Analisis Actualidad Chile 21 Jun 2024

Lo que importan son los tipos de interés a largo plazo

Cuando se habla sobre los tipos de interés suele haber cierta confusión entre los tipos de interés a corto plazo, fijados por los bancos centrales, y los tipos de interés a largo plazo fijados por el mercado en función de la oferta y demanda de ahorro y capital.

Hasta la crisis financiera de 2008, los bancos centrales, a través de su política monetaria, solo fijaban los tipos de interés de corto plazo determinando sus niveles mediante subidas o bajadas directas de su nivel de referencia. Tras la quiebra de Lehman, y ante la dificultad de los distintos estados de financiarse en el mercado a tipos de interés razonables, los bancos centrales comenzaron a intervenir de forma masiva en los mercados de bonos a largo plazo, condicionando y alterando significativamente los tipos de interés, llevándolos incluso a niveles negativos.

Durante varios años, hasta finales del 2021, el Tesoro español fue capaz de emitir bonos a cinco años a tipos de interés negativos, y bonos a diez años prácticamente a tipo de interés CERO. El comprador de dichos bonos en la subasta sabía que iba a perder dinero si los mantenía hasta vencimiento. Obviamente, esta anomalía histórica solo se puede explicar por la distorsión provocada por las compras directas e indirectas por parte del BCE. En un mercado no intervenido nunca habría sido posible emitir bonos con tipos de interés negativos.

Ahora, tras dos años de intensas subidas de los tipos de interés de corto plazo por parte de los bancos centrales, la senda de descenso de los tipos está marcada con la primera bajada acometida por el BCE este mismo mes. A pesar de las esperadas bajadas de tipos de interés por parte del BCE y de la Fed, aunque menos intensas de lo que se estimaba a principio de año, no implica que los tipos de interés de largo plazo también vayan a descender.

Los tipos de interés a largo plazo son más relevantes que los tipos de interés a corto plazo para el ahorro, la inversión y el crecimiento económico. Las expectativas de inflación condicionan los tipos de interés a largo plazo. A mayor inflación, mayores tipos de interés. Los tipos de interés de largo plazo se forman en función de la oferta y la demanda de capital y ahorro. La demanda de ahorro y capital está determinada por la inversión y la productividad.

Existen factores globales que suponen un incremento considerable en la demanda de ahorro y capital para poder acometer inversiones muy elevadas en cuatro áreas:

- Transición energética. Requiere cuantiosas inversiones en redes de transmisión eléctrica, en la producción de energías renovables, en baterías que almacenen la energía y en vehículos eléctricos. BCG estima en 19 billones de dólares la inversión necesaria hasta 2030 para lograr los objetivos de emisiones netas cero.

- Aumento de los gastos e inversiones en defensa. Si la Unión Europea pasara del actual nivel del 1,6% de gasto en defensa sobre el PIB, al 3,5% de Estados Unidos, el incremento anual de inversión en defensa sería de 348.000 millones de dólares.

- Acercamiento de las cadenas de producción. La tendencia al acercamiento de la producción y de las cadenas de suministros al propio territorio o a países amigos (on-shoring, friend-shoring) es una realidad. El 40% de las multinacionales americanas manifiestan que tienen planes para realizar este tipo de movimiento. De hecho, la inversión privada en plantas de fabricación en Estados Unidos se sitúa en el nivel más alto de los últimos sesenta años. EEUU ha dedicado una gran parte de los 500.000 millones de dólares del IRA (Inflation Reduction Act) a subvencionar la inversión en Estados Unidos de fábricas de sectores muy diversos.

- Inversión en semiconductores e inteligencia artificial (IA). Tanto Estados Unidos, la Unión Europea, como Japón, están dedicando cantidades millonarias para la inversión en semiconductores: 250.000 millones, 100.000 millones y 13.000 millones, respectivamente. Adicionalmente, la IA requiere un elevado consumo energético, que lleva a inversiones adicionales.

Todas estas cuantiosas inversiones hay que financiarlas. Algunas tendrán financiación pública, incrementando los ya abultados déficits públicos, otras solo contarán con financiación privada. En cualquier caso, el fuerte aumento de la demanda de ahorro y capital presionará a los tipos de interés a largo plazo al alza, aunque los bancos centrales bajen los tipos de corto plazo. De nuevo, no es descartable que los bancos centrales se vean obligados a volver a ampliar sus balances para evitar una escalada de los tipos de interés a largo plazo más allá de los niveles sostenibles para las finanzas públicas.


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