Ideas de inversión

Primeras víctimas de la volatilidad y momento 'show me the money'

Aunque los vaivenes que hemos visto esta última semana de julio en algunos valores puedan dar la impresión de todo lo contrario, la realidad es, como anticipábamos al finalizar nuestro anterior comentario, que la reunión de la Fed y los resultados de las cuatro grandes tecnológicas que han publicado sus cifras esta semana han contribuido a estabilizar las bolsas en la recta final de julio. Y la realidad es, también, que tanto julio como esta última semana han estado llenos de mensajes y de enseñanzas que hay que intentar leer adecuadamente, para no perderse y para entender lo que está pasando en los mercados.

En una primera aproximación, lo que vemos son movimientos muy extremos, sobre todo en los semiconductores y en índices como el Kospi coreano, que está fuertemente correlacionado con empresas del sector; en el caso del Kospi, con Samsung y SK Hynix. La semana pasada hemos visto al Kospi caer casi un 11% el martes y subir un 17,9% el viernes, en la sesión de cierre de julio. Y hemos visto, por ejemplo, a Sandisk caer más de un 14% el martes y subir un 26% el jueves, o a Micron, otro “poster boy” del almacenamiento de memoria, caer casi un 20% en las sesiones del martes y del miércoles para después subir un 18% el jueves.

Son oscilaciones muy grandes, en valores importantes, cuya extrema volatilidad ha provocado ya las primeras víctimas. La más llamativa es el fondo Situational Awareness, gestionado por el antiguo ingeniero de OpenAI Leopold Aschenbrenner. El fondo ha sufrido un desplome del 67% en julio, uno de los mayores registrados recientemente entre los hedge funds especializados en valores muy ligados a la infraestructura de la IA, entre ellos los ya mencionados SanDisk y Micron. Al no poder atender los “margin calls”, el fondo ha tenido que malvender prácticamente toda su cartera a otros fondos, como Citadel, el hedge fund de Ken Griffin, en un caso claro de “darwinismo” bursátil.

Hablar de “estabilización bursátil” o de “corrección ordenada” en ese contexto podría parecer una frivolidad y, sin embargo, hemos venido sosteniendo en estos comentarios, como decíamos en el titular del pasado lunes, que los excesos de valoración (léase burbujas, si se prefiere) de los valores tecnológicos asociados a la inteligencia artificial se iban a corregir de forma más o menos ordenada, y eso es precisamente, a nuestro juicio, lo que hemos visto en julio y lo que seguiremos viendo en las próximas semanas.

Podemos analizarlo con los mismos ejemplos que citábamos antes para ver la diferencia entre un crash o desplome desordenado, que se contagia al resto de la bolsa y se traduce en un pánico generalizado, y una corrección con momentos de alta volatilidad, movida, pero no caótica, que queda circunscrita a los valores que han subido desmesuradamente, sin provocar una turbulencia para el conjunto de la bolsa ni generar una sensación generalizada de destrucción de riqueza, aunque obviamente sí afecta a quienes hayan concentrado sus posiciones en los valores que corrigen (en este momento, los asociados a la IA), sobre todo si lo han hecho en los máximos de finales de junio, guiados por la euforia colectiva.

Empezando por SanDisk, que ha caído un 15% esta última semana y un 30% en julio, hablamos de un valor que, después del recorte de julio, ha subido un 2.800% en los últimos doce meses (ha multiplicado por 29 su valor) y un 411% desde el 1 de enero. A cierre del viernes, SanDisk cotiza a un PER de 43 veces beneficios y, si ponemos en contexto el recorte con las subidas previas, podemos hablar de una corrección bastante ordenada, pese a los vaivenes antes mencionados. Lo mismo pasa con Micron, que la semana pasada cayó un 10% y en julio un 15% y que, tras esas caídas, sube un 684% en los últimos doce meses y un 188% desde el 1 de enero. Su PER a cierre del viernes es de 18 veces beneficios y, de nuevo, aunque las oscilaciones intradiarias de su cotización han sido muy grandes, no podríamos calificarlas realmente como un desplome desordenado. En el caso del Kospi, el último mes ha caído un 13,7%, pero acumula una ganancia del 111% en el último año y sube un 56,5% desde el 1 de enero. Estamos, en definitiva, ante correcciones de excesos previos y podemos considerarlas relativamente ordenadas, aunque los movimientos por el camino sean intensos.

