Analisis Actualidad Chile 15 Sep 2023

Limpio aquí, mugriento en origen

Tanto la UE como una docena de estados de EE. UU. han prohibido la venta de vehículos con motor de combustión interna (ICE) a partir de 2035, debiendo ser sustituidos por vehículos eléctricos (EV). Esta prohibición tiene consecuencias profundas y estructurales en el sector de la automoción y en la movilidad futura de cientos de millones de ciudadanos.

Los problemas para lograr un cambio tan radical son múltiples: necesidad de ingentes inversiones; dependencia exterior de materias primas esenciales para la fabricación de las baterías, especialmente de China; pérdida del liderazgo en el sector por parte de empresas europeas; mayores costes de los vehículos eléctricos para los usuarios; necesidad de crear una infraestructura, hoy inexistente, para la recarga de vehículos eléctricos; necesidad de incrementar significativamente la capacidad de las redes eléctricas...

La justificación esgrimida para la adopción de esta medida tan drástica en un sector tan relevante de la economía es la menor contaminación producida por los vehículos eléctricos en comparación con los vehículos de motor de combustión (gasolina o diésel). El problema radica en que esta premisa es, cuando menos, "incierta". Que un vehículo eléctrico no expulse gases contaminantes por el tubo de escape no quiere decir que, en su fabricación, su recarga y una vez acabada su vida útil, no contamine.

Los distintos análisis comparativos de emisiones están basados en "hipótesis y suposiciones" para distintas variables. Dichas hipótesis y suposiciones son altamente discutibles. De hecho, la Agencia Internacional de la Energía (IEA), muestra en los gráficos de sus análisis, con sus propias hipótesis, que el margen de error (barras verticales del gráfico) en la posible reducción de emisiones puede hacer que no exista reducción alguna al pasar de vehículos de combustión a vehículos eléctricos. 

Emisiones estimadas durante toda la vida de Vehículos Eléctricos (EV) y Vehículos con motor de combustión interna (ICE)

Como indica un reciente informe de "Manhattan Institute", incluso las hipótesis consideradas por IEA son altamente discutibles.

Para comparar si un EV contamina menos que un ICE habrá que analizar la contaminación ocasionada desde la obtención de las materias primas necesarias para fabricar cada componente de los vehículos, incluidas las baterías, hasta la contaminación generada en la vida útil de los vehículos y la provocada una vez que finaliza la vida útil de los mismos.

Algunos de los factores que condicionan el resultado del análisis son:

- El tamaño de las baterías considerado. De 50 estudios analizados, el tamaño medio considerado es el de una batería de 30 kWh. Al menos en Estados Unidos, el 75% de los EV vendidos tienen baterías entre 60-90 kWh. Obviamente, la cantidad de minerales necesarios es sensiblemente superior, y la contaminación generada también.

-  La vida de la batería. La mayoría de los análisis considera que un EV sólo utilizará una batería en toda su vida útil. La recarga de la batería de forma rápida reduce la vida de la batería hasta el 50%. La duración de la batería dependerá de la forma de recarga. Esta variable no es considerada en la inmensa mayoría de los análisis.

- Localización de las minas. Más del 80% de los minerales necesarios para los vehículos eléctricos son extraídos fuera de la UE y EE .UU. El uso de la energía requerida para obtener los distintos metales depende del grado de pureza de los minerales, del tamaño y naturaleza de las minas, de la distancia a la que tienen que ser transportados y del tipo de energía utilizada para extraer los minerales y procesarlos. China procesa entre el 50% y el 90% de los minerales necesarios. El 65% de la producción de electricidad en China procede del carbón.

Fuente: IEA

Estas son sólo algunas de las variables que pueden variar cualquier análisis comparativo entre vehículos eléctricos y de motores de combustión. Todo esto incluso antes de considerar cuál es la contaminación generada en la producción eléctrica en cada área donde se recargan los vehículos eléctricos.

De acuerdo con el informe mencionado, no es posible determinar que cambiar los vehículos de motor de combustión por vehículos eléctricos vaya a proporcionar una reducción de emisiones, si es que realmente se produce. La prohibición de ICE llevará a una masiva mala asignación de capital en la industria de movilidad personal de 4.000 billones de dólares. Sería mucho más fácil, barato y rápido, y totalmente verificable, incentivar a los consumidores a adquirir vehículos de motor de combustión más eficientes.

Mientras tanto, China lleva la delantera a Europa en el desarrollo del EV, habiéndose convertido ya en el principal exportador de coches del mundo, superando a Japón.  En el caso de China, con un 65% de la electricidad procedente de carbón, es difícil defender que el cambio a vehículos eléctricos supone una reducción de las emisiones.

Artículo escrito por Jesús Sánchez-Quiñones, director general de Renta 4 Banco.


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