Analisis Actualidad Chile 24 Mar 2023

En el pecado lleva la penitencia

Los actos tienen consecuencias. La actuación de los bancos centrales a lo largo del tiempo también. Empiezan a aflorar los efectos negativos de más de una década de inyecciones de liquidez y tipos de interés cero, o incluso negativos, en Europa.

El análisis de la crisis actual de algunos bancos medianos en EE. UU. y la caída de Credit Suisse debe realizarse dentro del contexto de la actuación de los bancos centrales de los últimos 15 años.

Algunas voces achacan la quiebra de tres bancos estadounidenses y la caída de Credit Suisse a la velocidad de las subidas de tipos de interés a ambos lados del Atlántico. La Fed ha subido los tipos del 0,25% al 5% en apenas un año; el BCE, por su parte, ha incrementado sus tipos de interés en 3,5% en apenas ocho meses.

Aunque se puede argumentar que las subidas han sido demasiado bruscas, la realidad es que ambos bancos centrales deberían haber comenzado a subir los tipos de interés con mucha anterioridad. Después de lustros anhelando la llegada de la inflación, los altos niveles alcanzados por los índices de precios (IPC) durante 2021, antes del inicio de la guerra de Ucrania, se calificaron erróneamente como inflación transitoria. Como consecuencia, ambos bancos centrales pospusieron las subidas de tipos de interés hasta que la inflación ya estaba disparada.

Ahora, a pesar de las subidas de tipos de interés realizadas por la Fed y el BCE, la realidad es que los niveles de inflación siguen muy por encima del objetivo del 2%, y en niveles superiores a los tipos de interés. En otras palabras, los tipos de interés REALES, descontada la inflación, siguen siendo negativos, especialmente en la Eurozona.

La inflación sigue muy lejos del objetivo del 2% fijado por la Fed y el BCE. Si no se hubieran producido las quiebras de tres bancos medianos en Estados Unidos y la caída de Credit Suisse, ambos bancos centrales no habrían dudado en seguir subiendo los tipos de interés, como tenían previsto. Ahora se enfrentan a difícil encrucijada: si suben los tipos pueden provocar más problemas en determinados bancos y en personas y empresas endeudadas; si no suben los tipos, la inflación seguirá muy por encima de los niveles objetivos.

En EE. UU. existe un riesgo real en su banca mediana y pequeña tras la caída de tres de estas entidades. A día de hoy, existen más de 4.200 bancos estadounidenses. La banca mediana y pequeña es clave para la financiación de la economía norteamericana. Es responsable del 50% de los préstamos a comercios e industrias; otorga el 60% del crédito al sector inmobiliario, llagando al 80% en el sector inmobiliario comercial (CRE, Commercial Real Estate); supone el 45% del crédito al consumo. En el último año estos bancos han sufrido retiradas de depósitos por importe de 1,1 billones de dólares (trillones americanos). Prácticamente la mitad de dicha fuga de depósitos se ha producido en las últimas dos semanas tras problemas de Silicon Valley Bank y Signature Bank.

A pesar de las medidas adoptadas por la Fed, y dadas las carencias supervisoras conocidas tras la quiebra de SVB, la tensión sobre estas entidades permanecerá durante algún tiempo. Como consecuencia, es de esperar una notable caída en la concesión de créditos en gran parte de la banca estadounidense. La probabilidad de recesión en los próximos trimestres en EE. UU. ha aumentado. Con todo ello, la Fed prácticamente dará por terminadas las subidas de tipos de interés, al menos de momento. Adicionalmente, la reducción de la liquidez mediante la reducción del balance de la Fed se ha acabado. Es imprescindible que la Fed proporcione liquidez de emergencia a las entidades, como ya lo está haciendo.

El BCE se encuentra en una situación sensiblemente distinta. Afortunadamente, el heterodoxo rescate de Credit Suisse, dando cierto valor a las acciones del banco suizo, mientras los tenedores de determinados bonos (AT1) perdían toda su inversión, generó inicialmente elevadas turbulencias en todo el sector bancario europeo, que poco a poco se han apaciguado. Salvo que ocurra un evento en alguna entidad financiera de envergadura, no previsible a día de hoy, el BCE se verá obligado a seguir subiendo los tipos de interés mientras la inflación se encuentre tan alejada de su objetivo del 2%.

Ahora se empiezan a ver los efectos secundarios nocivos de haber alterado los tipos de interés durante tanto tiempo. Si los tipos de interés son el precio del riesgo, los tipos de interés cero, incluso negativos, han provocado un incentivo perverso: la asunción de riesgo por parte de familias, empresas y bancos más allá de lo razonable y deseable.

Artículo escrito por Jesús Sánchez-Quiñones, director general de Renta 4 Banco.


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