Analisis Actualidad Chile 27 Sep 2024

El peculiar sistema electoral de Estados Unidos

Las elecciones estadounidenses del 5 de noviembre son cruciales para el devenir de la economía y los mercados financieros. Conviene conocer cómo funciona el sistema electoral de Estados Unidos, los posibles escenarios y las consecuencias de cada uno de estos escenarios.

En el sistema electoral estadounidense la elección del presidente no es directa, sino que se eligen compromisarios electores que forman el Colegio Electoral, quienes finalmente votan y eligen al presidente y vicepresidente del gobierno de EEUU.

El 5 de noviembre se renuevan las dos cámaras de Estados Unidos: el Senado y la Cámara de Representantes. El Congreso engloba a ambas cámaras. De tal forma que cuando se menciona que un partido controla el Congreso, realmente se quiere decir que controla las dos cámaras: el Senado y la Cámara de Representantes.

El Senado cuenta con 100 senadores, dos por cada estado, que sirven durante seis años. Cada dos años se renueva un tercio de los senadores. En estas elecciones se eligen 33 senadores. La Cámara de Representantes cuenta con 435 miembros que sirven durante dos años. Toda la Cámara se renueva cada dos años, como ocurre en estas elecciones.

La elección del presidente la realiza el Colegio Electoral (Electoral College) formado por los 538 compromisarios electores (electoral votes): 100 senadores, 435 miembros de la Cámara de Representantes y 3 compromisarios electores de Columbia (Washington DC), que pese a no ser un estado elige tres compromisarios electores.

Una peculiaridad del sistema electoral de Estados Unidos es la falta de proporcionalidad en la asignación de los compromisarios en el Colegio Electoral respecto al porcentaje de voto de cada candidato. En todos los estados, excepto en Maine y Nebraska, el partido ganador se lleva todos los compromisarios electores asignados a dicho estado. El número de compromisarios electores asignado a cada estado está en función de la población de este. Los estados con mayor número de electores son California con 54, Texas con 40 y Florida con 30, mientras que Wyoming, Dakota del Sur o Delaware solo tienen asignados 3 compromisarios electores cada uno.

Este sistema implica que el candidato que recibe más número de votos a nivel nacional no necesariamente es finalmente el elegido presidente. Esto ocurrió tanto en el año 2000 como en 2016. Adicionalmente, una mínima diferencia de votos en un estado entre los dos candidatos hace que el ganador se lleve todos los compromisarios de dicho estado, a pesar de que el reparto de votos sea 50,1% frente a 49,9%. Así, en las elecciones del año 2000, Bush Jr. ganó Florida por solo 538 votos de diferencia frente a Al Gore y fue finalmente elegido presidente. Por esa reducida diferencia se llevó los 30 compromisarios electores de Florida y Al Gore ninguno, lo que fue determinante para inclinar la balanza a favor de Bush Jr. en la votación del Colegio Electoral.

Este año, antes del 11 de diciembre, cada estado debe resolver las posibles reclamaciones y asignar los 538 votos electorales. El 17 de diciembre se reúne el Colegio Electoral y los compromisarios electores votan, en cada estado, para la elección del presidente y vicepresidente. El voto es individual por cada compromisario elector, sin que exista una férrea disciplina de voto como la existente en España. Esto implica que, en caso de un resultado ajustado en la distribución de los compromisarios electorales, el cambio del sentido del voto respecto al previsto de uno o varios compromisarios puede cambiar la elección del presidente. Finalmente, el 6 de enero los votos son formalmente contados en sesión conjunta del Congreso (Senado y Cámara de Representantes).

Para dar por ganador a un candidato, este debe obtener al menos 270 votos. En caso de empate a 269 votos, se realiza una votación en dicha sesión asignando a cada estado un solo voto. Se elegiría presidente al que obtuviera al menos 26 votos. Esta situación tan extraordinaria se ha producido dos veces en la historia, en 1801 y en 1825.

Para analizar las consecuencias prácticas de la elección como presidente de D. Trump o K. Harris es fundamental conocer la composición resultante del Senado y de la Cámara de Representantes: si el partido del presidente electo controla las dos cámaras o solo una. Conocer las potestades del presidente al margen de las cámaras y las decisiones que necesariamente deben contar con la aprobación de las cámaras es determinante para prever las consecuencias de los distintos escenarios. Esto será analizado en el próximo artículo.


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