Analisis Actualidad Chile 31 Dec 2020

Lecciones para el nuevo año

Cualquier año que termina ofrece enseñanzas que conviene recordar para el futuro. Lo acontecido en 2020 no es una excepción. Son numerosas las lecciones que se pueden extraer del año ya finalizado. Mencionemos algunas de ellas:

-  El hombre no es todopoderoso. Por muchos que sean los avances tecnológicos, sanitarios y científicos, es imposible tener todo controlado. Lo acontecido en 2020 con la pandemia lo demuestra. Una situación inimaginable al inicio del pasado año ha cambiado la vida de muchas familias y de muchas empresas en todo el mundo.

- Es imposible tener todos los riesgos controlados. Entre otras razones porque pueden presentarse riesgos que ni siquiera eran imaginables hace escasos meses. A modo de ejemplo, sectores como las aerolíneas, turismo u hostelería no podían plantearse una situación en la que la movilidad de las personas a nivel prácticamente mundial iba a estar tremendamente restringida.

- La mayoría de las economías europeas, a excepción de la alemana, están muy centradas en el sector servicios. Cuando se adoptan medidas restrictivas en las que sólo se permiten ofrecer servicios considerados "esenciales", la inmensa mayoría de los servicios ofrecidos en nuestras economías permanecen cerrados por no ser catalogados como esenciales. Es decir, se puede vivir SIN ellos. El problema radica en que millones de trabajadores y de familias viven DE ellos.

- Al menos en el ámbito financiero, lo impensable sucede. Reconozco que si hace un año alguien hubiera pronosticado que los tipos de los bonos del Tesoro español a diez años se iban a emitir a tipos negativos, habría considerado irrealizable dicho pronóstico. En 2020 ha sucedido, incluso con un nivel máximo histórico de deuda pública. ¿Se puede descartar que la Fed estadounidense acabe situando los tipos en negativo o que el bono español se sitúe en tipos del -1% o -2%?

- Algo tan impensable como que los ciudadanos reciban cheques con dinero en su casa, y de forma reiterada, se ha convertido en realidad en EE.UU. Millones de estadounidenses han recibido cheques directamente del Estado para compensar la caída de ingresos por la crisis generada por la pandemia. Ahora, de nuevo, volverán a recibir talones de 2.000 dólares para evitar que el consumo privado (dos tercios del PIB de EE.UU.) se derrumbe. ¿Cuántas veces se repetirá este helicóptero monetario? Lo mismo que sucedió con las compras "temporales" de bonos por parte de los bancos centrales que se han acabado convirtiendo en permanentes, existe el riesgo de crear la misma "adicción" al dinero "gratis" periódico desde el Estado.

- Los Bancos Centrales (BC) han olvidado definitivamente sus políticas monetarias tradicionales, situándose en una pendiente resbaladiza de la que es muy difícil salir sin crear una gran convulsión. La compra de bonos y la inyección de liquidez de parte de los BC perdurará en el tiempo. En el caso del BCE, con casi un tercio de la totalidad de la deuda pública de los distintos países de la Eurozona, es casi inverosímil que no refinancie dicha deuda de forma permanente (o perpetua).

- Lo mismo que en 2020 era difícil de imaginar el incremento de los balances del BCE y de la Fed, tampoco hay que descartar que en caso de una fuerte caída de las bolsas ambos BC incluyan en sus programas de compra de activos la adquisición de acciones cotizadas. El Banco de Japón y el Banco Nacional de Suiza llevan años haciéndolo.

- Una tónica que seguirá en el nuevo año es la gran diferencia de evolución bursátil entre unas empresas y otras. La selección es cada vez más fundamental. En el S&P mientras que el sector tecnológico ha subido un 41% en el año, las petroleras han descendido un 36%. En el Eurostoxx las tecnológicas avanzan un 14% y las telecos retroceden más de un 15%. En el Ibex35, Iberdrola ha subido un 32% mientras que Telefónica ha descendido más de un 40%.

El nuevo año comienza con la esperanza de la pronta superación de la crisis sanitaria que permita una rápida recuperación económica. Los riesgos existentes son numerosos, algunos comúnmente considerados como un rebrote de la inflación o un empeoramiento de la crisis sanitaria. Otros riesgos, o no son hoy siquiera conocidos o, existiendo, se minusvaloran. En cualquier caso, 2020 nos enseña que hay que estar preparados para lo inesperado.

Feliz y próspero 2021. Dios lo quiera.


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