El auténtico festival alcista que están viviendo el Nasdaq y, en menor medida, el S&P, con una sucesión de récords nunca vista, ha tenido esta semana un sector de referencia, el de los semiconductores, y una compañía de referencia, Intel, que el viernes subía un impresionante 23,6% en su mejor sesión desde 1987. Junto a Intel subían también, aunque en menor medida, otras compañías del sector, como Nvidia, que cerraba en su máximo histórico de todos los tiempos y volvía a superar los cinco trillones (millones de millones) de valor bursátil tras ganar un 4,3% en la sesión, Advanced Micro Devices (AMD), que subió un 13,9%, o Taiwan Semiconductor (TSMC), que subió un 5%.
Pero lo que está pasando en el sector de semiconductores no se limita al viernes y no es solo consecuencia de las buenas previsiones de demanda de chips que dio Intel en su presentación de resultados del jueves. El índice de semiconductores de Filadelfia (SOX) acumula una subida del 38% el último mes la segunda subida mensual más fuerte de su historia, y lleva 18 sesiones consecutivas al alza marcando sucesivos récords, algo que nunca había ocurrido. El viernes, Intel puso el colofón con sus buenas previsiones, que sirvieron para elevar aún más el nivel de excitación de los inversores con el sector y con la IA, un nivel de excitación que, en el caso de los semiconductores, va más allá incluso de la fiebre inversora que vive la IA en general.
Hay varias cuestiones que suscitan los datos anteriores.
La primera, e inevitable, es si estamos o no ante una burbuja. Sería en todo caso, como dice Jeff Bezos, una burbuja “buena”, ya que está basada en una innovación, la IA, que, a diferencia de los tulipanes del siglo diecinueve, tendrá efectos beneficiosos duraderos para la economía y para el bienestar de las personas. Hay muchos indicadores que nos llevan a pensar que sí hay una incipiente burbuja, o al menos sobrevaloración, incluso considerando, como lo hacemos, que la IA es la innovación tecnológica más disruptiva que ha conocido la historia. La aceleración alcista por miedo a quedarse fuera (FOMO) de algo que ni siquiera se sabe lo que es, los saltos de valor tan acelerados y ciclotímicos o la autoalimentación de las alzas por los comentarios en redes sociales, son síntomas inequívocos de posible burbuja.
Algunos analistas norteamericanos han acuñado el concepto de “upside crash” para describir este tipo de subidas violentas de los precios, irracionales y con una velocidad extrema, que a veces ni siquiera están basadas en noticias inesperadas, sino en que los que están vendido en corto deben comprar y los que no están invertidos no quieren quedarse fuera de la subida. Obviamente, son situaciones que deben movernos a la cautela.
La segunda reflexión es que la subida está muy concentrada en unos pocos valores tecnológicos y, más concretamente, en los semiconductores. El viernes una sola compañía, Intel, permitió al S&P terminar en positivo la sesión y la semana. La falta de participación amplia de mercado suele ser una de las señales más fiables de fin de cambio de tendencia.
Un tercer motivo de análisis es la divergencia entre las bolsas europeas y las norteamericanas, una divergencia que está alcanzando niveles que no nos parecen sostenibles. La semana pasada hemos visto subidas del 0,5% en él, pero nuestro Ibex ha caído un 4%, el CAC francés un 3,2%, el DAX un 2,3% y el EuroStoxx un 2,9%. A medio plazo esos caminos tan divergentes no suelen sostenerse y, por ello, igual que el año pasado, a fin de marzo de 2025, decíamos que las bolsas europeas no seguirían subiendo si las americanas no se unían al movimiento alcista, ahora pensamos que el S&P y el Nasdaq no seguirán subiendo si Europa no se suma al movimiento.
Una cuarta consideración es que la subida se produce en un entorno macro que, sin ser malo, tiene algunos riesgos, que normalmente los inversores deberían ponderar. La Agencia Internacional de la Energía (AIE) ha dicho hace cuatro días que, como consecuencia de la guerra de Irán, “nos enfrentamos a la mayor crisis energética de la historia», una crisis que podría superar, según la AIE, a la de los años setenta del pasado siglo.
El impacto en la inflación es evidente y ya se está notando, pero la amenaza más inquietante no viene a nuestro juicio de la inflación sino del crecimiento, que tenderá a moderarse por la caída del empleo y la consiguiente caída del consumo. El pasado viernes supimos que el índice de confianza del consumidor americano, medido por la Universidad de Michigan, se ha desplomado en abril hasta los 49,8 puntos, cayendo un 6,6% desde marzo. El impacto de la IA en el empleo no hace sino incrementar esos riesgos. El mercado espera que la FED, con su nuevo presidente Kevin Warsh, actúe si las cosas se complican en este terreno.
Esos riesgos son los que han provocado que en el primer trimestre del año todas las bolsas cayesen. A fin de marzo el índice de bolsas globales MSCI World caía un 3,9%, el EuroStoxx un 3,8%, el S&P un 4,6% y el Nasdaq un 6%. Las bolsas habían iniciado lo que en estos comentarios venimos definiendo como una “corrección ordenada”, pero en abril ha habido rebote, sobre todo en las bolsas americanas, impulsadas por las tecnológicas y por los semiconductores. Los resultados han jugado su papel en ese rebote de las bolsas, con casos como L’Oreal, que subió un 5,8% la semana pasada tras sus resultados.
Esta próxima semana siguen las presentaciones de resultados y vamos a tener ocasión de comprobar si la fiebre bursátil de los semiconductores se contagia o no a los llamados “hiperescaladores” de la IA, porque presentan sus resultados trimestrales los tres grandes hiperescaladores; Microsoft, Alphabet y Meta Platforms. Además de esas tres, hay una cuarta de las “siete magníficas” (MAG7) que publica resultados: Apple. Será curioso ver cómo responde el mercado a sus cifras, porque llevan acumuladas fuertes ganancias en las últimas semanas. Meta ha subido un 23,3% el último mes, Alphabet un 22,6%, Microsoft un 16% y Apple algo más de un 7%.
Esperaríamos un cierto descanso en las bolsas americanas y un trasvase de dinero hacia las europeas, sobre todo si acompañan los resultados de algunas de las grandes compañías que publican (Arcelor, Santander, BNP, Volkswagen, Adidas, Stellantis…). Pero hay que estar preparados para cualquier evolución inesperada, incluso la de que se extienda el “upside crash” a otros sectores, sobre todo si la FED sorprendiese con anuncios de bajadas de tipos en su reunión de este miércoles, cosa que no es nada probable.