Analisis Actualidad Chile 16 Oct 2020

¿Qué es lo que el mercado está descontando?

Luego de un rally ininterrumpido de 7 días que dejaron a todas las bolsas norteamericanas en positivo y acercándose nuevamente a los máximos históricos, vemos nuevamente cierta lateralidad en los mercados en la semana que hoy termina.

Los dos grandes catalizadores de los mercados parecen seguir siendo los estímulos y el optimismo/pesimismo respecto a la efectividad de una eventual vacuna. Al parecer los inversionistas a nivel mundial no están descontando crecimiento económico sino mayores estímulos, lo que empinaría aún más la curva especulativa, donde el adelantarse a los estímulos monetarios y fiscales (front running) ha demostrado ser la estrategia ganadora de la última década.

La ausencia de pensamiento crítico generalizada respecto de lo que tiene sentido y lo que no, desde el punto de vista tanto de la lógica como desde los hechos económicos y el comportamiento de los agentes, interpretados desde una perspectiva histórica y evaluados también los ciclos de largo plazo y no solamente los de corto, lo cual demuestra una hiper complacencia ante eventos de riesgo.

La forma cómo los gobiernos y los bancos centrales han tratado el riesgo del COVID-19, es decir como si fuese el único gran riesgo que enfrenta la humanidad, ha significado una serie de distorsiones que tienen su mayor visibilidad en la deuda que no podrá ser devuelta y en los proyectos de inversión fracasados por señales erróneas entregadas por el precio, en un entorno de intervención monetaria sin precedentes.

En un ejemplo patente del nuevo orden mundial, parafraseando al gran gestor y pensador Ray Dalio, el día de ayer por primera vez se colocó deuda China en dólares comprada íntegramente por estadounidenses, ofreciendo casi el doble de rentabilidad que el bono norteamericano a los mismos 10 años. Cómo comentamos en la columna de la semana pasada, publicada en el portal el mercurio inversiones, la sensación de recuperación de China de la crisis detonada este año por el coronavirus, con menos intervencionismo, está siendo avalada por inversionistas de todo el mundo, y a quienes poco les importa la guerra comercial cuando de sus propios negocios se trate, ya que entre otros, institucionales, incluso un fondo de pensiones, han entrado a comprar deuda china.

Respecto de las elecciones en Estados Unidos, sobre la cual vemos dos vertientes muy marcadas, pero ninguna que realmente demuestre un camino que termine de convencer. Por un lado Trump, mantiene tanto su nacionalismo fundado en el proteccionismo añejo, como su discurso basado en el populismo de reducción de impuesto pero sin reducción de gastos, cayendo en la trampa de la deuda y de la monetización a través del banco central. Mientras por otro lado, Biden insiste en criticar a Trump como la base de su estrategia electoral, dicho sea de paso sin proponer nada nuevo, y también de forma populista, al promover un sistema donde la libertad económica no juega el rol preponderante que guio el camino de éxito de la historia de Estados Unidos. En resumidas cuentas, ambos proponen un modelo ya probado en otras latitudes, que seguirá manteniendo el crecimiento limitado por las expectativas de tasas bajas ad eternum, lo cual termina a pesar de no desearlo, en una profecía auto cumplida.

En un entorno donde vemos bastantes paradojas, derivadas de una masiva intervención monetaria y fiscal, que se traduce finalmente en valoraciones históricamente altas en acciones, en términos relativos también altísimo respecto de los bonos, los cuales han sido aniquilados por el entorno de tasas cero. También resulta paradójico esa falta de correlación entre resultados reales, tanto empresariales como macro, y los precios en bolsa, las cuales son las expectativas del futuro desempeño de las empresas.

Este último punto conecta directamente con el nuevo paradigma iniciado postcrisis sub prime, o más bien como solución para salir de ella, donde lo que los inversores realmente descuentan ya no serían los beneficios de las empresas sino los futuros estímulos económicos por parte de los bancos centrales. Esto podemos verlo también en el miedo que se ha generado por quedar fuera de este rally, principalmente por instituciones, las cuales al invertir a través de índices sectoriales y compararse frente a estos, y no frente a las rentabilidades nominales, se han visto prácticamente obligados a mantener posiciones para no des correlacionarse del índice, lo cual dicho sea de paso, ha resultado como una estrategia ganadora a todas luces.

A nuestro juicio, y como lo hemos repetido en las últimas publicaciones, pensamos que el valor debemos buscarlo de forma diversificada, volcándonos más a la filosofía de valor, representada en setores tradicionales, que a la de crecimiento, encarnada en las tecnológicas, debido a que nos permiten mayor comodidad en estos momentos donde la racionalidad escasea, obnubilada por la liquidez abundante que sin lugar a dudas algún día acabará, y lo más probable es que sea antes que vuelva el esperado crecimiento económico a occidente.


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