Durante el mes de agosto, el volumen de negociación en los mercados financieros disminuye sustancialmente y ello provoca que las oscilaciones de precios se vean acentuadas, especialmente a la baja.
Este agosto son numerosos los factores que eventualmente pueden provocar volatilidad en los mercados: los resultados de SpaceX y el levantamiento parcial de la prohibición de venta de acciones; la evolución de las empresas relacionadas con la inteligencia artificial; el desarrollo de la guerra de Irán y de la guerra de Ucrania; la evolución del yen y posibles medidas en Japón que puedan afectar al apalancamiento en yenes de inversores internacionales; y las declaraciones de los bancos centrales en su reunión conjunta de agosto.
SpaceX publica resultados el 4 de agosto. Independientemente de la bondad de las cifras que se presenten, dicha publicación levanta parcialmente las restricciones de venta de 912 millones de acciones de la compañía a partir del 6 de agosto. Teniendo en cuenta que el número de acciones libremente cotizadas hasta ahora es de 640 millones y que ahora no se va a realizar una operación de colocación de acciones por parte de los principales bancos de inversión del mundo, como se hizo en el momento de su salida a bolsa, es previsible que la presión vendedora sobre las acciones de SpaceX sea extraordinaria.
La mayoría de los inversores que invirtieron en SpaceX en las rondas anteriores a su salida a bolsa tienen elevadísimas plusvalías latentes, por lo que es previsible que la corriente vendedora sea intensa, aunque la caída desde los máximos del 16 de junio sea ya superior al 50%. El riesgo es el contagio de esta eventual caída de SpaceX a otros valores tecnológicos especialmente relacionados con la economía espacial y la inteligencia artificial.
Respecto a las empresas relacionadas con la inteligencia artificial, los posibles eventos perturbadores de las cotizaciones son varios: no es descartable que vivamos algún momento “DeepSeek”, con el anuncio de avances en el desarrollo de los modelos chinos, mucho más económicos, que puedan provocar bruscos movimientos en las cotizaciones; la elevadísima volatilidad de las empresas de semiconductores coreanas corre el riesgo de contagiarse a los fabricantes de semiconductores de otras áreas geográficas. El propio Gobierno surcoreano reconoce que la volatilidad extrema de las dos principales empresas de semiconductores del país, Samsung y SK Hynix, se debe al lanzamiento de ETF apalancados que han acentuado primero las subidas y ahora las caídas; el 26 de agosto se publicarán los resultados de Nvidia, que condicionarán las expectativas del sector de los semiconductores, tan castigado en las últimas semanas.
Aunque los mercados financieros llevan meses descontando una tregua definitiva en el golfo Pérsico, la realidad es que de momento no se atisba la posibilidad de un acuerdo definitivo. Las últimas declaraciones de Netanyahu, diciendo que la guerra no se acabará hasta la caída del régimen iraní o hasta la paralización completa de su programa nuclear, no ayudan. De momento, la incertidumbre ha vuelto a disparar el precio del crudo y de la energía en general, siendo una losa para las cifras de inflación de los próximos meses. Adicionalmente, la extensión de las hostilidades al estrecho de Bab el-Mandeb, que da acceso al mar Rojo, está provocando una distorsión adicional en las cadenas de suministro, especialmente las asiáticas.
Por su parte, la guerra de Ucrania, aunque haya quedado en un segundo plano, ha entrado en una fase que supone un peligro adicional para los mercados energéticos globales. El ataque con drones por parte de Ucrania a la infraestructura energética rusa, incluidos los llevados a cabo en el mar Negro, en el mar de Azov y en el mar Caspio, impactando incluso en plataformas offshore de extracción de petróleo y hasta en un barco iraní, añade un factor adicional de incertidumbre.
El último gran sobresalto en un mes de agosto se produjo en 2024 por una subida de tipos por parte del Banco de Japón, que motivó una rápida revalorización del yen, que a su vez provocó ventas en los principales mercados financieros para deshacer posiciones apalancadas en yenes. Ahora, el yen se encuentra en mínimos de 40 años respecto al dólar. No se puede descartar algún movimiento brusco en el yen que provoque otro episodio de desinversiones forzadas en las posiciones financiadas en yenes.
Como todos los años, a finales de agosto tendrá lugar la reunión de los principales banqueros centrales del mundo en Jackson Hole. En función de la evolución de los factores anteriormente comentados, su mensaje puede ser más o menos agresivo, pudiendo tener impacto en los mercados financieros.
Pese a todos los factores inquietantes comentados, la mayoría de las bolsas occidentales se encuentran cerca de los máximos. Motivo adicional para ser precavidos de cara a agosto.