Analisis Actualidad Chile 28 Jul 2017

Un lustro de 'whatever it takes'

Pocas frases en la historia pronunciadas por un banquero central han tenido tanta influencia en la economía, en los mercados financieros y en la vida de millones de europeos como las pronunciadas por Draghi el 26 de julio de 2012. "Dentro de nuestro mandato el BCE está preparado para hacer todo lo que sea necesario para preservar el euro. Créanme, será suficiente"(traducción libre).

Dichas declaraciones se realizaron en un entorno en el que la continuidad del euro estaba realmente en entredicho. La duda con Grecia no era si abandonaría la moneda única, sino cuándo se concretaría su marcha. La presión sobre los bonos del Estado español e italiano era máxima, situándose la rentabilidad de los bonos españoles por encima del 7%. Cada subasta de bonos del Tesoro era un momento de tensión ante la amenaza de no lograr cubrir la oferta y del tipo de interés exigido por los inversores. España se encontraba al borde de perder la calificación (rating) de grado de inversión. Realmente era una situación crítica.

En dicha coyuntura, bastaron unas cuantas palabras de Draghi manifestando la voluntad del BCE de hacer "todo lo que fuera necesario" para conseguir que las bolsas comenzaran a subir y los tipos de interés de los bonos se desplomaran. Desde entonces, el BCE se ha empleado a fondo, incluso bordeando sus propios estatutos que prohíben financiar a los estados miembros. Ya en noviembre de 2011 aprobó la "barra libre de liquidez" (LTRO) mediante la cual los bancos se financiaban al 1% destinando dicha financiación a comprar bonos soberanos de su propio país. Tras las palabras de Draghi en verano de 2012, el BCE aprobó un programa de compra de deuda pública en el mercado secundario de un determinado país si dicho país lo solicitaba formalmente, siempre bajo una estricta condicionalidad. Posteriormente anunció que estaba preparado para comprar deuda pública con vencimiento hasta tres años de forma ilimitada y sin prioridad en el cobro.  El anuncio de tales medidas, sin ni siquiera tener que implementarlas, fue suficiente para que ningún inversor osara apostar contra la deuda pública de los países periféricos. El BCE es demasiado poderoso como para apostar en su contra.

La certeza de contar con un comprador de última instancia de la deuda pública española en el mercado secundario en cantidades ilimitadas, cambió radicalmente las expectativas de los inversores. El efecto se trasladó también a las principales empresas y bancos españoles que pudieron volver a emitir bonos en el mercado a diferenciales razonables y con elevada demanda por parte de inversores extranjeros.

Evolución de los tipos de interés de los bonos soberanos italiano y español a 10 años

En apenas dos meses, el bono a dos años español pasó de ofrecer una rentabilidad del 6,9% a apenas el 2,8%. El bono a diez años pasó de un insostenible 7,6% a un ridículo 0,88% en 2015.

Sin la determinación de Draghi en julio de 2012 y la contundente actuación del BCE, el euro habría sufrido grave riesgo de descarrilamiento. Draghi ha llevado a la práctica su expresión "whatever it takes" (todo lo que sea necesario). La única justificación de los actuales tipos de interés es la actuación del banco central interviniendo no sólo en la fijación de los tipos a corto plazo, sino también en el mercado de bonos como el primer adquirente de los mismos.

Pocos se acuerdan ya de las dificultades del Tesoro y de las empresas y bancos españoles para financiarse a tipos razonables antes de la famosa intervención de Draghi. Un lustro de actuación contundente del BCE ha borrado todo recuerdo de aquella época. En el aniversario del "whatever it takes" conviene recordar que la actuación del BCE no se mantendrá de forma indefinida. Aunque sea un proceso lento y prolongado en el tiempo, la agresiva actuación del BCE se irá moderando: primero reducirá el volumen de compras mensuales de bonos; posteriormente dejará de adquirir bonos; aumentará los tipos de interés aplicados a los depósitos en el BCE, actualmente en negativo; en algún momento, todavía lejano, subirá tímidamente los tipos de referencia; por último, dejará de reinvertir los vencimientos de los bonos mantenidos en cartera.

El proceso completo durará años y su implementación será difícil de materializar sin causar serias turbulencias. Recordar la causa del nivel actual de los tipos de interés ayuda a ser conscientes de que no serán permanentes.

 

Artículo publicado en blog de JSQ en Expansión


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