Existe la percepción y opinión generalizada de una huida de los inversores internacionales de los bonos del Tesoro estadounidense, especialmente por parte de los inversores chinos: el llamado “sell America”. Los datos muestran una realidad bien distinta.
Con las últimas estadísticas oficiales publicadas sobre la deuda del Tesoro estadounidense, se observa que la tenencia de deuda en manos de inversores extranjeros, lejos de disminuir, ha aumentado en los 11 primeros meses de 2025 en 700 mil millones de dólares. Incluso el peso de los inversores extranjeros como tenedores de la deuda pública se ha incrementado del 33% al 34% del total de la deuda.
Aunque en las estadísticas la tenencia de deuda asignada a China se ha reducido en 77.000 millones de dólares, concluir que el gigante asiático está deshaciendo sus posiciones en activos del Tesoro estadounidense puede ser precipitado y erróneo. Las tablas que recogen la distribución de tenencias por países se refieren a dónde están depositados y custodiados dichos activos, no al país de origen del titular de dichos activos.
Por supuesto, si unos bonos están depositados en China, casi con seguridad la titularidad de dichos bonos corresponderá a inversores chinos. Sin embargo, si un inversor chino adquiere los bonos y los deposita en una cuenta en un tercer país como Bélgica o Reino Unido, las estadísticas reflejarán dichas posiciones como asignadas a Bélgica o Reino Unido, y no a China, país de origen del inversor final.
Así, mientras que las tenencias “en China” se han reducido durante 2025 en 76 mil millones de dólares, las correspondientes a Reino Unido y Bélgica (sede de Euroclear, uno de los principales depositarios centrales de valores a nivel internacional) se han incrementado en 165 y 120 mil millones de dólares, respectivamente. Aunque se desconoce el origen de los inversores finales que han generado dichos incrementos, claramente no corresponden ni a inversores británicos ni a inversores belgas, sino a inversores internacionales que depositan sus inversiones en dichos territorios. Previsiblemente, una cantidad relevante corresponderá a inversores chinos.
Si China hubiera estado vendiendo sus bonos del Tesoro en el mercado, se habría percibido una fuerte presión en el mercado secundario y, sobre todo, en las subastas recurrentes de bonos y letras del Tesoro. De momento, dichas tensiones no han acontecido.
Aunque los datos muestren que los inversores internacionales siguen invirtiendo en la deuda pública de Estados Unidos, la financiación de la creciente deuda estadounidense seguirá siendo un reto. De hecho, en 2025, por tercer año consecutivo, el 84% de la emisión de deuda por parte del Tesoro se ha concentrado en emisión de Letras del Tesoro, con vencimiento máximo de un año. A final de año quedaban vivas Letras por 6,6 billones de dólares (con 12 ceros), que hay que refinanciar en 2026, además de emitir nueva deuda para hacer frente al déficit fiscal de este año.

Aunque los inversores extranjeros no estén vendiendo sus bonos del Tesoro estadounidense, tampoco están aumentando sus posiciones al ritmo que aumenta la deuda. La deuda en manos de extranjeros ha pasado del 49% en 2014 al 34% actual, porcentaje más o menos estable desde 2020. En los últimos cuatro años, la Fed ha reducido su tenencia de bonos en 2,2 billones de dólares, pasando de controlar el 26% del total de la deuda emitida a “solo” el 14%.
Tanto los fondos de inversión, fundamentalmente los monetarios, como las personas físicas han sido los compradores que han permitido al Tesoro colocar un elevado porcentaje de sus emisiones. De hecho, entre los dos grupos han aumentado sus tenencias en 4,2 billones de dólares desde 2021, controlando ya el 31% del total de la deuda. Las compras de estos dos grupos han estado centradas en las letras del Tesoro de vencimiento hasta un año.
De cara al futuro, se antoja complicado que tanto las personas físicas como los fondos de inversión sigan incrementando su tenencia de deuda del Tesoro al ritmo al que se incrementa la deuda.
Parece inevitable que más pronto que tarde la Fed vuelva a la compra de bonos del Tesoro o cree mecanismos de financiación a la banca para que sea esta quien acabe comprando los bonos.
China no está vendiendo los bonos americanos pero, aun así, la creciente deuda sigue siendo un problema que hay que monitorizar.
Artículo escrito por Jesús Sánchez-Quiñones, Consejero-Director General de Renta 4 Banco, en El Economista.