Aunque los titulares se refieren a los movimientos de la bolsa de la pasada semana con expresiones como “sacudida bursátil”, “desplome” o “pinchazo de la burbuja de la IA”, la realidad, si miramos los números, es que el comportamiento de las tecnológicas y de las bolsas en general en las últimas sesiones responde más a esa idea de la “corrección ordenada” que hemos venido barajando en estos comentarios como marco teórico para entender lo que está pasando y lo que, a nuestro juicio, va a seguir pasando en los mercados financieros en este interesante 2026.
La idea de la corrección ordenada va unida, a su vez, a la de un ciclo alcista largo, pero “no convencional”, un ciclo que no responde, al menos en lo que a los índices se refiere, al clásico modelo de “subida-desplome” (boom and bust) del siglo pasado, porque los excesos se van corrigiendo de forma continua y porque el relevo en el pelotón de cabeza de la bolsa es constante y se va produciendo de forma periódica, de forma que los movimientos de los índices son aparentemente suaves, aunque por dentro los movimientos de las empresas que componen esos índices sean en ocasiones muy bruscos, tanto al alza como a la baja.
Así lo confirman, como decíamos, los datos de la semana. El Nasdaq, que, como índice tecnológico de referencia, debería haber sido el más afectado, ha caído tan solo un 0,7% en la semana, y el S&P, un 0,47%, lo cual deja a ambos índices muy cerca de sus máximos históricos de todos los tiempos. El Dow Jones ha subido un 0,4% en la semana y el Russell 2000 de pequeñas compañías ha subido un 2% en la semana y sube ya casi un 12% en lo que va de año.
El ETF SOXX de semiconductores ha caído un 3,1% en la semana y pierde el 27% desde sus máximos de junio. Son caídas fuertes, pero no tan alarmantes si consideramos las fortísimas subidas que acumulan las compañías de semiconductores en los últimos años. La corrección desde junio no es ni siquiera la mayor que han experimentado las empresas de semiconductores en los últimos años. Tras la irrupción de DeepSeek en enero de 2025, el SOXX perdió un 35% para luego proseguir su marcha alcista con renovada fuerza. Nvidia ha caído un 1,5% en la semana y un 6% en el último mes; CoreWeave, un 11,6% en la semana y un 39,8% (un 40%) en el último mes. Es decir, la conmoción del sector de los semiconductores no es nueva ni tampoco es tan intensa como los titulares sugieren, más allá de algunas compañías y situaciones concretas.
El paso del Rubicón, al que aludíamos la semana pasada, ha sido, por tanto, exitoso, al menos por el momento, y los inversores parecen seguir apostando por la IA y por continuar financiándola, aunque ciertamente con mayor “vigilancia” hacia los casos de endeudamiento excesivo como el de CoreWeave, la cuestionada “neocloud” que ha vuelto a caer un 11,6% en la semana, lo que lleva su descenso en el último mes a casi un 40%. Un ejemplo de que, como decíamos antes, la aparente tranquilidad en los índices va acompañada de movimientos bruscos en algunos de los valores que forman parte de esos índices.
Pero la “vigilancia” de los mercados se ha desplazado esta semana a Europa y, en particular, a Francia, afectada por los disturbios y la violencia callejera. De nuevo, en el caso de Francia, vemos el mismo esquema que en las compañías de inteligencia artificial y semiconductores la semana pasada, a saber: movimientos suaves en el índice y sacudidas más bruscas en algunos valores en particular, que parten de valoraciones anteriores más exigentes o que los inversores consideran que pueden verse más impactados por los problemas de fondo. El índice CAC bajó la semana pasada un 2,2%, una caída que, sin ser pequeña, no es proporcional al ruido que las algaradas callejeras en París o en Marsella han hecho en los medios y en las redes sociales. Ahora bien, algunos valores han tenido caídas mucho mayores; por ejemplo, Carrefour, que ha caído un 16,7% en la semana, entrando en territorio negativo en el año al bajar un 2,8% desde el 1 de enero. Otros valores del CAC, sin embargo, han subido, como es el caso de EssilorLuxottica, que ha avanzado un 17,3% en la semana.
La vigilancia de los mercados hacia Francia debe considerarse, a nuestro juicio, como un aviso al conjunto de las bolsas europeas, que sufren los mismos problemas que Francia, aunque sea por ahora en una escala algo menor. Problemas como una regulación no solo excesiva, sino además mala para muchos sectores, una apuesta muy limitada por la IA, una apuesta aún menor por el nuevo dinero digital privado (stablecoin y bitcoin) y un nivel de gastos sociales poco sostenible financieramente salvo que se vaya a un modelo de colaboración público-privada. Es verdad que el CAC es el único entre los grandes índices europeos que está en negativo en lo que va de año, pero el DAX alemán, tras el descenso del 1,7% la semana pasada, sube ya solo un 2,8% desde el 1 de enero. El resto de los índices europeos, aunque han bajado en la semana alrededor del 2%, conservan aún ganancias interesantes desde el 1 de enero. El Eurostoxx sube casi un 5%; el MIB italiano, un 8% en el año, y nuestro Ibex, un 9,7% desde que empezó el año.
