Analisis Actualidad Chile 16 Oct 2020

De impensable a permanente

El diccionario de la RAE define tipo de interés como la "retribución por el uso de una unidad de capital durante un período de tiempo". Así, antes de que el BCE situara los tipos de interés en negativo en 2014, era impensable considerar que una retribución por el uso de un capital pudiera llegar a ser negativa. Cuesta entender que una retribución de cualquier cosa sea negativa.

Aunque el mandato del BCE sólo establece como objetivo alcanzar un nivel de inflación cercano pero inferior al 2%, es evidente que desde el estallido de la crisis de 2008 el BCE ha actuado como la principal autoridad económica en la Eurozona. Cuando el BCE situó por primera vez en la historia el tipo de interés en negativo, hace ya seis años, se consideró que era una medida temporal para lograr inflación, pero sobre todo para ayudar al crecimiento económico.

Tras dos años de recesión económica de la Eurozona en 2012 y 2013, la medida de situar los tipos de interés de corto plazo en negativo iba encaminada a facilitar la recuperación de la economía de la Eurozona. Lo cierto es que, a pesar de la recuperación del crecimiento de área cercano al 2% durante cuatro años (2015-2018), el BCE no pudo o no quiso acabar con los tipos de interés en negativo. Ahora, metidos de nuevo en una recesión y ante los dañinos y perdurables efectos económicos de las medidas restrictivas motivadas por la pandemia, es impensable que los tipos de interés fijados por el BCE vuelvan a subir en un largo (larguísimo) periodo de tiempo.

 

El anclaje de los tipos de interés de corto plazo en negativo junto con la contundente intervención del BCE, y del resto de bancos centrales, en los mercados de bonos ha hecho que los tipos de interés negativos se hayan extendido a la mayor parte de los bonos emitidos por los distintos Estados de la Eurozona. Actualmente, la práctica totalidad de los bonos soberanos de la Eurozona con vencimiento hasta siete años, con la excepción de los italianos, ofrecen rentabilidad negativa. Cuanto más endeudados están los Estados, logran financiarse "gratis" recibiendo intereses en lugar de pagarlos, incluso a plazos de siete y diez años.

Tanto representantes del BCE como de la Reserva Federal estadounidense (Fed), como del Fondo Monetario Internacional (FMI) abogan por más medidas de gasto público para evitar que la actividad económica sufra una considerable corrección. De acuerdo con el FMI, el destino de dicho aumento del gasto público se debería orientar a mitigar la pérdida de ingresos de los trabajadores, a incentivar la contratación, a ampliar los programas de asistencia social, a garantizar y avalar el crédito a las empresas e incluso a aportar recursos propios a ciertas compañías. Por supuesto, dicho aumento del gasto público y, por tanto, del déficit será financiado en gran parte por el banco central correspondiente.

De acuerdo con las declaraciones de la presidenta de la Reserva Federal de San Francisco, Mary Daly, la economía es tan dependiente de la liquidez de la Fed que en el momento en que se decidiera cambiar de política y retirar liquidez se podría poner en riesgo millones de empleos. En otras palabras, los bancos centrales están atrapados en unas políticas de tipos de interés y de compra de bonos de la que difícilmente pueden dar marcha atrás sin causar un descalabro en los mercados financieros y una considerable caída de la economía en general.

Otro miembro de la Fed, Randal Quarles, confirma que el mercado de bonos del Tesoro es ya tan grande que la Fed tiene que continuar muy implicada para su adecuado funcionamiento. En otras palabras, no le queda más remedio que seguir interviniendo tal y como lo hace ahora.

Algo que hace seis años era impensable, tipos de interés negativos, se ha convertido en la "nueva normalidad". Los tipos de interés de los bonos seguirán distorsionados por mucho tiempo por la intervención de los bancos centrales, favoreciendo a los endeudados y perjudicando a los ahorradores. Hasta la EBA (Autoridad Bancaria Europea) advierte a los bancos que tendrán que pagar por las hipotecas que tengan tipos de interés negativos. (Como el Euríbor a un año se sitúa en -0,46%, aquellas hipotecas a tipo variable con un diferencial inferior Euríbor +0,46% tendrán intereses negativos en la hipoteca). El mundo al revés. El endeudado recibe intereses y estos sirven para pagar parte del principal. 


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