Analisis Actualidad Chile 27 Oct 2017

Más liquidez, no menos

La actuación de los bancos centrales, interviniendo en los mercados de bonos e inyectando liquidez, ha condicionado y seguirá condicionando la evolución de los distintos mercados financieros. La Reserva Federal (Fed) ha marcado el paso de las decisiones a tomar tanto en la fase de expansión monetaria como en la fase de posterior de vuelta a la normalidad monetaria.

Primero redujo los tipos de interés a cero. A diferencia del BCE, la Fed no cometió el error histórico de situar los tipos de interés en negativo (algo que se estudiará en los libros de historia económica).

Posteriormente, aplicó sucesivos programas de compra de bonos soberanos y privados (QE: Quantitative easing).

 


 

Bernanke, el anterior gobernador de la Fed, anunció en mayo de 2013 que en algún momento dejaría de incrementar su balance comprando bonos, reduciendo paulatinamente el volumen de compras. En enero de 2014 comenzó el "tapering" o reducción del volumen de compra de bonos mensual. Las compras finalizaron nueve meses después.

Una vez finalizados los distintos programas de compra de bonos, la Fed ha continuado reinvirtiendo en compra de bonos los importes correspondientes a los bonos mantenidos en cartera que vencen. De esta forma, durante casi tres años el balance de la Fed se ha mantenido estable a pesar de no estar en funcionamiento ningún programa de compra de bonos (QE).

Hace ya un año la Fed comenzó a subir de forma muy paulatina y controlada los tipos de interés. A pesar de que la propia Fed estima que subirá una vez más los tipos de interés este año, tres veces en 2018 y otras tres subidas en 2019, el mercado apenas descuenta dos subidas en el periodo de los próximos dos años.

Finalmente, a partir de este mismo mes de octubre la Fed dejará de reinvertir bonos vencidos por importe de 10.000 millones de dólares al mes incrementando la cifra en otros 10.000 millones de dólares adicionales cada trimestre hasta alcanzar un nivel de 50.000 millones al mes al final de 2018. Simplemente la no reinversión de bonos a su vencimiento hace que el balance de la Fed se vaya a reducir en los próximos años.

El Banco Central Europeo ha ido por detrás de su homólogo estadounidense desde el principio de la crisis, pero con un cierto decalaje sigue los mismos pasos. Por tanto, es fácil estimar cuáles serán las decisiones futuras de la autoridad monetaria de la Eurozona.

El BCE tardó más en bajar los tipos de interés. De hecho, cometió el error de subirlos en 2008 y 2011. Finalmente, ha llegado a situar los tipos de interés a corto plazo en negativo. Algo económicamente difícil de justificar.

El BCE comenzó mucho más tarde los programas de inyección de liquidez, primero a través de "barra libre" de liquidez (LTRO) para que fuesen los bancos quienes compraran los bonos soberanos, y más tarde, desde marzo de 2015, comprando él mismo los bonos soberanos y posteriormente corporativos.

 

 

Ahora, el BCE acaba de anunciar que continúa con la compra de bonos, pero reduciendo el volumen de adquirido cada mes: 30.000 millones de euros al mes de enero a septiembre en lugar de los 60.000 millones mensuales actuales.

En algún momento del próximo año anunciará que deja de adquirir bonos. Aun así, ya ha dejado claro que seguirá reinvirtiendo el importe correspondiente a los bonos en cartera que venzan. De esta forma se mantiene el tamaño de su balance: la liquidez no aumentará, pero tampoco se reducirá.

Llegados a ese punto, comenzará el proceso de vuelta a la normalidad monetaria.

En algún momento subirán los tipos de interés, aunque el propio BCE augura que esto no sucederá por un periodo prolongado de tiempo posterior al fin de las compras. (The Governing Council continues to expect the key ECB interest rates to remain at their present levels for an extended period of time, and well past the horizon of the net asset purchases). Por lo tanto, no son esperables subidas de tipos hasta bien entrado 2019.

Aunque quede lejano en el tiempo, en algún momento el BCE dejará de reinvertir gradualmente el importe de los bonos vencidos. Quedan años para que esto suceda, pero acabará sucediendo al igual que ya ocurre en EE.UU.

El camino a la normalización monetaria será largo y no está exento de posibles pasos atrás y más inyecciones de liquidez si la economía se tuerce o ante la eventualidad de un shock imprevisto. La digestión de esta normalización por parte de los mercados financieros no será fácil. La complacencia de los mercados no durará eternamente, como tampoco lo hará la política expansiva del BCE.


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