Analisis Actualidad Chile 24 Jun 2022

Fumadores convivientes

Cuatro fumadores comparten una vivienda. Llegan a la conclusión unánime de que la atmósfera es irrespirable y nociva para la salud. Como consecuencia, dos de los fumadores deciden reducir a la mitad su consumo de tabaco. Al mismo tiempo, los otros dos fumadores, en lugar de reducir su consumo de tabaco, lo aumentan. Como resultado, el ambiente sigue siendo irrespirable al no ser un esfuerzo conjunto. El esfuerzo y sacrificio de unos sirve de muy poco por el comportamiento de sus convivientes.

En la lucha por la descarbonización de la economía ocurre algo similar. Mientras Europa se autoimpone una normativa muy restrictiva para acelerar la descarbonización, otros países como China e India transmiten buenas palabras, pero siguen aumentando sus emisiones de CO2.

China e India han anunciado planes para incrementar su producción de carbón en más de 700 millones de toneladas por año de forma conjunta. Así, para finales del próximo año, la producción anual de carbón de China e India será de 4.400 millones de toneladas y 5.600 millones de toneladas, respectivamente. Para ponerlo en perspectiva, la producción anual de carbón en EE.UU. es de 600 millones de toneladas, menos que el aumento en un solo año de la producción conjunta de China e India.

Antes de juzgar precipitadamente a estos países, hay que tener en cuenta que, a día de hoy, la red eléctrica de estos países no funcionaría sin el actual consumo de carbón. Como decía un ejecutivo de una empresa eléctrica de Calcuta en una entrevista a Forbes: "Sin carbón no sería posible mantener las luces encendidas". Todos los países, desarrollados y en vías de desarrollo, aplican la llamada Ley de Hierro de la Electricidad (elaborada por Roger Pielke): "Las personas, las empresas y los países harán todo lo que sea necesario para obtener la electricidad que necesitan". Así, el fuerte aumento de la demanda de electricidad en distintos países asiáticos en los últimos dos años ha sido mayoritariamente abastecido a través de un mayor consumo de carbón, a pesar de haber aumentado el parque de generación eólica y solar.

 

Es difícil achacar nada a estos países viendo el comportamiento de los países occidentales en una situación de necesidad como la actual. El Reino Unido acaba de extender en el tiempo la producción de carbón ante el temor a apagones en el suministro eléctrico. De igual modo, Alemania, Austria y Holanda anuncian el aumento de la producción eléctrica utilizando carbón ante el temor a fallos en el sistema eléctrico por los problemas en los suministros de gas ruso.

Todos estos países son conscientes de la contaminación producida por el carbón frente a otras fuentes de energía. Pero como argumenta R. Pielke en su Ley de Hierro de la Electricidad: "No vamos a reducir emisiones empobreciéndonos voluntariamente. Nadie, ni la gente rica ni la gente menos pudiente quiere empobrecerse. Si se quieren reducir las emisiones sólo hay una vía: la tecnología".

Como recordaba recientemente un CEO de una de las principales energéticas europeas, debemos ser conscientes que estamos descarbonizando Europa, pero a costa de exportar empresas, empleos y emisiones de dióxido de carbono a otras partes del mundo donde la normativa medioambiental es distinta a la europea. No le falta razón cuando el aumento de producción de carbón en China e India excede a la reducción del uso de carbón realizada en EE.UU. y Europa.


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