Analisis Actualidad Chile 10 Jun 2022

Resaca Gradual

El fin de la aberración histórica de los tipos de interés negativos ya tiene fecha de caducidad. En septiembre de este año el BCE dejará de tener tipos negativos. Ante la escalada de la inflación, el BCE no sólo situará los tipos de interés a niveles positivos, sino que dejará de aumentar su balance comprando nuevos bonos. Ambas medidas tendrán efectos sobre el coste de la deuda pública, pero graduales.

Es relevante conocer qué consecuencias ha tenido sobre la deuda pública española la actuación del BCE desde 2014, cuando primero situó los tipos de interés en negativo y, posteriormente, comenzó a comprar bonos de los Estados.    

El sentido común dicta que cuando un deudor aumenta su nivel de deuda de forma constante sin aumentar su solvencia, le resultará cada vez más caro conseguir financiación adicional, teniendo que pagar un interés superior según aumenta su nivel de endeudamiento. Lo mismo que el BCE logró que alguien (un Estado) que se endeudaba, en lugar de pagar intereses recibiera intereses, también ha logrado que los Estados bajen su coste de financiación pese a incrementar considerablemente su nivel de deuda.

 

 

Fuente: elaboración propia, datos www.tesoro.es

 

Así, cuando España tenía un volumen de deuda pública de 760 mil millones de euros en 2013 se financiaba a un tipo medio del 2,92%. Ahora, con un 63% más de deuda en lugar de financiarse a un tipo más elevado por el aumento del endeudamiento, el Tesoro español se financia (financiaba) a tipos negativos (-0,04%). Esto ha supuesto que, a pesar del incremento de la deuda en más de 450 mil millones en menos de nueve años, la carga de intereses que anualmente tiene que pagar el Tesoro español se ha reducido en casi 9.000 millones de euros.

 

 

Fuente: elaboración propia, datos www.tesoro.es

Nota: cálculo de intereses aproximado

 

Ahora, con el inevitable aumento de los tipos de emisión de la deuda pública, la carga de los intereses también se incrementará, pero de forma gradual. El gran acierto del Tesoro español ha sido aprovechar la actuación del BCE para aumentar la vida media de la deuda. Es decir, ha emitido bonos a mayor plazo de vencimiento. La vida media de la deuda ha pasado de 6,2 años a 8,1 años. De forma aproximada, cada año vence algo más del 12% del total de la deuda púbica viva. Por tanto, el efecto inmediato del incremento de los tipos de interés sólo afecta a la cantidad de deuda que vence en un año, y hay que refinanciar, y la emisión de nueva deuda para financiar el déficit público de ese año.

Cuando una medida inicialmente extraordinaria y temporal permanece durante casi una década acaba considerándose como ordinario y permanente. El BCE es el único comprador de bonos insensible al precio y a la rentabilidad ofrecida. En los últimos años ha adquirido cantidades de bonos del Estado equivalentes a toda la emisión neta. Como resultado, el BCE tiene en su balance casi un tercio del total de la deuda pública española y del resto de los socios de la Eurozona.

A partir de ahora, ya no se puede contar con el BCE como comprador de la nueva deuda emitida. Las cuentas públicas seguirán presentando déficit abultado en los próximos años que habrá que financiar vía emisión de más deuda. Los compradores distintos del BCE son más sensibles a la rentabilidad ofrecida y, por tanto, exigirán una mayor rentabilidad. Durante los últimos años el Tesoro ha sacado sobresaliente sin ningún esfuerzo. Eso ha llegado a fin. Se acabaron los aprobados generales. A partir de ahora el mercado será más riguroso y exigente.

La fiesta del BCE se ha acabado, pero la resaca será gradual.


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