Analisis Actualidad Chile 02 Feb 2018

Situación de Emergencia

En situaciones de emergencia se adoptan medidas excepcionales para paliar los daños ocasionados por esa situación anómala. En cualquier frente en el que esto sucede, en cuanto la situación excepcional desaparece se retiran las medidas de emergencia adoptadas. Entre otros motivos, para disponer de capacidad de respuesta si vuelve a acontecer otra nueva situación de emergencia en el futuro.

Algo tan obvio en cualquier aspecto de la vida, parece no serlo en la política de tipos de interés del Banco Central Europeo. El BCE situó los tipos de interés, por primera vez en la historia, en negativo en 2014. Decidió empezar a cobrar por el dinero depositado en el banco central a las entidades financieras (tipo de la Facilidad Marginal de Depósito FMD).  Al situar el tipo de interés sin riesgo en el -0,4%, tras cuatro bajadas consecutivas, ha empujado a una gran cantidad de los bonos soberanos europeos a rentabilidades negativas. El BCE ha provocado que actualmente al menos un tercio de estos bonos ofrezcan rentabilidad negativa. Los estados cobran por pedir prestado. Cuanto menos, chocante.

Dos años antes de situar los tipos en negativo, en verano de 2012, la situación en la Eurozona era de emergencia. Los temores sobre la eventual ruptura del euro eran fundados. Entonces Draghi pronunció su ya legendaria frase: "... haré todo lo necesario para que el euro se mantenga, y créanme, será suficiente" (whatever it takes). Las palabras del presidente del BCE transmitían una situación de gran excepcionalidad. Desde luego una de dichas medidas ha sido situar los tipos de interés en negativo.

Aunque el mandato del BCE sólo se refiere a la estabilidad de precios, teniendo por objetivo un nivel inflación cercano pero inferior al 2%, es evidente que el crecimiento económico influye en sus decisiones. Así, en las cuatro ocasiones en las que ha adoptado decisiones de bajar los tipos por debajo de cero hace mención a la situación de la economía para justificar su decisión:

Junio 2014: Bajada del tipo de la Facilidad Marginal de Depósito (FMD) al -0,1%

"... el recorte de tipos parte de una combinación de medidas diseñadas para asegurar la estabilidad de precios en el medio plazo, que es una condición necesaria para un crecimiento sostenible de la eurozona". En aquel momento la inflación se situaba en el 0,5%.

Septiembre 2014: Bajada del tipo de la Facilidad Marginal de Depósito (FMD) al -0,2%

"... hemos tenido en cuenta las expectativas de inflación, la debilidad del momentum de crecimiento de la Eurozona sobre el pasado reciente ...". La inflación había descendido al 0,3%.

Diciembre 2015:Bajada del tipo de la Facilidad Marginal de Depósito (FMD) al -0,3%

"... la demanda interna debería verse favorecida por las medidas de política monetaria y por el favorable impacto en las condiciones financieras". La inflación se situaba en el 0,2%.

Marzo 2016: Bajada del tipo de la Facilidad Marginal de Depósito (FMD) al -0,4%

"... hemos vuelto a relajar las condiciones de financieras, estimulando el crédito y reforzando el momentum de recuperación de la economía de la eurozona". La inflación estaba en el CERO.

 

 

Aunque personalmente considero que los tipos negativos son una aberración, las medidas del BCE podrían justificarse en un crecimiento anímico y en un peligro de deflación con caídas de precios generalizadas.

Las circunstancias extremas que podían llegar a justificar la existencia de tipos negativos han desaparecido: el temor a la desintegración del euro se ha desvanecido; la economía de la Eurozona crece al 2,5%, la mayor velocidad de los últimos 10 años; la inflación se sitúa en el 1,4%. El temor a la deflación ha desaparecido y el crecimiento es sólido. Por supuesto que siguen existiendo problemas en Europa, pero afortunadamente nadie puede hablar ya de una situación de emergencia económica.

Si la situación de emergencia ha sido superada, no tiene ningún sentido mantener medidas de emergencia adoptadas entonces, como los tipos de interés negativos. Es cierto que la inflación no ha alcanzado el discutible nivel objetivo del 2%, pero los tipos de interés reales, descontada la inflación, son ampliamente negativos. Para un alemán, cuya inflación se sitúa en el 1,7%, con tipos a dos años al -0,53% implica que, si no desea correr ningún riesgo en sus ahorros, tendrá una pérdida de poder adquisitivo superior al 22% en diez años. Desde luego es una situación anómala.

Los ciclos económicos no han desparecido. En algún momento de los próximos años volverá a haber una recesión. Es inevitable. Aunque la inflación tardara en volver a niveles del 2%, sería conveniente que el BCE acumule munición para poder intervenir en el futuro cuando la situación lo requiera.

En el caso en que el BCE reconozca que ya no existe la situación de emergencia, se desdiga de sus palabras y anuncie una pronta normalización de los tipos las turbulencias en el mercado serían inevitables.


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