Analisis Actualidad Chile 13 Aug 2021

Con la diligencia de un buen padre de familia

Las grandes cifras y temas macroeconómicos parecen de difícil comprensión por parte de los ciudadanos de a pie. Existe la creencia errónea de considerar que el Estado siempre tiene recursos para pagar lo que haga falta, como si su caja fuera ilimitada.

En realidad, las cuentas públicas de un Estado no difieren mucho a las de una familia o una empresa. Cualquier familia o empresa que consuma e invierta más de lo que ingresa, necesariamente tendrá que pedir prestado a terceros para cuadrar el desfase. Al tener deudas con terceros, parte de sus ingresos lo tendrá que dedicar a pagar intereses. Si no reduce la cantidad destinada a inversiones y gastos, y los ingresos siguen siendo los mismos, cada año tendrá un déficit superior al tener que añadir a sus gastos iniciales los intereses de la creciente deuda.

Cualquier buen padre de familia o cualquier empresario, sabe que no puede gastar de forma permanente más de lo que ingresa. Llegará un momento en el que sus acreedores dejarán de financiar su gasto creciente y, si alguno le sigue financiando lo hará a tipos de interés más elevados. De tal forma que, o reduce sus otros gastos, o su déficit será cada vez mayor.

Desde que comenzó la crisis financiera de 2008 ha ocurrido básicamente lo mismo con las cuentas públicas de algunos países, entre otros de España. En los trece años transcurridos desde 2008, el déficit público acumulado ha sido de más de 948 mil millones de euros, o una media de 73 mil millones de déficit al año. En otras palabras, los gastos e inversiones públicas han excedido en dicha cantidad a los ingresos públicos, y por esa diferencia el Estado ha emitido deuda para poder financiar dichos déficits.

Cuanto más se endeuda una familia o una empresa, más difícil le es encontrar nueva financiación y más cara será esta. Igualmente, los financiadores analizarán si los préstamos concedidos con anterioridad se han utilizado en inversiones productivas, como la formación de un hijo o la adquisición de nueva maquinaria, o si por el contrario el destino ha sido unas vacaciones en el Caribe para el joven que no encuentra trabajo o gastos suntuosos en la empresa.

El análisis de los inversores internacionales cuando adquieren Deuda Pública de los distintos Estados es análogo. Aquellos países que han incurrido en déficit público, pero han destinado el aumento del gasto a inversiones productivas, tendrán mucha más credibilidad y facilidad para acudir de nuevo a solicitar nueva financiación. Por el contrario, los países que básicamente han dedicado el aumento del déficit a gastos corrientes que no generan ningún retorno económico, ni aumentan la capacidad de crecimiento futuro de la economía, tendrán menos crédito y la financiación que percibirán será más cara.

Los países pertenecientes al euro, como España, han disfrutado, y todavía disfrutan, de tipos de interés artificialmente bajos y de un demandante de sus bonos soberanos "incondicional", el BCE. Como contrapartida, ya no disponen de la máquina de hacer billetes. No pueden devaluar su moneda, no pueden crear dinero. Si no consiguen financiación para cubrir sus déficits podrían llegar a suspender pagos. Hay que olvidarse de la creencia popular de que "el Estado siempre paga". El apoyo del BCE no puede ser permanente e ilimitado.

Si, y sólo si realmente se traslada a los inversores con hechos concretos y verificables la certeza de que se están tomando las medidas necesarias para reducir el déficit público y, a la vez dotar a la economía flexibilidad para poder crecer en un futuro, no tendremos problemas en financiar a nuestra economía a tipos razonables.

A partir de 2023 volverán a entrar en funcionamiento las normas fiscales europeas que limitan el déficit que pueden tener los Estados. La barra libre de déficit no será permanente. Los ajustes inevitablemente llegarán. En algún momento será necesario volver a gestionar con la diligencia de un buen padre de familia.

(Adaptación de artículo publicado en mayo de 2010, con la misma validez de entonces. Los conceptos no han cambiado).


El presente artículo de opinión no presta asesoramiento financiero personalizado. Ha sido elaborado con independencia de las circunstancias y objetivos financieros particulares de las personas que lo reciben. El inversor que tenga acceso al presente artículo de opinión debe ser consciente de que los valores, instrumentos o inversiones a que el mismo se refiere pueden no ser adecuados para sus objetivos específicos de inversión, su posición financiera o su perfil de riesgo ya que éstos no han sido tomados en cuenta para la elaboración del presente artículo de opinión, por lo que debe adoptar sus propias decisiones de inversión teniendo en cuenta dichas circunstancias y procurándose el asesoramiento específico y especializado que pueda ser necesario.

