Analisis Actualidad Chile 17 Jul 2020

El ejemplo de Japón

Uno de los escasos consensos generados por la pandemia global es la previsión de tipos de interés en niveles mínimos, o incluso negativos, durante mucho, mucho tiempo. No se atisba en el horizonte el momento en el que algún banco central suba sus tipos de referencia.

­­La expectativa de mínimos tipos de interés alcanza a los tipos de interés a largo plazo. Los bancos centrales intervienen también en los tipos a largo plazo a través de la compra directa de bonos en el mercado. Aunque comenzaron a hacerlo tras la crisis de 2008, ahora, como consecuencia de los efectos económicos de la pandemia, los bancos centrales han puesto en marcha programas de compra de bonos por cantidades inimaginables hace apenas un año. Así, han logrado que el bono del Tesoro americano a diez años se sitúe en tipos mínimos históricos, 0,6%, o el bono español apenas genere un 0,39% de interés, pese al máximo histórico de deuda pública tanto en términos absolutos en euros, como en porcentaje del PIB.

 

 

Desde la perspectiva de los inversores, la inversión en renta fija "sin riesgo" ha dejado de ser una opción para obtener rentabilidad. En el caso de los bonos del Tesoro español, la rentabilidad es negativa hasta los vencimientos de cinco años. A su vez, los bonos corporativos con calificación crediticia (rating) de grado de inversión, tampoco ofrecen apenas rentabilidad, al ser también objeto de compra por parte de los programas del BCE y de la Fed.

En este escenario de ínfimos tipos de interés y, ante la certeza de su mantenimiento en los niveles actuales durante un largo periodo de tiempo, es comprensible la conclusión de considerar que la única opción posible para obtener rentabilidad es invertir en renta variable. De hecho, este razonamiento es el que justifica en gran parte el extraordinario comportamiento de las bolsas desde los mínimos de marzo.

No obstante, la historia de la evolución de los tipos de interés en Japón, de corto y de largo plazo, y el comportamiento de su bolsa en las últimas décadas invita a la prudencia.

 

Los tipos interés oficiales del Banco de Japón comenzaron a bajar en 1990 cuando estalló la burbuja de la economía japonesa. Desde hace ya 25 años se sitúan alrededor del 0,5%. Los tipos de interés de los bonos soberanos japoneses también emprendieron un camino de caída casi continuado, hasta alcanzar el 0% de interés en 2010. Desde entonces el bono japonés no ofrece rentabilidad positiva.

De acuerdo con el razonamiento utilizado ahora para las bolsas europeas y estadounidense, la falta de alternativa de inversión en la renta fija habría llevado a la bolsa japonesa a subidas ininterrumpidas ante la falta de alternativas.

 

 

Su comportamiento en las dos últimas décadas no ha estado correlacionado con la evolución de los tipos de interés. A pesar de la tendencia descendente de los tipos de interés y de su mantenimiento en niveles cercanos a cero desde hace casi dos décadas, la bolsa japonesa ha experimentado caídas superiores al 50%, y subidas posteriores del 100%. Aunque todavía se encuentra muy lejos de los máximos alcanzados en 1990, prácticamente ha triplicado desde 2009, estando cerca de los máximos desde 1992.

Si lo acontecido en Japón con los tipos de interés y la bolsa sirve de experiencia, la falta de alternativas de rentabilidad en los bonos soberanos no implica de por sí una subida permanente de la bolsa. Es cierto que para obtener rentabilidad es necesario invertir en renta variable, pero siendo conscientes de la elevada volatilidad que ello implica.

 

Fuente:  https://www.expansion.com/blogs/blog-jsq/2020/07/17/el-ejemplo-de-japon.html

 


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