Ideas de inversión

Julio vuelve a ser importante

Hace ahora un año, a finales de julio de 2025, Donald Trump firmaba, tras haber sido aprobada por el Senado y la Cámara de Representantes, la llamada Genius Act, que establecía el primer marco regulatorio para las stablecoins y abría la puerta a un canal paralelo de financiación para el Tesoro americano y para la economía americana en general, a través de la emisión de “dólares digitales privados”.

Aunque la puesta en práctica de esa ley todavía no ha tenido lugar de forma completa, al no haberse publicado las normas de implementación, y aunque la efectiva entrada en vigor previsiblemente se retrasará hasta finales de 2026 (el límite es el 18 de enero de 2027), la ley Genius y otra serie de iniciativas de la Administración Trump en relación con el dinero privado digital dotan a los mercados financieros norteamericanos de una gran potencia, y es difícil pensar que no hayan tenido nada que ver con el extraordinario movimiento alcista que han vivido las bolsas americanas a partir del verano pasado y que ha continuado hasta hoy. Y, muy especialmente, con la espectacular subida del Nasdaq 100 y de las compañías vinculadas a los semiconductores, el almacenamiento de memoria y la IA en general.

En la primera semana completa de julio hemos vuelto a comprobar la extraordinaria fortaleza de las grandes tecnológicas norteamericanas vinculadas a los chips y la fascinación que ejercen sobre los inversores. Nvidia ha subido un 8,3% en la semana, Broadcom un 11% y Advanced Micro Devices (AMD) un 7,7%. Aunque fuera de la tecnología hemos visto también algunos hitos importantes, como lo fue el pasado lunes el cierre del Dow Jones por encima de los 53.000 puntos por primera vez en su historia, la realidad es que en estos primeros días de julio el protagonismo bursátil ha vuelto a la tecnología y, por ello, el Nasdaq ha subido un 1,7% en la semana y el S&P un 1,2%, mientras que el más tradicional Dow Jones ha bajado un 0,5%, a pesar de que el lunes batiese, como ya hemos dicho, los 53.000 puntos.

Esas subidas contrastan con las caídas generalizadas de las bolsas europeas, afectadas por la nueva subida del precio del petróleo, que finalmente se ha moderado algo al acabar la semana, pero que amenazó en algún momento con volver a los 80 dólares. El Eurostoxx ha recortado un 2,2%, el Dax un 2,8%, nuestro Ibex un 2,4%, el Cac francés un 2% y el Mib italiano un 0,4%. En Asia, el Nikkei ha caído un 1,7% en la semana y el Kospi coreano ha caído un 7,5%.

La señal que nos traslada la bolsa americana con las subidas de los últimos días es doble. Por un lado, nos da una señal de fortaleza general de la renta variable, ya que, frente a los permanentes pronósticos de un inmediato “crash” que ponga fin a la presunta burbuja de la IA, las bolsas en su conjunto mantienen un buen tono y lo mantienen gracias a los buenos beneficios que publican cada trimestre las empresas y que, por el momento, no tienen visos de cambiar. Por otro lado, continúa la “polarización” a la que nos referíamos la semana pasada y, en esa polarización, los valores tecnológicos, sobre todo los vinculados a la inteligencia artificial, siguen siendo los ganadores y siguen teniendo el liderazgo del mercado.

Lo interesante es que, en lo que queda del mes de julio, vamos a poder comprobar si los beneficios siguen al alza y vamos a tener más pistas sobre la dirección de los tipos de interés y de las condiciones financieras en general. Los resultados empresariales se empiezan a publicar esta semana, en la que también conoceremos datos de inflación que nos dirán si los temores de subidas de tipos están o no justificados. 

En cuanto a los resultados empresariales, las expectativas están altas tras los buenos números del primer trimestre, pero ahora los beneficios deberán ser todavía mejores para justificar unas valoraciones más exigentes, porque el Nasdaq sube un 13,1% desde el 1 de enero, el S&P sube un 10,6% y el Dow Jones un 9,5%. Las previsiones apuntan a una subida del beneficio por acción (BPA) para el S&P 500 superior al 22% y, para 2026 y 2027, se esperan subidas de cerca del 30%. El sector tecnológico se lleva el mayor crecimiento esperado, un 47%, impulsado por los semiconductores, por delante de sectores como el financiero (+7%).

En segundo lugar está el entorno monetario, que tiene especial importancia para las tecnológicas, dado que sus modelos de negocio se basan en la inversión a gran escala para generar beneficios a largo plazo. Si esos beneficios se descuentan a un tipo de interés más alto, la valoración cae, y eso explica la sensibilidad de las cotizaciones de las tecnológicas cuando se piensa que los tipos van al alza. Desde ese punto de vista, lo más interesante es el rumbo que vaya a tomar la Fed bajo la presidencia de Kevin Warsh. Es sabido que Kevin Warsh viene con la idea de bajar los tipos y, a la vez, reducir el balance de la Fed, pero en la primera reunión del Comité de Mercado Abierto (FOMC) bajo su presidencia, celebrada el 17 de junio, su discurso pareció tener un tono “duro” (hawkish) que ha hecho dudar a muchos.

Las actas de esa reunión de la Fed muestran que algunos miembros del FOMC querían subir tipos, pero, de hecho, no se subieron, y ahora, con el precio del petróleo tendente a moderarse (pese a la subida de estos días, el crudo ligero [WTI] está en 71 dólares y el Brent en 75 dólares), es más difícil justificar esa posible subida. Habrá que estar muy atento a la reunión del 23 de julio para tratar de ver cuál es el rumbo a largo plazo, más allá de las decisiones tácticas de corto plazo. Y también para entender mejor esa ambiciosa reforma de la Fed que preside Kevin Warsh, para la cual ha creado grupos de trabajo con personajes tan importantes y, a la vez, tan diversos como el antiguo gobernador del Banco de Inglaterra Mervyn King o el billonario y exitoso inversor de Silicon Valley Marc Andreessen. La idea de una posible vuelta a la Fed de Greenspan y Clinton, a finales de los noventa, en versión “IA” es música celestial para Wall Street, pero hay que confirmar en las próximas reuniones si realmente los tiros van por ahí.

De momento, esta semana se publica el martes la inflación americana de junio; el miércoles, los precios industriales (PPI) al por mayor, también en Estados Unidos; y el jueves, las ventas minoristas de junio. Todos esos datos, junto con la encuesta de sentimiento del consumidor americano de la Universidad de Michigan, que se publica el viernes y que incorpora las expectativas de inflación, nos darán una visión más precisa de lo que está pasando en la economía norteamericana.

Empieza también, como decíamos, la temporada de publicación de resultados, con los grandes bancos americanos (JP Morgan, Bank of America, Citi, Wells Fargo, Goldman Sachs, Morgan Stanley...) y otras grandes compañías como Netflix, Johnson & Johnson o las europeas ASML o Nordea Bank, entre otras.

Todo eso es lo que hace que, en nuestra opinión, julio vuelva a ser, como ya lo fue hace un año, determinante a nivel bursátil para marcar la dirección futura. Por el momento, las expectativas son más positivas que negativas