más, un 2% en la semana, aunque se mantiene como líder en el año con un alza del 5,3% desde el uno de enero. El Nikkei ha caído un 1% y el índice del Shanghai, medio punto porcentual.
La disparidad ha sido mayor si miramos empresas concretas, ya que ha habido tanto grandes subidas como grandes bajadas. United Health, por ejemplo, ha caído casi un 20% en la semana, tras publicar resultados, y Microsoft se ha dejado en la semana un 7,6%, no tanto por sus resultados, que fueron buenos, sino por el temor de los inversores a que la compañía esté invirtiendo demasiado en IA. Las mineras, en general, también han tenido fuertes caídas, sobre todo el viernes, por el desplome de la plata y otras materias primas. Barrick Mining, por citar solo una, cayó un 12% el viernes y un 10% en la semana. En el lado opuesto, Meta Platforms, que también presentó resultados, ha subido un 8,8% en la semana, y Alphabet, que los presenta la semana que viene, ha subido un 3,1%. En Europa, Louis Vuitton (LVHM) ha caído un 7,5% en la semana, y SAP un 13,8%, también por resultados, mientras que ASML ha subido un 3% en la semana y desde el uno de enero sube ya más del 30%. También ha habido subidas generalizadas en los bancos.
Disparidad, por tanto, que indica que hay mucho dinero, pero que el dinero sigue siendo muy selectivo y salta de unos sitios a otros en función de las noticias o de las previsiones. En ese contexto ha vuelto a resurgir la vieja idea de que el dinero huye de Estados Unidos para venir a Europa, una idea que se mostró equivocada el año pasado, pese a la difusión que tuvo en los medios de comunicación, pero que ha vuelto con fuerza ahora, al entender muchos analistas que Trump y su estilo agresivo, “bully”, como decíamos la semana pasada, va a provocar un rechazo hacia Estados Unidos y va a generar, o está generando ya, una huida de los bonos y de los activos americanos. Esa idea se ha querido ver reflejada en la fuerte caída que tuvo el dólar a principios de la semana, sin embargo, el jueves y, sobre todo, el viernes, el dólar revivió y al final ha quedado prácticamente en tablas en la semana, cerrando en 18,48 con el euro.
La subida del dólar el viernes (la mayor en una sesión desde mayo) y el simultáneo desplome de la plata, que cayó un 25% el viernes; el oro, que cayó más de un 10%; el platino, que cayó un 19% o el paladio, que cayó un 15%, han sido vistas por muchos analistas como una consecuencia del anuncio por parte de Trump de que el próximo presidente de la Reserva Federal será Kevin Warsh, un economista al que se considera menos expansivo (‘dovish’), en términos monetarios, que otros candidatos, lo que habría provocado la subida del dólar, por menores recortes de tipos de interés, y la caída de la plata y otros metales preciosos por menor erosión monetaria del dinero a largo plazo.
Es posible que haya habido un cierto impacto inicial de esa noticia, y es posible también que, como dice la teoría del caos, haya jugado el “efecto mariposa”, por el que una pequeña variación en las condiciones iniciales de un sistema complejo genera cambios enormes al transmitirse o, dicho de otra forma, el aleteo de una mariposa en Tokio puede provocar un tsunami en San Francisco. Pero tal vez haya explicaciones más sencillas. La Bolsa de derivados de Chicago (CME) ha elevado varias veces recientemente los márgenes de los futuros de la plata y otros metales preciosos como el platino y el paladio en el mercado Comex, lo que obliga a los inversores a aportar más garantías. Esa medida impacta mucho a la legión de minoristas que se habían dedicado a hacer “meme trading” con la plata, el platino o el oro, igual que lo hicieron el 2021 con Gamestop y otras empresas que tenían cero valor, pero que subieron hasta la estratosfera al calor de la especulación promovida por Reddit y otras redes sociales. Esos inversores minoristas no pueden atender la petición de poner más dinero y se ven forzados a vender o a ver ejecutadas sus posiciones. Y ahí juega el “efecto mariposa”, desencadenando el movimiento que vimos el viernes.
Si la lectura anterior fuese correcta, estaríamos ante algo similar a lo que pasó en el cobre el 31 de julio, cuando una serie de noticias “macro” (debilidad de China, que es el mayor comprador mundial de cobre, debilidad de la economía estadounidense…) desplomaron la cotización de los futuros del cobre, que cayeron un 25% en una sola sesión. A fecha hoy, el cobre ha recuperado completamente esa caída, incluso tras sus posiciones bajas del 4,5% el pasado viernes. La recuperación se ha debido a que, en el caso del cobre, hay una demanda industrial muy clara hacia este, como metal por excelencia de la “economía verde” y, por tanto, la demanda ha presionado los precios al alza. A diferencia de las ‘meme stocks’, que no valían nada y cuya subida era totalmente especulativa, en el cobre hay un valor obvio derivado de su demanda para usos industriales.
En el caso de la plata también hay una fuerte demanda industrial para placas solares, componentes de las redes 5G, semiconductores, centros de datos, inteligencia artificial, vehículos eléctricos o electrónica de consumo. Sin embargo, la oferta es muy rígida y hay escasez de plata en el mercado spot, con los inventarios en mínimos plurianuales y con un continuo “backwardation” (precio de contado por encima de precio de los futuros a plazo). Algunos analistas hablan incluso de que puede haber riesgos de cortes de suministro que disparen el precio al alza de forma extraordinaria (‘short squeeze’). Por tanto, podríamos haber visto el viernes pasado la “capitulación” de los minoristas y podría quedarse todo en uno de esos fenómenos recurrentes en los mercados de materias primas, según la regla de que los precios altos se corrigen a sí mismos y al revés.
Pese a lo anterior, no hay que descartar cierto impacto en las bolsas, porque hay también mucho ‘meme trading’ especulativo en algunos segmentos de la Bolsa. Por eso es bueno que, por ejemplo, Microsoft caiga un 11% desde el 29 de octubre y que el Nasdaq esté recortando un poco desde esa fecha, porque eso garantiza la continuidad de las subidas a medio plazo, al quitar presión al mercado.
Esta semana, además de publicarse el informe de empleo de enero en Estados Unidos, se publican también resultados de grandes tecnológicas y farmacéuticas como Alphabet, Amazon, Advanced Micro Devices, Merck o Pfizer, junto a otras muchas empresas de diversos sectores. En Europa, publican también muchas grandes compañías como Arcelor o Banco Santander, entre otras muchas.
Apostaríamos por una semana de estabilización para las materias primas y, sobre todo, para el oro y la plata. En ese contexto, apostaríamos también por una semana de consolidación en las bolsas, con apoyo en los resultados empresariales. Pero siempre con riesgos de súbita corrección, al estilo de lo sucedido en la plata el viernes pasado o en el bitcoin el 10 de octubre, aunque en las bolsas el nivel de especulación es menor que en las materias primas o en el bitcoin.