Analisis Actualidad Chile 10 Nov 2023

Falsos dogmas económicos

Algunos dogmas económicos que marcan la política monetaria aplicada por los bancos centrales son muy cuestionables, cuando no errados. Su seguimiento sin discusión durante lustros está generando unos efectos altamente perniciosos a medio plazo.

El objetivo principal de los bancos centrales es la estabilidad de los precios. Se entiende que se consigue dicha estabilidad de precios si la evolución de estos, medidos a través de la inflación (IPC: Índice de Precios al Consumo), se sitúa en niveles cercanos al 2%.

La inflación o el IPC, sirve para medir el aumento del coste de la vida. Se expresa como porcentaje de variación respecto a los precios del mismo mes del año anterior. Por lo tanto, cualquier dato que refleje un IPC por encima de cero implica que el coste de la vida es superior al del año anterior.

Las persistentes presiones inflacionistas, con constantes subidas de los precios, merman de forma sistemática el poder adquisitivo de las personas, especialmente de las franjas de población menos favorecidas. Por lo tanto, intentar controlar la inflación y las expectativas inflacionistas es loable y va en beneficio del conjunto de la población, aunque suponga sacrificios en el corto plazo.

No se puede decir lo mismo de las decisiones adoptadas por el BCE para intentar aumentar los niveles de inflación cuando estos se situaban en niveles cercanos a cero o incluso negativos. Ha sido un gravísimo error cuyas consecuencias se están pagando ahora. Tanto tiempo de liquidez abundante, accesible y a tipos ínfimos, incluso negativos para los Estados y algunas empresas, han tenido un efecto totalmente contraproducente a medio plazo.

 

No es cierto que la deflación, es decir, inflación negativa o una caída de los precios, sea necesariamente nociva para la economía, ni para los ciudadanos. Se argumenta que la deflación es perniciosa porque hace que los consumidores pospongan sus compras y sus consumos en espera de caídas adicionales de precios. Es una conclusión precipitada y muy discutible.

Ningún ciudadano, ni ninguna familia se quejará porque desciendan los precios, medidos por la inflación y, por tanto, su poder adquisitivo aumente. Tomando como ejemplo las televisiones, su precio no ha dejado de bajar en las últimas dos décadas, a la vez que aumentaban las prestaciones de los aparatos. No por ello los consumidores han pospuesto las adquisiciones de televisores, ni ha disminuido su demanda.

Hemos asistido durante varias décadas a presiones deflacionistas globales que han mantenido la inflación a raya: los "los dividendos de la paz", China, la globalización, el comercio electrónico o los bajos precios de la energía durante un largo periodo. Por lo tanto, no se puede achacar un nivel de baja inflación a una situación de escasa demanda y, por consiguiente, de debilidad económica que necesita una inyección monetaria para dinamizarla.

El gran beneficiado de la inflación es, sin duda, el Estado. Su recaudación aumenta con la inflación. Los costes financieros de su deuda se incrementan en mucha menor medida. Al subir los precios de los productos en general, aumenta la recaudación del IVA, al ser un impuesto proporcional al precio de venta. En el caso del IRPF, con un tipo de gravamen progresivo, de tal forma que cuanto mayor sea la cantidad sujeta al impuesto, mayor es el tipo de gravamen aplicado, la inflación hace que el incremento de la recaudación sea incluso superior al incremento del IPC.

El resto de personas y entidades endeudadas sólo se favorecen de la inflación si sus ingresos crecen al ritmo de la inflación y siempre que el coste financiero de sus deudas no crezca al mismo ritmo.

Los grandes perjudicados por la inflación son los consumidores, tanto más, cuanto menor es su poder adquisitivo.

El falso dogma de inflación ideal del 2%, cuando el índice de precios se situaba en niveles inferiores entre 2012 y 2021, llevó a una política monetaria ultra expansiva que ha sido gasolina para la inflación cuando esta ha aparecido. La inflación es como la pasta dentífrica: una vez fuera del tubo no hay forma de volver a meterla en él. A medio plazo los falsos dogmas económicos son muy perniciosos.

Artículo escrito por Jesús Sánchez-Quiñones, director general de Renta 4 Banco.