Hay otro ángulo de esa “vigilancia” de los mercados que nos gusta mucho y que hemos venido comentando a lo largo del verano, que es el ángulo de la vigilancia que muestra el mercado sobre sí mismo, una vigilancia que le lleva a estar siempre monitorizando sus posibles excesos. Es como si no se quisiera, bajo ningún concepto, caer en los errores que la bolsa cometió en 1999 con la irrupción de internet. El mercado está diciéndonos permanentemente que no quiere complacencias excesivas, que quiere ir ajustando las valoraciones que considera que han ido demasiado lejos. Y lo hace incluso aprovechando las buenas noticias. Esta semana, por ejemplo, hemos visto cómo los magníficos resultados y previsiones de Meta han sido recibidos por las bolsas con un recorte semanal del 9,4% que ha llevado a Meta a números rojos desde el 1 de enero (-2,6%). Meta cae a pesar de que sus beneficios han subido hasta septiembre un 40% y a pesar de su exitosa irrupción en la IA con Muse, que ya supera los diez millones de usuarios en menos de dos meses. Para explicarnos esta aparente contradicción hay que mirar atrás. Entre abril de 2022 y septiembre de 2026, Meta multiplicó casi por nueve su valor, subiendo su cotización desde el entorno de los 89 dólares hasta los casi 800 dólares a los que cotizaba el pasado septiembre. Tras ese auténtico “rally” es comprensible, y saludable, que Meta haya entrado en una fase lateral de digestión, que no parece haber terminado aún.
Meta es un ejemplo de cómo está funcionando la bolsa en general, un ejemplo de eso que nos gusta llamar la “autocorrección continua”, que es muy buena porque posibilita un ciclo alcista de largo plazo al corregir subidas extraordinarias y permitir una consolidación. Pero la “vigilancia” también funciona en la otra dirección, cuando hay “excesos bajistas” en valores que tienen buenos fundamentales. Un ejemplo ha sido, esta última semana y también en Francia, el de EssilorLuxottica, que ha subido un 17,3% en la semana tras presentar sus resultados. EssilorLuxottica acumulaba una caída de más del 50% desde noviembre de 2025 y un mercado vigilante ha entendido que el castigo era excesivo y ha reaccionado violentamente al alza.
Parece, por tanto, que las bolsas han pasado el Rubicón y han decidido que quieren seguir financiando el superciclo de inversión que vive la economía actual, un superciclo que tiene su epicentro en la inteligencia artificial. Pero, a la vez, nos están diciendo que van a estar vigilantes y van a discriminar mucho a partir de ahora, lo que llevará a ver situaciones particulares problemáticas, tanto en “equity” como en bonos, en medio de unos mercados que, en términos generales, pueden mantenerse bastante bien o, al menos, dar la apariencia de ello. Los problemas actuales de Stellantis con sus bonos podrían ser un ejemplo de ello.
Esta semana viene cargada de citas importantes tanto en lo macro como en lo micro. En lo que a las noticias “macro” se refiere, se reúnen los cuatro grandes bancos centrales (la Fed, el BCE, el Banco de Inglaterra y el Banco de Japón) y, aunque no se esperan movimientos de tipos en estas reuniones, sí será importante escuchar si dan alguna señal de lo que harán en diciembre. Se publica, además, el PIB estadounidense del tercer trimestre y también el preliminar de la zona euro.
En cuanto a la “micro”, hay numerosos resultados empresariales, entre ellos nada más y nada menos que los de Microsoft, Alphabet, Amazon y ExxonMobil, entre otros muchos, y, en Europa, los de grandes bancos, como Santander y BBVA, y grandes automovilísticas como Mercedes-Benz o Volkswagen, que podrían ayudar a calmar los temores dejados esta última semana por Stellantis.
Con el bono americano a diez años por debajo del 5% y con el indicador de “miedo y avaricia” (Fear & Greed Index) de la CNN en territorio de “miedo extremo”, no vemos a las bolsas hundiéndose, como muchos esperan, pero tampoco las vemos despegando al alza. Pensamos, en definitiva, que el escenario de consolidación lateral y corrección ordenada puede prolongarse aún por una temporada, por lo menos hasta que el petróleo baje de forma consistente.