Ideas de inversión

En unos mercados vigilantes, el 'AI trade' supera todos los retos y acerca al S&P a los 8.000 puntos

Ni el giro dado por los bancos centrales hacia políticas monetarias con un enfoque más contractivo, ni la espectacular subida de los tipos de interés de largo plazo tras la oleada vendedora en el mercado de bonos, ni la persistencia del petróleo a cien dólares ante la prolongación “sine die” del conflicto en Irán, ni tampoco la noticia de hace unos pocos días según la cual los ingresos de OpenAI podrían quedar bastante por debajo de lo previsto en términos anualizados alteran lo más mínimo el llamado “AI trade”, es decir, la tesis de inversión basada en que la IA va a transformar muy positivamente la economía.

Según esa tesis, la IA va a elevar con tal intensidad la productividad que cualquier otra consideración pasa a un segundo plano y no pone en riesgo el liderazgo de las grandes compañías tecnológicas, sobre todo las vinculadas de una u otra forma a la IA. El gran dinero no quiere perderse los beneficios que el desarrollo y la adopción de la nueva revolución tecnológica de la IA van a traer consigo, y eso explica que el pasado martes tanto el Nasdaq como el S&P marcasen máximos históricos de todos los tiempos y explica también que el viernes el S&P y el Nasdaq cerrasen muy cerca de su récord histórico, en un contexto en el que el tipo del bono a diez años del Tesoro norteamericano superó el pasado lunes el 5,3%, un nivel no visto desde hace más de dos décadas.

Esa fortaleza del sector tecnológico, a pesar de la subida de tipos, no es, sin embargo, como decíamos la semana pasada, compartida por el resto de la bolsa. En el último mes, el Nasdaq Composite ha subido un 3,9%, mientras que el más tradicional Dow Jones ha bajado un 1,75%. El Eurostoxx bajó la semana pasada un 1% y el CAC francés un 1,2%, mientras que el Nasdaq subió un 0,6% y el S&P un 1,15%.

Una explicación simple de esa aparente anomalía de que las bolsas “resistan” tan bien las subidas de tipos de interés es que, ante un escenario futuro de mayor coste del dinero, los inversores se fijan en aquellas compañías que creen que van a tener un retorno que permita pagar ese mayor coste del dinero. Y esas compañías se encuentran, sobre todo, aunque no exclusivamente, en el sector tecnológico y sobre todo en lo relacionado con la inteligencia artificial. Las bolsas sí estarían, por tanto, teniendo en cuenta la subida de los tipos, pero lo hacen a través de la polarización, y esa polarización explicaría, a su vez, que los inversores estén aceptando que vamos a un mundo con el dinero más caro, ese mundo que a veces hemos llamado el “mundo del 5%”, pero no quieran dejar de invertir en compañías o en activos cuyos retornos puedan absorber holgadamente el mayor coste de los recursos financieros, ya sea el 5%, el 6% o el 10%. Y eso, hoy por hoy, se produce, o los inversores creen que se produce, sobre todo en las empresas tecnológicas.

Un ejemplo lo tuvimos con el anuncio de SpaceX el pasado viernes de la compra de espectro de banda baja en Estados Unidos, Hawái y Puerto Rico. Una compra que Elon Musk se ocupó de amplificar, presentándola como “la última pieza crítica del puzle del espectro” para que Starlink Mobile pueda competir de forma completa contra AT&T, Verizon o T-Mobile en Estados Unidos, combinando satélite y red terrestre. La cotización de Verizon bajó en la sesión del viernes un 8,75%, la de AT&T un 9,8% y la de T-Mobile US un 13,2%. Igualmente, nuestra Telefónica bajó un 4,6% en la sesión del viernes. Por contra, la cotización de SpaceX subió un 1,25% el viernes, con lo que el último mes acumula una subida cercana al diez por ciento.

Ese movimiento simboliza la extrema disparidad de las bolsas y, a la vez, la clara apuesta de los inversores por la innovación. Y esa apuesta es lo que está llevando al S&P hacia los 8.000 puntos mientras los tipos suben o a pesar de que los tipos suban. Algunos analistas, como David Zervos, exbanquero de inversión de Jefferies y nuevo asesor económico de Trump, van más allá y ven el S&P en 9.000 puntos o incluso en 10.000 puntos, como Société Générale, en su mejor escenario. El optimismo no se extiende a una Europa castigada ahora por Francia y, en un futuro, tal vez por Italia o por España. En el último mes, el CAC francés ha perdido un 4,3% y el Eurostoxx un 2,2%, mientras que el Nasdaq ha subido casi un 4%.

No estamos, por tanto, asistiendo a una desconexión entre los mercados de bonos, que parecen anticipar mayores riesgos, y las bolsas, que seguirían descontando, según esta tesis, un escenario casi perfecto. Más bien, ambos, bonos y bolsa, descuentan lo mismo: un escenario de mayor coste del dinero en el que solo van a sobrevivir los que sean capaces de obtener retornos sostenibles en el tiempo y superiores al coste de los recursos.

A la vez, los mercados están “vigilantes” y van autocorrigiendo excesos. Un ejemplo lo hemos tenido esta semana en los resultados récord de Samsung y de TSMC, que, sin embargo, apenas han movido sus cotizaciones. Son cifras extraordinarias (Samsung ha multiplicado casi por nueve sus ganancias), pero, sin embargo, el 8 de octubre las acciones de Samsung apenas reaccionaron y las de TSMC retrocedieron inicialmente alrededor del 1%. Otro ejemplo es Nvidia, que ha bajado un 2% en la semana pese a haber anunciado una recompra de acciones por ciento cincuenta mil millones de dólares. En todos estos casos, el mercado no reacciona porque esas noticias estaban ya muy descontadas en el precio. De hecho, Nvidia marcó su máximo histórico de todos los tiempos el 6 de octubre, en 243,37 dólares.

Otra muestra de que los mercados están “vigilantes” es que van también alertando de situaciones. El tipo del bono del Tesoro francés a diez años en el 4,875% y el de treinta años en el 5,41% muestran esa función vigilante de los mercados. No hay que subestimar la capacidad del mercado para corregir sus excesos ni para vigilar a los gobiernos y a los políticos. Esa capacidad la despliegan de forma continua y cada vez más “inteligente”.

Por eso nos gusta hablar de un “ciclo alcista no convencional” en el que la “corrección inteligente” es continua y selectiva. Y precisamente por ello, por la polarización y por la capacidad de los mercados de ir autocorrigiéndose y siendo “vigilantes”, es por lo que interpretar las bolsas de 2026 bajo el prisma de los ciclos de “boom and bust” se está demostrando erróneo.

Esta semana empieza la temporada de publicación de resultados empresariales, con los grandes bancos americanos. JP Morgan, Bank of America, Citigroup, Goldman Sachs, Wells Fargo, Morgan Stanley y BlackRock, la mayor gestora del mundo, darán a conocer sus cifras y sus estimaciones. Las expectativas son que los bancos registren una tasa de crecimiento de beneficios de aproximadamente el 10%, en línea con lo que han hecho hasta ahora, pero más importantes aún serán las previsiones que den respecto a los próximos trimestres.

En el mundo del 5% hay que mirar, sobre todo, a los resultados y entramos en un periodo clave para hacerlo. Esperamos que los resultados confirmen que las empresas líderes, entre ellas los bancos americanos que reportan esta semana, están siendo capaces de superar todos los retos que el actual entorno presenta.