Analisis Actualidad Chile 01 Oct 2021

Sin electricidad no hay crecimiento

La creciente influencia de China en la economía mundial en las últimas décadas es incuestionable. En apenas veinte años, China ha superado a EE.UU. como socio comercial en la inmensa mayoría de países de Asia, África, Latinoamérica e incluso Europa. Es decir, estos países tienen un mayor flujo comercial con China que con EE.UU. 

 

 

 

Como consecuencia de lo anterior, cualquier "crisis" acontecida en China ocasiona relevantes efectos secundarios en el resto del mundo. Aunque en las últimas semanas la atención mundial ha estado centrada en los problemas financieros del gigante inmobiliario chino EVERGRANDE, con un pasivo de más de 300 mil millones de dólares, existe un riesgo aun mayor: la crisis energética china. De persistir durante demasiado tiempo, sus ondas expansivas pueden extenderse a todo el globo.

China está sufriendo cortes intermitentes del suministro de energía eléctrica, afectando a las empresas y los hogares de al menos 20 provincias y regiones del país.

 

 

Aunque la transparencia de la información de cualquier acontecimiento ocurrido en China es limitada, la crisis energética del gigante asiático es difícil de ocultar. Las fuentes oficiales chinas mencionan que los cortes de suministro se deben, en gran parte, al compromiso chino de reducción de emisiones. Es una explicación que cuesta creer.

Restringir el consumo de energía supone limitar la actividad económica y, por tanto, el crecimiento económico. En este caso, el efecto primario se produce en China, pero por extensión las consecuencias se sentirán en todo el mundo.

Los cortes de suministro eléctrico han provocado que numerosas compañías afectadas hayan incluso parado temporalmente, durante al menos algunos días, la producción. Esto se ha producido en multitud de sectores. Entre las fábrican que han parado se encuentran algunos proveedores de Intel, Qualcomm, Tesla o Apple. Los problemas de la cadena de suministros globales previsiblemente aumentarán. En los últimos meses se han notado los efectos en numerosas industrias de la falta de chips, teniéndose incluso que parar la producción de algunas fábricas de automóviles. Ahora, la amenaza de escasez de suministros de elementos necesarios en la cadena de producción de infinidad de productos es creciente. Como consecuencia, es de esperar un menor crecimiento a nivel global. Si las cadenas de suministro y de producción no están garantizadas se producirá menos, o incluso algunas industrias se pueden ver obligadas a parar, como ha ocurrido en diversas fábricas automovilísticas.

La escasez de cualquier producto lleva aparejada la subida de precios de dicho producto. El efecto pernicioso sobre la inflación es esperable.

Todo parece indicar que la principal causa de la crisis energética china es la escasez de carbón. Dos terceras partes de la producción de energía eléctrica de China procede del carbón. Su precio en el último año se ha más que doblado. Como consecuencia de las crecientes disputas entre China y Australia, China vetó las importaciones de carbón desde Australia desde noviembre pasado.  El efecto desestabilizador de esta medida es evidente. Australia exportaba a China el 55% de las importaciones chinas de "carbón metalúrgico". Aunque China ha intentado sustituir el carbón australiano con importaciones de Rusia, Mongolia e Indonesia, sigue existiendo escasez de carbón.

La realidad es que los precios récord del gas y los fuertes aumentos en los precios del petróleo y el carbón a las puertas del invierno en el hemisferio norte suponen un claro riesgo de elevadísimos precios de la electricidad, no sólo en China, que puede dañar el crecimiento y tensionar todavía más la inflación.

Es de esperar que esta situación sea temporal. En cualquier caso, los mercados financieros siguen confiando en el "músculo infinito" de los bancos centrales para evitar cualquier sobresalto de relevancia en las cotizaciones.

 

 

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