El presente artículo de opinión no presta asesoramiento financiero personalizado. Ha sido elaborado con independencia de las circunstancias y objetivos financieros particulares de las personas que lo reciben. El inversor que tenga acceso al presente artículo de opinión debe ser consciente de que los valores, instrumentos o inversiones a que el mismo se refiere pueden no ser adecuados para sus objetivos específicos de inversión, su posición financiera o su perfil de riesgo ya que éstos no han sido tomados en cuenta para la elaboración del presente artículo de opinión, por lo que debe adoptar sus propias decisiones de inversión teniendo en cuenta dichas circunstancias y procurándose el asesoramiento específico y especializado que pueda ser necesario.

El contenido del presente documento así como los datos, opiniones, estimaciones, previsiones y recomendaciones contenidas en el mismo, han sido elaborados por el autor / es con la finalidad de proporcionar a sus clientes información general a la fecha de emisión del artículo de opinión y está sujeto a cambios sin previo aviso. Este documento está basado en informaciones de carácter público y en fuentes que se consideran fiables, pero dichas informaciones no han sido objeto de verificación independiente por cualquiera de las entidades del Grupo Renta 4 por lo que no se ofrece ninguna garantía, expresa o implícita en cuanto a su precisión, integridad o corrección.

El Grupo Renta 4 no asume compromiso alguno de comunicar dichos cambios ni de actualizar el contenido del presente documento. Ni el presente documento ni su contenido constituyen una oferta, invitación o solicitud de compra o suscripción de valores o de otros instrumentos o de realización o cancelación de inversiones, ni puede servir de base a ningún contrato, compromiso o decisión de ningún tipo.

El Grupo Renta 4 no asume responsabilidad alguna por cualquier pérdida directa o indirecta que pudiera resultar del uso de este documento o de su contenido. El inversor tiene que tener en cuenta que la evolución pasada de los valores o instrumentos o resultados históricos de las inversiones, no garantizan la evolución o resultados futuros.

El precio de los valores o instrumentos o los resultados de las inversiones pueden fluctuar en contra del interés del inversor incluso suponerle la pérdida de la inversión inicial. Las transacciones en futuros, opciones y valores o instrumentos de alta rentabilidad (high yield securities) pueden implicar grandes riesgos y no son adecuados para todos los inversores. De hecho, en ciertas inversiones, las pérdidas pueden ser superiores a la inversión inicial, siendo necesario en estos casos hacer aportaciones adicionales para cubrir la totalidad de dichas pérdidas.

Por ello, con carácter previo a realizar transacciones en estos instrumentos, los inversores deben ser conscientes de su funcionamiento, de los derechos, obligaciones y riesgos que incorporan, así como los propios de los valores subyacentes de los mismos. Podría no existir mercado secundario para dichos instrumentos.

Cualquier entidad integrante del Grupo Renta 4 o cualquiera de las IICs o FP gestionados por sus Gestoras, así como sus respectivos directores o empleados, pueden tener una posición en cualquiera de los valores o instrumentos a los que se refiere el presente documento, directa o indirectamente, o en cualesquiera otros relacionados con los mismos; pueden negociar con dichos valores o instrumentos, por cuenta propia o ajena, proporcionar servicios de asesoramiento u otros servicios al emisor de dichos valores o instrumentos, a empresas relacionadas con los mismos o a sus accionistas, directivos o empleados y pueden tener intereses o llevar a cabo cualesquiera transacciones en dichos valores o instrumentos o inversiones relacionadas con los mismos, con carácter previo o posterior a la publicación del presente artículo de opinión, en la medida permitida por la ley aplicable.

El Grupo Renta 4 tiene implementadas barreras de información y cuenta con un Reglamento Interno de Conducta de obligado cumplimiento para todos sus empleados y consejeros para evitar o gestionar cualquier conflicto de interés que pueda aflorar en el desarrollo de sus actividades.

Los empleados de cualquiera de las entidades del Grupo Renta 4 puede proporcionar comentarios de mercado, verbalmente o por escrito, o estrategias de inversión a los clientes que reflejen opciones contrarias a las expresadas en el presente documento.

Ninguna parte de este documento puede ser: (1) copiada, fotocopiada o duplicada en ningún modo, forma o medio (2) redistribuida o (3) citada, sin permiso previo por escrito de Renta 4. Ninguna parte de este artículo de opinión podrá reproducirse, llevarse o transmitirse a aquellos países (o personas o entidades de los mismos) en los que su distribución pudiera estar prohibida por la normativa aplicable. El incumplimiento de estas restricciones podrá constituir infracción de la legislación de la jurisdicción relevante.

El sistema retributivo del autor/es del presente artículo de opinión no está basado en el resultado de ninguna transacción específica de banca de inversiones.