Hay, además, otro factor que nos mueve a calificar la corrección de las tecnológicas como ordenada, que es el comportamiento de las “Big Five”. Esta última semana hemos visto cómo dos de ellas, Microsoft y Amazon, respondían muy positivamente a la presentación de sus resultados, porque en ambos casos se demuestra que están sabiendo monetizar sus inversiones en inteligencia artificial. El miércoles por la noche, Microsoft presentó unos resultados muy sólidos, confirmando que la demanda de infraestructura de IA sigue acelerándose. En la semana, Microsoft ha subido un 21,7%. Por su parte, Amazon publicó sus cifras el jueves por la noche y también sorprendió muy positivamente. Su negocio de nube, AWS, volvió a acelerar su crecimiento y la compañía mostró que las enormes inversiones en IA están empezando a traducirse en beneficios. El viernes, Amazon subió un 15,3%, siendo uno de los mayores impulsores del S&P 500. En la semana, Amazon ha subido un 17%.

Lo importante de los resultados de Microsoft y Amazon es que han eliminado el temor a que las ingentes inversiones destinadas a IA puedan tardar años en generar retornos y han demostrado justo lo contrario: que, si se hacen las cosas bien, la monetización llega y, de hecho, ya está llegando. Se ha creado así un momento “show me the money”, lo que ha acelerado la rotación de dinero desde las empresas de semiconductores hacia los grandes valores tecnológicos más tradicionales cuyas cifras demuestran que están sabiendo monetizar la IA. Este es el caso de Microsoft y Amazon, pero, lamentablemente, no el de Meta, que ha caído un 6,5% en la semana tras presentar unos resultados con una fuerte caída del flujo de caja, ni el de Apple, que el viernes cayó un 7,3% tras presentar unos resultados con unas pobres estimaciones de ingresos.

Si lo miramos de forma más amplia, a nivel de índices, el Nasdaq Composite ha subido un 1,6% esta última semana y cierra julio con un recorte bastante moderado (-1,8% en el mes), lo que nos da un argumento adicional para hablar de corrección “ordenada” y no de crash. Más aún si tenemos en cuenta que el S&P subió un 1% la semana pasada y cerró julio en tablas (+0,1% en el mes). También el Dow Jones y el Eurostoxx avanzaron un 1% la semana pasada, y el Dax alemán fue más allá, con una subida semanal del 2%. En definitiva, las bolsas han ignorado los aspectos negativos, como que el petróleo esté relativamente alto (el Brent cerró el viernes en 87,9 dólares) o que el tipo de interés de los bonos del Tesoro estadounidense a 30 años se haya disparado hasta el 5,26%, un nivel no visto desde hace mucho tiempo, y se han centrado una vez más en la expectativa generada por la IA, en este caso con Amazon y Microsoft mostrando ya la monetización (“show me the money”).

En definitiva, en julio han convivido dos dinámicas: la corrección de la incipiente burbuja de la IA y los buenos beneficios y previsiones que, en general, están presentando las empresas, sean del sector que sean (LVMH, por ejemplo, en el sector del lujo). Las bolsas, tal vez haciendo algo de caso a Elon Musk cuando afirma que el PIB global se duplicará en cinco años, han optado por la más amable: la de los buenos resultados y expectativas de futuro.

Esta primera semana de agosto se publica, el viernes, el informe de empleo estadounidense de julio y presentan resultados algunas empresas de consumo que nos darán una idea de la evolución del consumo americano, como McDonald’s, Kraft Heinz, Costco o Walt Disney, así como algunas tecnológicas importantes, como Palantir o AMD (Advanced Micro Devices). Un momento bastante estelar de la semana será la publicación de los primeros resultados trimestrales de SpaceX como empresa cotizada, el martes tras el cierre de los mercados. En Europa publican muchas empresas importantes, como HSBC, Rheinmetall, Glencore o Daimler, entre otras muchas.

Apostaríamos por un inicio de agosto tranquilo a nivel de índices, aunque pueda haber volatilidad en las empresas de inteligencia artificial que publican sus cifras y, por supuesto, con la publicación de los resultados de SpaceX.