El contenido del presente documento así como los datos, opiniones, estimaciones, previsiones y recomendaciones contenidas en el mismo, han sido elaborados por el autor / es con la finalidad de proporcionar a sus clientes información general a la fecha de emisión del artículo de opinión y está sujeto a cambios sin previo aviso. Este documento está basado en informaciones de carácter público y en fuentes que se consideran fiables, pero dichas informaciones no han sido objeto de verificación independiente por cualquiera de las entidades del Grupo Renta 4 por lo que no se ofrece ninguna garantía, expresa o implícita en cuanto a su precisión, integridad o corrección.

El Grupo Renta 4 no asume compromiso alguno de comunicar dichos cambios ni de actualizar el contenido del presente documento. Ni el presente documento ni su contenido constituyen una oferta, invitación o solicitud de compra o suscripción de valores o de otros instrumentos o de realización o cancelación de inversiones, ni puede servir de base a ningún contrato, compromiso o decisión de ningún tipo.

El Grupo Renta 4 no asume responsabilidad alguna por cualquier pérdida directa o indirecta que pudiera resultar del uso de este documento o de su contenido. El inversor tiene que tener en cuenta que la evolución pasada de los valores o instrumentos o resultados históricos de las inversiones, no garantizan la evolución o resultados futuros.

El precio de los valores o instrumentos o los resultados de las inversiones pueden fluctuar en contra del interés del inversor incluso suponerle la pérdida de la inversión inicial. Las transacciones en futuros, opciones y valores o instrumentos de alta rentabilidad (high yield securities) pueden implicar grandes riesgos y no son adecuados para todos los inversores. De hecho, en ciertas inversiones, las pérdidas pueden ser superiores a la inversión inicial, siendo necesario en estos casos hacer aportaciones adicionales para cubrir la totalidad de dichas pérdidas.

Por ello, con carácter previo a realizar transacciones en estos instrumentos, los inversores deben ser conscientes de su funcionamiento, de los derechos, obligaciones y riesgos que incorporan, así como los propios de los valores subyacentes de los mismos. Podría no existir mercado secundario para dichos instrumentos.

Cualquier entidad integrante del Grupo Renta 4 o cualquiera de las IICs o FP gestionados por sus Gestoras, así como sus respectivos directores o empleados, pueden tener una posición en cualquiera de los valores o instrumentos a los que se refiere el presente documento, directa o indirectamente, o en cualesquiera otros relacionados con los mismos; pueden negociar con dichos valores o instrumentos, por cuenta propia o ajena, proporcionar servicios de asesoramiento u otros servicios al emisor de dichos valores o instrumentos, a empresas relacionadas con los mismos o a sus accionistas, directivos o empleados y pueden tener intereses o llevar a cabo cualesquiera transacciones en dichos valores o instrumentos o inversiones relacionadas con los mismos, con carácter previo o posterior a la publicación del presente artículo de opinión, en la medida permitida por la ley aplicable.

El Grupo Renta 4 tiene implementadas barreras de información y cuenta con un Reglamento Interno de Conducta de obligado cumplimiento para todos sus empleados y consejeros para evitar o gestionar cualquier conflicto de interés que pueda aflorar en el desarrollo de sus actividades.

Los empleados de cualquiera de las entidades del Grupo Renta 4 puede proporcionar comentarios de mercado, verbalmente o por escrito, o estrategias de inversión a los clientes que reflejen opciones contrarias a las expresadas en el presente documento.

Ninguna parte de este documento puede ser: (1) copiada, fotocopiada o duplicada en ningún modo, forma o medio (2) redistribuida o (3) citada, sin permiso previo por escrito de Renta 4. Ninguna parte de este artículo de opinión podrá reproducirse, llevarse o transmitirse a aquellos países (o personas o entidades de los mismos) en los que su distribución pudiera estar prohibida por la normativa aplicable. El incumplimiento de estas restricciones podrá constituir infracción de la legislación de la jurisdicción relevante.

El sistema retributivo del autor/es del presente artículo de opinión no está basado en el resultado de ninguna transacción específica de banca de inversiones.