Analisis Actualidad Chile 03 Mar 2023

La guerra vista desde otro ángulo

La guerra en Ucrania, además de provocar miles de muertos y destrucción, ha tenido un elevado efecto dañino en la economía mundial. El daño no ha sido homogéneo en los diversos países.

Conviene recordar que, aunque 141 países votaron contra la invasión rusa de Ucrania en las Naciones Unidas, la imposición de sanciones a Rusia sólo la ha seguido apenas un tercio de los países que votaron conta la invasión. Las sanciones no han sido seguidas de forma global y generalizada como parecen transmitir los medios occidentales. De hecho, los países que se han sumado a las sanciones son todos los pertenecientes a la Unión Europa, la OTAN y los más estrechos aliados de EE. UU. en Asia Pacífico. Por el contrario, la mayor parte de los países asiáticos, los países de Oriente Medio, África y Latinoamérica no se han sumado a las sanciones.

Todos los países integrantes del llamado Global South (formado por África, Latinoamérica y Asia excluidos Israel, Japón y Corea del Sur) se han mantenido al margen de las sanciones, intentando mantener las relaciones tanto con los países occidentales (los sancionadores), como Rusia.

                                                                  Fuente: Castellum.ai

Para todos los países, la guerra ha supuesto un incremento de los precios de los combustibles, un aumento de los precios de los alimentos, una subida de los tipos de interés, y por tanto del coste del servicio de la deuda, y un incremento considerable de la inflación. Desde la perspectiva de los países del Global South, todos estos efectos se han visto agravados por las sanciones impuestas por los países occidentales a Rusia.

La gran diferencia radica en que los países occidentales han utilizado cantidades ingentes de recursos públicos para subvencionar los mayores costes energéticos de familias y empresas, mitigando los nocivos efectos adversos de la crisis energética. En los países del Global South, con una renta per cápita sensiblemente inferior, la subida simultánea de la energía y del precio de los alimentos es una tragedia. Adicionalmente, estos países no tienen los recursos de los países sancionadores para apoyar a la población. Así, un reciente estudio de Nature Energy señala que 141 millones de personas están en riesgo de caer en pobreza extrema por el aumento de los costes energéticos. Evidentemente, los más afectados son los países del Global South.

Lo anterior justifica de por sí que los países no sancionadores sean mucho más proclives a buscar una salida negociada a la guerra. La cercanía de los países del Global South a China y Rusia es muy superior a la que tienen con EE. UU. y con los distintos países europeos.

La vinculación económica y comercial entre los países no sancionadores es cada vez más intensa, reduciéndose la influencia de los países occidentales. En las últimas dos décadas, China se ha convertido en el principal socio comercial de la mayor parte de estos países, en detrimento de EE. UU. China es el principal financiador de las infraestructuras de muchos de estos países a través de las inversiones del BRI (Belt and Road Iniciative) y Rusia su principal suministrador de numerosas materias primas.

Las relaciones comerciales entre muchos de los países no sancionadores han pasado a realizarse en monedas distintas del dólar y el euro. Así, China e India están pagando sus compras a Rusia en yuanes y rupias. China y Arabia Saudita han alcanzado un acuerdo para realizar sus transacciones comerciales en yuanes. Este acuerdo es extensible a los otros países del GCC (Consejo de Cooperación de los países árabes del Golfo -Bahrain, Kuwait, Omán, Qatar, UAE-). De esta forma, los elevados superávits por cuenta corriente de cada uno de estos países no serán invertidos, como tradicionalmente, en activos en dólares como los bonos del Tesoro estadounidense.

Los BRICS (Brasil, Rusia, India, China y Sudáfrica) quieren sustituir completamente al dólar y al euro de sus transacciones comerciales. Son numerosos los países que han solicitado su inclusión en los BRICS: Irán, Indonesia, Argentina y Argelia han solicitado su adhesión. Otros países como Turquía, Arabia Saudita, Egipto y Afganistán han mostrado su interés en una futura adhesión.

Aunque el tamaño agregado de la economía de los BRICS sea la mitad del tamaño conjunto de las economías del G-7, los BRICS son economías ricas en recursos naturales esenciales para los países occidentales, especialmente para la manida transición energética. Una vez se integren los países mencionados anteriormente, los BRICS+ dispondrán, entre otras materias primas, de alrededor del 45% de las reservas globales de petróleo y el 60% de las reservas de gas. 

Cuanto más dure la guerra y más dure la aplicación de las sanciones a Rusia, más sufrirán los países del Global South y más se intensificará el distanciamiento de los dos bloques de países. El pensamiento de los países no sancionadores se resume en las declaraciones del ministro de exteriores de la India el año pasado: "Europa tiene que abandonar la mentalidad de que sus problemas son los problemas del mundo, pero los problemas del mundo no son los problemas de Europa".

La visión transmitida por Occidente sobre el futuro de la guerra no es compartida por los países no sancionadores. Aunque los primeros supongan un mayor peso del PIB mundial que los segundos, en número de países los segundos prácticamente triplican a los primeros y su población es sensiblemente más numerosa. Sólo los BRICS tienen cuatro veces la población conjunta de los países integrantes del G-7.

Además de todas las consideraciones anteriores, cuanto más dure la guerra, mayor el sufrimiento y el número de muertos. Ojalá acabe pronto la guerra. Dios lo quiera.


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