El fondo de las bolsas sigue siendo positivo al inicio de 2026, apoyadas por una buena evolución del ciclo y de los resultados empresariales, especialmente en Estados Unidos, una elevada liquidez y expectativas de bajadas de tipos Fed en el medio plazo, entre otros.
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Sin embargo, destaca el notable incremento de volatilidad ante factores como el mayor riesgo geopolítico, los cambios en la Fed y las implicaciones de la IA. Y este aumento de volatilidad se produce en un contexto en el que las fuertes subidas desde los mínimos de abril de 2025, cuando Trump anunció los aranceles recíprocos, han llevado a valoraciones exigentes, lo que hace que cualquier foco de riesgo se deje sentir en las cotizaciones, aunque el fondo de mercado es bueno (a nivel de ciclo económico y resultados empresariales) y Trump sigue teniendo sus líneas rojas (TIRes, precio de la energía o popularidad de cara a las elecciones midterm, muy baja y que deberá de impulsar de cara al mes de noviembre).
El primer foco de riesgo es el geopolítico, donde el inicio de año ha estado caracterizado por nuevos avances en la implementación de la hoja de ruta de la política internacional de Trump, que queda perfectamente definida en su Estrategia de Seguridad Nacional. Así, hemos visto volatilidad asociada a los acontecimientos en distintas zonas del globo, como Venezuela, Irán, Groenlandia y Ucrania, y de los que seguiremos pendientes en los próximos meses.
El segundo foco de riesgo es el cuestionamiento a la independencia de la Fed, con la amenaza de cargos penales a Powell por su testimonio sobre las renovaciones de la sede de la Reserva Federal, si bien el mercado considera que la investigación responde más bien a su negativa a reducir tipos en el ritmo y cuantía deseados por Trump. Además, hemos tenido la nominación de Kevin Warsh como sucesor de Powell una vez finalice su mandato en mayo-2026, que consideramos que podría ser positivo para la credibilidad de la Fed, dado su perfil más “hawkish” frente a otros candidatos. Aunque su elección ha generado un movimiento inicial de “risk-off” (aversión al riesgo), con caídas en bolsas, criptomonedas y metales preciosos, la previsible mayor ortodoxia del futuro presidente de la Fed frente a otras opciones, con mayor preocupación por la estabilidad de precios, debería reforzar la credibilidad de la institución, tranquilizando al mercado de bonos y al dólar. Por su parte, los metales preciosos tendrán que digerir sus previas subidas aceleradas a máximos históricos, aunque siguen presentando apoyos de fondo (riesgo geopolítico, crecimiento de la deuda pública). A la espera de que Warsh defina su actuación al frente de la Fed, no descartamos un posible “trade-off” entre menores tipos de interés (si la IA permite un incremento de productividad que se traduzca en crecimiento sin inflación), a cambio de un balance que no se expanda.
El tercer foco de riesgo son las dudas sobre los impactos de la IA, tanto por la preocupación que genera la disrupción que puede suponer la IA sobre el modelo de negocio tradicional de muchas empresas (ej: nueva herramienta de IA de Anthropic que permitiría automatizar tareas legales) y que se ha traducido en una caída del 25% en el sector de software desde sus máximos de octubre, como por las dudas sobre la rentabilidad de las fuertes inversiones en IA anunciadas por hiperescaladores (en total, Amazon, Alphabet, Meta y Microsoft prevén inversiones de 610.000 mln usd en 2026, +70% i.a.).
A pesar de todo ello, la rotación sectorial permite que las bolsas se mantengan cerca de máximos, a lo que se suma un escenario de fondo propicio para una positiva evolución del ciclo, con el apoyo de estímulos monetarios y fiscales, y continuidad en el crecimiento de los beneficios empresariales. De hecho, el cómputo neto de los resultados del cuarto trimestre de 2025 conocidos hasta la fecha es positivo tanto en EE.UU. como en Europa, si bien la exigencia de los inversores es máxima, con fuertes castigos en cotización en caso de incumplir estimaciones o de presentar guías a futuro por debajo de lo esperado. De cara a 2026, y de cumplirse las expectativas del mercado, deberíamos seguir viendo crecimiento de doble dígito en los BPAs americanos y recuperar crecimiento superior al 10% en Europa tras tres años de estancamiento.
En este escenario, seguimos pensando que el mercado nos dará oportunidades a lo largo del año y no somos partidarios de correr detrás de los precios. Estas oportunidades vendrán, una vez más, de un incremento de volatilidad asociado a los tres focos comentados, y sin perder de vista otros elementos como son la evolución del ciclo, la sostenibilidad de la deuda o los aranceles.
En conclusión, seguimos siendo positivos en Renta Variable a largo plazo, aunque esperamos que la volatilidad se siga intensificando a corto plazo, lo que aprovecharemos. Mientras tanto, reiteramos la importancia del stock picking, con una gestión activa. En cuanto a nuestro posicionamiento en Renta fija, se mantiene sin cambios, con preferencia por las duraciones cortas y por el grado de inversión con el fin de seguir mejorando la calidad de las carteras.